[111 U-'
n PIIUIIU¡I
Catálogo
de textos
de autores
canarios en
torno a la
Obra de
Antonio
Padrón
ESCRITOS A PADRÓN
CABILDO DE GRAN CANARIA
JOS~ MIGUEL BRAVO DE LAGUNA
Presidente
I...AR.R.Y ÁLVAREZ
~-*-
Consejero de Cultura y Patrimonio Hist6rico y Cultural
FERNANDO PÉREZ
Director General de Cultura y Patrimonio Hist6rico y Cultural
l· edición Las Palmas de Gran Canaria, 2012
© Cabildo de Gran Canaria
Casa-Museo Antonio Padr6n
© Los autores y herederos
Coordinaci6n César Ubiema / Isabd Grimaldi
Departamento de Ediciones del CabUdo de: Gran Canaria
Documentación Casa-Museo Antonio Padrón
Proyecto Gráfico Javier Cabrera
Impresi6n mccgraphics. España
ISBN: 978-84-81Oj-647-j
Depósito Legal: GC 241-2012
ESCRITOS A PADRÓN.
Catálogo de Textos
Tercera entrega
Gáldar de Gran Canaria, 2012
Autorretrato. 1944-49
AUTORRETRATO: EL MONO,
EL GENIO Y EL ESPEJO
Jovanka ]íáccari Barba
~M(UStroJ ¿qué piensas del dinero?, preguntó un joven.
~Mi1'a por la ventana: ¿qué ves?
p *0 a una mujer con un niño, una carro1Jl tirada por caballos y un
campesíno que va al mercadeo
~Bien.Ahora mira en el espejo: ¿qué ves?
piQué quieres que vea, maestro? A mi mismo, naturalmente.
~Aho1'a piensa: la vmtana y ti espejo están buhos de cristal. Bastauna
fin(sima capa de plata sobre !suy el hombre s610 se ve a sí mismo.
T odas hemos visto, y nos hemos reído, con esas imágenes que antes nos
ofrecía la 2 y que ahora circulan cíclicamente por la Red de Redes en las que un
joven e inquieto mono juguetea con un objeto circular hasta que, sin querer, se
fija en él, ve su reflejo y se pega tal susto que el pobre aún anda mendigando
tranquimacines por la sabana.
No menos gracioso es el experimento al que fue sometido un mono
ardilla cuando, al enseñarle un espejo y verse reflejado en él, tuvo unas
erecciones tan potentes que ya las quisiera para sí Roceo Sifredi, pomo-star
italiano célebre por las dimensiones de su quinto miembro y por un infatigable
entusiasmo venéreo. Ni que decir tiene que el mono, tan ajeno a la comprensi6n
del fen6meno como hipnotizado por él, se asomaba compulsivamente al
espejo buscando 'esa' imagen que le producía, probablemente, tanta extrañeza
como placer.
12 Escritos a Padrón. Catálogo de textos
Una de las características que diferencian al Horno sapiens de los otros
grandes simios y del resto de los animales (excepto el delfín), es la capacidad
que tiene de reconocerse ante el espejo, circunstancia que ha permitido a
filósofos e ideólogos de las teorías psicoanalíticas de la transformación elucubrar
y rellenar infinitas páginas sobre el ser y el no ser, sobre el sí mismo y la
otredad, sobre el 'en sí, por sí y para sí', sobre la detracción, la abstracción y
la protracción, sobre el narcisismo y las certezas noeidéticas del dualismo
sensitivo-emocional ...
Pero la historia de amor entre el ser humano y su reflejo es bastante
previa a la filosofía e incluso que al pensamiento mágico, como podemos
observar en el mito de Narciso (por cierto, recientemente revisado) en el que
el espejo tal como lo conocemos hoy aún no está presente. El género del
autorretrato nació, como no podía ser de otra manera, en el Renacimiento
cuando, según los estudiosos, ula Historia del Arte comenzó a ser la Historia
de los Artistas". Peto también, coincidentemente, cuando los primetos espejos
de vidrio fueron inventados por Dominico y Andrea, dos artesanos de la
Murano de 1507, tarde más, tarde menos, convirtiéndose en objetos de tan
alto valor que las leyes venecianas castigaban con la pena de muerte al ciudadano
que revelara a un extranjero los secretos de su fabricación.
Hasta entonces, los espejos eran chapas convexas de plata o cobre
fundido con estaño que se volvían oscuros y opacos por la acción del aire
ofreciendo, como podemos imaginar, imágenes difusas, cuando no tan distorsionadas
que se entiende que Lewis Carroll pudiera pergeñar su Alicia al otro
lado del espejo, aún cuando hoy su genialidad se considere y se estudie como
una extraña enfermedad que afecta a los migrañosos.
Pero también las lentes ópticas estaban siendo desarrolladas en los alrededores
del Renacimiento, dando lugar en 1608 a la invención del telescopio y
Padrón y la Literatura. Tercera entrega 13
en 1610 a la del microscopio, acontecimientos estos que empezaron a colocar
al sapiens sapiens en el verdadero lugar que le correspondía respecto al micro y
al macro cosmos gracias a una sabia combinación de lentes cóncavas, lentes
convexas ... y espeJos.
De este modo, pues, y en un pispás histórico en términos eónicos, el
prehumano que podía extrañarse y hasta asustarse de 10 que veía reflejado en
unas aguas tranquilas de cualquier charca, pegó el salto cuántico de verse y ver
más fielmente una naturaleza desconocida hasta entonces gracias a una humilde
capa de azogue, y comenzó a conocer un mundo que presentaría un aspecto
verdaderamente diferente de no ser por todas las aplicaciones que se le han
encontrado a los espejos fuera del marco estético.
y en el caso del autorretrato, ¡qué habría sido de todo artista que
comienza, sin encargos de retratos y sin medios para componer bodegones
humanos con los que estudiar anatomía y dibujo? Para los artistas profesionales
y para los que hemos ensayado con las Bellas Artes, el espejo, frente al
psicoanálisis, es un aliado que nos muestra la epidermis de una realidad que
puede ser bosquejada con sencillez aunque a veces se haga con detalle, sin que
ello signifique una indagación narcisista de la personalidad.
¡Tenía Antonio Padrón profundas y farragosas motivaciones psicológicas
que le llevaron a elaborar su autorretrato? Lo dudo, a pesar de las
adversidades de la infancia con las que se tuvo que enfrentar. ¡Nos muestra el
autorretrato de Antonio Padrón las luces y sombras de su mundo interior?
No. A mi juicio, sencillamente se trata de un correcto ejercicio de técnica del
dibujo, una técnica que domina con maestría para, ahora sí, utilizarla en otras
obras y 'distorsionar' el reflejo de 10 observado desde su particular manera de
interpretar las formas de 10 físico.
y es en esa explosión colorista y formal de las obras de Antonio Padrón
donde se muestra la embriaguez del Oionisos niño, dios de la ebriedad, que
14 Escritos a Padrón. Catálogo de textos
juega y se mira en el espejo de 10 lúdico, ajeno a las borracheras del genio
artístico que prescinde del espejo, se encierra en un autoreflejo alucinado y
cosifica la realidad convirtiéndola en una innoble construcción, paranoica y
proyectiva. Larga vida, por tanto, a Antonio Padrón, a Dionisos ... y al espejo
gracias al cual encontró la alegría de 10 vivo.
La niña de las mariposas. J 950
A LA NIÑA DE LAS MARIPOSAS
Manuel de los Reyes
Te miro,
ignorando tu sexo.
y me pierdo en ese vado tuyo ...•
donde tu alma se eleva
tan lleno de ti.
y tu espíritu puro. aflora.
(Quién soy? Me pregunto al verte.
Alas para los sueños.
alas para la esperanza
alas. ¡ala!. alas para la vida.
El azul pueril de tu inocencia
se entremezcla con el verde ávido de mi juventud
que en algún remoto rincón de mi alma
descansaba.
esperando su momento eterno.
De esa unión,
nace
18 Escritos a Padrón. Catálogo de textos
un turquesa armónico,
que me está hablando
sin palabras,
que está abrazando mi ser,
y me pregunto, ¿seré? j ¿serás?, somos ...
Alas para los sueños,
Alas para la esperaza
alas, ¡ala!, alas para la vida.
Me gustarla,
te digo avergonzado,
poder vaciar mi alma
y elevar mi espíritu
como tú 10 haces.
Me sonríes ruborizada,
pareces querer decirme a gritos,
10 que llevas contando, sutilmente
tanto tiempo,
y yo, estoy tan lejos de ti,
tan lej os de mí,
tan lejos del todo,
que he olvidado quien soy,
¿habré perdido la fe?
Padrón y la Literatura. Tercera entrega 19
Con la voluntad quebrada por los desdenes,
me acerco aún más a ti,
y te pregunto,
¿quién soy?, ¿quién eres?, ¿quiénes somos?
Tu sonrisa es abara tierna y compasiva,
y me ayuda a liberarme,
la mirada profunda e infinita de tu alma
me eleva y me funde con el todo,
mientras tú,
susurras a mi oído,
Yo soy el que Yo soy.
Alas para los sueños,
alas para la esperaza
alas, jala!, alas para la vida.
LA NIÑA DE LAS MARIPOSAS
Margarita Ojeda Carda
La niña de las mariposas,
feliz vive en el campo.
Entre trigo y amapolas
no hay tristezas ni llanto.
Mariposas de colores.
Vuelan y se van posando
de flor en flor, incansables,
revoloteando y libando.
El viento mece las flores.
Las mariposas jugando
y, la niña se le acerca
despacito, musitando.
La mariposa se posa
en la nariz, aleteando
y la niña le susurra ...
¡mariposa, ven! Te amo.
Tras la ventana invita
a que pasen a su cuarto.
Mientras la niña duerme,
ella vela en su regazo.
22 Escritos a Padrón. Catálogo de textos
En la cumbre est:i la niña
con sus vacas y caballos,
cabras, gallinas y perros
de nada falta en su establo.
En los pinos libre canta
un jilguero y un canario,
y los niños les imitan
con un silbo entrecortado.
La niña mira sus flores
de colores, emanando
aromas, llenan la casa.
La niña vive soñando.
Siempre por la primavera,
la niña está esperando
. .
a sus mar1posas, am1gas,
para que alegren su patio.
La niña corre tras ellas
y las saluda cantando ...
Rodeada de mariposas.
Una corona han formado.
Las montañas la protegen.
El sol calienta en 10 alto.
La niña de las mariposas
su risa va contagiando.
La madre mira dichosa,
su niña lleva sus manos
llenas de lindas mariposas,
como si fuera un rosario.
y mirando hacia el cielo
la niña extiende los brazos,
para darle a Dios las gracias
por tantos y buenos regalos.
Padrón y la Literatura. Tercera entrega 23
La niña de las mariposas
sueña ... porque está soñando.
Ya no es niña .. . es mariposa.
Crisálida duerme. Yo canto.
LA NIÑA DE LAS MARIPOSAS
María José Machuca Rodríguez
Recién nacida, María era un bebé tranquilo, silencioso, algo inquieto en
ocasiones, pero no había nada extraño en ella. Lo primero que comprob6 su
padre fue si tenía todos los deditos, y proclam6, con orgullo, que no faltaba
ninguno. Sonreía con dulzura desde que abri610s ojillos por primera vez y vio
asumadre.
Sus padres estaban encantados. Todos coincidían en que era muy
bonita, y nunca les dio una mala noche. También era la primera nieta, y los
abuelos pasaban todo e! tiempo posible haciéndole carantoñas.
A! cumplir e! año y medio, cuando la mayoría de los bebés empiezan a
gatear y, posteriormente, a dar los primeros pasos, María no lo hizo, pero no
fue motivo de preocupaci6n. Al cumplir los dos años empezaron a alarmarse,
pero e! médico les dijo que no se disgustaran, que algunos niños se lanzaban
más tarde que otros, y pronto la verían correteando por toda la casa y desearían
que estuviese más tiempo sentada.
Con e! paso de! tiempo, comprendieron que su mente se desarrollaba de
forma distinta a lo habitual, y e! pediatra les recomend6 consultar con especialistas.
Ya cumplidos los tres años, les comunicaron el diagn6stico definitivo:
Autismo. Eso explicaba e! retraimiento, la dificultad para hablar y los
problemas para coordinar sus movimientos.
María nació con el alma rota. Nunca iba a ser una niña como las demás.
Después de saberlo, e! alma de su madre se rompi6 también, pero de
dolor.
26 Escritos a Padrón. Catálogo de textos
Durante unos días no pudo mirar a su querida hija sin llorar amargamente,
con una pena profunda que atravesaba y destrozaba su coraz6n.
"Mi pobre niña", repetía una y otra vez, mientras lágrimas silenciosas
arrasaban su rostro.
Sin embargo, en lugar de dejarse vencer por el dolor, se concentraron en
ella. Con tiempo y paciencia, fueron aprendiendo a conocer a María. Los
especialistas ayudaron mucho, y les enseñaban todo 10 necesario para comprender
y afrontar las dificultades que se iban a presentar en e! futuro.
Descubrieron que tenía una memoria prodigiosa y buen carácter. No le
gustaba que la tocaran los extraños, pero sentía por su madre un cariño
incondicional, y siempre estaba cerca de ella o la seguía con su mirada mientras
realizaba sus tareas por la casa.
Además de eso, María pasaba horas interminables sentada en e! suelo de
su habitaci6n, abstraída, ausente y silenciosa, contemplando las paredes
blancas o jugando con virutas de pape!, haciendo y deshaciendo montoncitos
que luego dejaba resbalar entre sus dedos, como si fuesen puñados de arena.
Para que no viera únicamente paredes blancas, asépticas y sin alegría, sus
padres decidieron pintar su alcoba de un tono color mandarina, y sobre éste
dibujaron un jardín lleno con todo tipo de flores en la parte inferior, y unas
hermosas mariposas multicolores aleteando alegremente alrededor de toda la
habitaci6n. Cuando terminaron, no estaban seguros de si a María le gustaría e!
cambio, y comprobaron con enorme satisfacci6n que miraba las paredes, y en
especial a las mariposas, con mucha curiosidad.
"Son mariposas, María", le decía suavemente su madre. "De todas las
criaturas, son las más delicadas y hermosas. En la primavera revolotean sin
rumbo sobre las flores, y cuando e! sollas acaricia con su luz, sus pequeñas alas
parecen brillantes pétalos de seda".
Padrón y la Uteratura. Tercera entrega 27
" Tú también eres frágil y preciosa como ellas". María no respondía, pero
continuaba con su atenta observación.
A partir de ese momento, su madre tomó por costumbre sentarse por las
tardes en la habitación de María, y, mientras ésta permanecía sentada en su
butaca favorita, le leía libros de cuentos o inventaba fantásticas historias sobre
mariposas y sus aventuras y travesuras entre las flores.
Con el paso de los años, María empezó a hablar, y fue haciendo amigos
entre las personas que aprendieron a tratarla y quererla. En ese tiempo mejoró
mucho, toleraba la presencia y el contacto con extraños, era más cariñosa, y
repetía una y otra vez los nombres de las personas que le gustaban para que le
contaran detalles sobre ellas y sus vidas.
Una soleada mañana de primavera, mientras estaba atareada en la casa, su
madre la oyó reír por primera vez. Una risa franca, de felicidad absoluta, de
inocente complacencia. Se acercó a ella por detrás, despacio para no alarmarla,
y se quedó asombrada: María tenía entre sus pequeñas y delicadas manos una
hermosa mariposa, revoloteando entre sus dedos.
"Hace cosquillas, mami", balbuceó, y continuó riéndose a carcajadas.
Su madre no pudo evitar un grito sofocado de intensa emoción. Los
antiguos dolores y decepciones dieron paso a nuevas sensaciones que empezaron
a entremezclarse y borrar la angustia pasada durante todos esos años.
y, de repente, la transformación se completó. Le brotaron lágrimas de
felicidad, abrumada por los sentimientos que la asaltaron al oír, por fin, a su
niña llamarla mami. Y contagiada por su risa, se secaba la cascada de llanto
incontrolable, una y otra vez, con dedos temblorosos, mientras admiraba, entre
risas y llanto, a María jugando con esa pequeña y preciosa mariposa.
LA NIÑA DE LAS MARIPOSAS
Pilar Llabrés Martínez
Te repetí continuamente: Pintor, píntame la cara, y tú me llamaste malcriada,
niña endemoniada; y me dijiste: Eres una crisálida y estoy pintando tus
ilusiones, para que vueles sin temores y no me pintaste los ojos, me dejaste de
crisálida •.. ha pasado mucho tiempo y cuando descubrí La Piedad me pregunté
¿cómo se puede pintar tanto dolor sin morir? Y sé que moriste sin acabarlo, no
pudiste con el sufrimiento y yo, desde mis ojos pupilas te venía avisando,
repasando tu obra, llegué a la conclusión de que moriste de amor, de amor a tu
tierra y a tu arte. Se notaba en tu rostro, con los ojos amoratados de llanto o
desvelos, que siempre ocultabas bajo tus gafas oscuras; quizás te entregaste de
más a la pintura, siempre solitario. Se percibe en tu obra: la sombra de un
artista . .. Un corazón enardecido, tus lágrimas y como prolongación de ti
mismo, un arco iris de pinceles para pintar con maestría. Yo he crecido, tú te
fuiste y si tuviste buenos amigos confidentes, callaran tus secretos para
siempre ... pero tus cuadros hablan de amor a tu arte y a tu tierra, de 10 que te
preocupaba tu pueblo y sus gentes. Ese paisaje urbano, donde se pasea una
dama, quizás viuda protegiéndose del sol implacable del mediodía. Esas jaulas
con pijaros que parecen alegrar los días y el trabajo, ese paisaje lleno de novias
y fiesta, tras una buena cosecha. Esas plegarias de lluvia, de sed de amor, de
agua a torrentes para que empape tu tierra sedienta. Tu amor a tu tierra canaria,
el arte, sus costumbres, sus ídolos serenos ... Nos muestras de donde venimos
yeso me da que pensar hacia dónde vamos y brota mi preocupación por mis
campos verde, mis hijos y a la vez me tranquiliza, porque si cuando los tiem-
30 Escritos a Padrón. Catálogo de textos
pos eran más difíciles, en Canarias construimos un paraíso, volveremos a
reencontrar el paraíso perdido. Los cuadros hablan y, si no es cierto no
importa; esto solo es un cuento de una crisálida que se convirtió en mariposa y
descubrió el amor en tus ojos. Descubrí el amor en tu mirada y sé que moriste
por amor ... quizás por amor al arte y a tu tierra, agotado de reinventarte y de
preocuparte por tu isla, finalmente te entregaste con el color de tu tierra ocre a
una madre naturaleza bondadosa de mares y lluvias. Ya que no pintaste mi
mirada, te cuento que es de pino y retama, que tengo un corazón de volcanes
y lava, donde ha batido el mar con furia y me ha dejado alguna herida de lucha
y guerra, estoy orgullosa de mi paso por la vida, siento que arrastro algún
fracaso, pero muchos triunfos yeso me hace sentir tranquila con el futuro de
mis hijos, unos más fuertes que otros, pero todos nobles y al saber de donde
vienen, sé que serán luchadores ... aunque a veces me vista de renuncias por
una necia mansedumbre, sé que he sido fuerte y que he marcado mi ritmo, cada
cual tiene su mundo y sus razones. También dejaste a las santiguadoras para
que santiguaran a una niña malcriada, convertida en mariposa. Creaste del
mar, nubes y de las nubes llanto y entre tus lágrimas vertiste un arco iris, para
bañar de color tu bien amada tierra canaria. Gracias por tu arte, pintor. Que
Dios te bendiga.
Ante todo, madre y canaria.
Paisaje urbano. 1951
Tú no estás.
Que te vaya bien,
(estás aquí?
No, no estás aquí.
LA CIUDAD
Juáitb Boscb
(Aquí junto a las fachadas agrietadas?
No; no estás.
Ni sobre los tejados decadentes,
ni bajo las sepulturas de piedra,
ni entre los brazos de asfalto
que me aprietan,
que me muerden,
que callan mis ausencias
y mis pecados.
Que te vaya bien,
(estás aquí?
No, no estás aquí.
Aquí sólo hay silencio
y luces de azafrán,
y un cielo que sortea
los sueños que olvidé,
y una catedral fantasma
y turistas distraídos
y ventanas cerradas
y calles sin salida
y cuestas que se alargan
y noches que me asfixian
y sombras que se pierden
y farolas que no alumbran
y adoquines sueltos."
iPero tú no!
Por mucho que te hable,
por mucho que te cuente,
por mucho que te diga.
Aquí,
En esta ciudad,
ni abara
ni mañana
ni nunca;
iTú no estás!
Aguadoras, 1954
,
GENERACION ABUELA, MADRE Y NIETA
Menchu Galayo
Tres edades diferentes
tres mujeres aguadoras
tres valientes vencedoras
tres señoras son ahora.
Con las tres nadie se mete
ellas libran sus batallas
ellas viven separadas
y ellas saben defenderse.
Viven en tiempos modernos
enganchadas a la vida
a la moda divertida
ellas son muy resabidas.
Ya en los tiempos de antaño
la vida les enseñ6
ellas daban la mano
y abrían su coraz6n.
Son las manos que se extienden
más allá de la distancia
38 Escritos a Padrón. Catálogo de textos
desde Francia hasta Numancia
todas llevan enseñanzas.
Son aquellas femeninas
largas, suaves y finas
cual si fuera Josefina
que al francés enamoró.
Era el gran N apole6n
ese hombre enamorado
que en sus momentos dorados
siempre estuvo ella a su lado
Esa mujer quien fuera
esposa, amante y amiga
era así de desprendida
que en ella cabían tres.
Tres edades hay en ellas
niña, j oven y eterna
son las tres bellas estrellas
de aquel antes, hoy y después.
Quien descubre su desnudez
en el antes fue juventud
en el hoy la madurez
y en el después futuro es.
Son sentimientos
de ser mujer
Padrón y la Literatura. Tercera entrega 39
de hacer camino con un destino
y saber querer.
Niño con barco, 1954
NIÑO CON BARCO
Moisés Morán Vega
Mario llegaba todos los veranos a la playa de Bocabarranco para pasar las
vacaciones con sus padres, después de estar el curso académico internado en
un colegio especial para ciegos que la ONCE tenía en Barcelona.
Cuando llegaba a la playa, tomaba asiento en su silla, con su camiseta
blanca de manga hueca y su pantalón corto color vino. Se sentaba junto a la
pequeña cabaña de su padre, a un lado, los cabos y los aparejos, a otro, las
barquillas de pesca y en frente, el mar. Ese mar que había estado ahí desde que
tenía uso de razón y que 10 acompañaba con aquel sonido tan particular
cuando las olas rompían. Una música que él distinguía perfectamente. "No
había una ola igual" t se decía. y aquel olor a marisma, a marisco y a ceba que
llenaba toda la playa cuando bajaba la marea que le llegaba hasta el alma cuando
inspiraba profundamente.
Todos los días acariciaba con delicadeza el barquito de vela latina que le
había hecho su abuelo, con su casco rojo, el timón, la palanca y su vela blanca.
Recorría, con las yemas de sus dedos, cada elemento para conocer su textura,
su forma e intentar imaginárselo navegando por ese mar que sólo oía.
No muy lejos, Pedro 10 observaba con detenimiento, mientras reparaba
sus redes de pesca. Pedro era un joven pescador muy experimentado, que desde
los cinco años se había embarcado con su padre para faenar en las costas
cercanas.
Él 10 había visto crecer desde que su padre 10 trajo por primera vez,
cuando ya empezaba a dar sus primeros pasos por la arena de la playa.
44 Escritos a Padrón. Catálogo de textos
Había oído que el pequeño Mario había nacido sin ojos, debido a una
malformación congénita, muy rara, llamada anoftalmia bilateral, según le había
comentado su padre en alguna ocasión.
Al pescador siempre le había llamado la atenci6n la manera que se pasaba
las horas muertas acariciando el barquito de vela y como, en un momento dado,
levantaba la cabeza y se quedaba durante unos minutos como si realmente
pudiera ver el mar.
Una mañana soleada se acerc6 a Mario y le pregunt6:
--¿Te gustaría navegar? ¿Subirte a mi barco? No es a vela, pero como si 10 fuera.
--¿Quién eres? Tu voz me es muy conocida.
--Soy Pedro.
--Ah sí, Pedro, el pescador.
--El mismo que calza y anda.
--Te oigo hablar cuando llegas, quejándote que cada día hay menos pesca.
--Sí. Los pescadores estamos todo el santo día refunfuñando. Pero ese es otro
asunto. Yo 10 que quiero saber es si aceptas mi propuesta de salir conmigo a
pescar mañana o pasado. ¿Qué me contestas?
--No sé, Pedro, yo sería más un estorbo que una ayuda.
--Jajajajaja. No te preocupes por eso amigo, los he visto peores. Yo solo quiero
que te subas a mi barco, y si no te gusta, pues viramos y te vuelvo a dejar en la
playita. Sin compromiso.
--Tendré que hablar con mi padre. No le gusta que ande haciendo locuras.
--Pescar no es ninguna locura. No te preocupes por tu padre. Yo hablaré con él.
Si tú quieres navegar, navegaras. ¿Entonces?
--Probaremos. Pero primero habrá que hablar con mi padre.
--Pues eso. Ya te diré algo.
Sin pensarlo mucho, Pedro fue a buscar al padre de Mario que se
encontraba ayudando a recoger un trasmallo al otro lado de la playa.
Padrón y la Uteratura. Tercera entrega 45
--iLorenzo! iLorenzo! -lo llamó de un grito.
El pescador se acercó hasta el lugar en el que se encontraba el padre del
niño.
--Hola Pedro ¿Qué pasó?
--Hola Lorenzo. No, no pasa nada, sino que he estado hablando con tu hijo y
me gustaría llevarlo a pescar mañana.
--No sé Pedro. Sabes la dificultad que tiene y no quiero problemas.
--A ver, ya lo tengo todo pensado. No vamos a ir muy lejos. Solo a recoger unas
nasas y echarnos unos lances. Le pondré el chaleco salvavidas para que estés
más tranquilo. Si quieres puedes venir con nosotros y así 10 controlarás tu
mismo. Yo sé que tu hijo esta deseando subirse a un barco. Llevo muchos días
observándolo como acaricia el barquito de madera y como se queda
ensimismado escuchando como rompe el mar en la orilla. No lo puedes tener
toda la vida en una urna de cristal.
--Ya. Por eso lo mandé a Barcelona, porque quiero que se haga un hombre y que
aprenda a valerse por si solo, a pesar de las dificultades que le genera su
discapacidad.
--Pues mejor me lo pintas. No se hable más. Mañana a las siete te quiero ver
aquí. Saldremos al amanecer. No te vas a arrepentir. Dijo con determinación el
pescador.
Lorenzo asintió con el silencio y una pequeña sonrisa.
Pedro salió corriendo hacia el lugar donde estaba Mario y jadeando le
dijo:
--Buenas noticias amigo. Mañana a navegar.
--¿Sí? <Te lo ha dicho mi padre? -preguntó con incredibilidad.
--Sí. Incluso se viene con nosotros. Así que mañana prepárate para un día de
pesca que seguro que no será el último.
-- Gracias, Pedro. ¡Por fin voy a navegar! Dijo con una sonrisa de emoción.
46 Escritos a Padrón. Catálogo de textos
A la mañana siguiente, a la hora indicada, todos estaban preparados en la
orilla de la playa. Pedro dijo con entusiasmo:
--Todos a bordo.
Entre él y Lorenzo ayudaron al niño a subir al pequeño bote pesquero.
Subi6 con cierta dificultad y se sent6 en la popa cerca del tim6n. Ante esta
situaci6n Pedro le dijo:
--Ya veo que eliges el mejor sitio. Justo aliado del tim6n. ¿No querrás que el
primer día te deje llevar mi barco?
--No, no, no sé ni donde estoy.
--Bueno, señores pasajeros, prepárense que partimos de inmediato rumbo
noroeste. Lorenzo, en el tambucho de popa hay un chaleco. Sácalo y p6nselo a
tu hijo.
-- Yo me quedo Pedro le dijo al mismo tiempo que le colocaba a su hijo el
salvavidas Creo que esta experiencia la tiene que vivir él solito y sé que contigo
está totalmente seguro.
--Gracias por la confianza. N o le pasará nada.
Lorenzo ayud6 a introducir el barco hasta donde había suficiente fondo
para poner el motor en marcha.
Ya en alta mar, solo había que ver la cara de felicidad que tenía Mario
para saber que estaba disfrutando como nunca 10 había hecho.
Pronto llegaron al punto donde querían comenzar la pesca. Pedro le
empez6 a explicar a Mario como pescar, diciéndole:
--Para ti va a ser fácil, porque en la pesca el sentido más importante es el tacto y
tú seguro que 10 tienes muy desarrollado. Es sencillo. Ahora te vaya dar el
anzuelo, c6gelo con cuidado porque te puedes hacer daño, la punta está muy
afilada. A tu izquierda está el balde con la carnada, son pequeños peces, coge
uno y engánchalo en el anzuelo.
Padrón y la Uteratura. Tercera entrega 47
Mario, sin decir nada, siguió con detenimiento las instrucciones del
pescador hasta que tuvo la caña preparada.
--Ahora viene 10 más complicado, pero seguro que tú 10 superas sin problemas.
Levanta la caña y lanza la carnada al agua.
Viendo que tenía alguna dificultad, Pedro se puso detrás de él, le indicó
como hacerlo y el niño 10 cogió a la primera.
--Bueno ya tienes la carnada en el agua, ahora tienes que estar muy atento a tu
sentido del tacto porque los peces te darán un pequeño tirón y cuando esto
ocurra tienes que tirar hacia arriba con la caña. El tirón es similar a esto -le dijo
tirando un poquito del nylon.
A partir de ese momento comenzó a pescar y después de unos instantes
Mario comentó:
--Creo que están empezando a picar. Siento unos pequeños toques.
--Eso es campeón. Ahora tienes que seleccionar en que toque tienes que tirar
hacia arriba. iSuerte!
Al cabo de unos minutos el niño tiró de la caña, se le dobló y gritó:
--iCreo que ya tengo uno! Jajajaja. iTengo uno!
--iBien! Ahora con mucho cuidado súbelo a cubierta. Yo estaré atento para
cogerlo.
A partir de aquí, comenzaron a coger peces uno detrás de otro hasta que
tuvieron suficiente y Pedro le comentó:
--Lo sabía. Sabía que serías un gran pescador. Tienes un don especial para esto
de la pesca. Eso se ve a primera vista.
--Gracias, Pedro.
--Bueno, pues después del trabajo viene el descanso, así que vámonos para
tierra.
--¿Quieres llevar el timón?
48 Escritos a Padrón. Catálogo de textos
--mi tim6n? ¿Has olvidado que soy ciego?
--Bueno, yo seré tus ojos. Además el mar es muy grande, así que todo será muy
fácil. Lo primero ponte a mi lado.
Mario, con la ayuda de junto del pescador, se coloc6 a su lado y este
continuó con las instrucciones:
--Ahora estás en la popa del barco, que está detrás, en la que está el tim6n. Tu
derecha se llama estribor y tu izquierda, babor. ¿Alguna duda?
--No, ninguna.
--Pues toma la caña y a navegar.
Mario cogi6la caña con su mano derecha y pregunt6:
--¿y ahora qué?
--Pues yo te iré diciendo. Recuerda, estribor, llevas la caña a tu derecha, babor,
la caña a la izquierda. ¿De acuerdo?
--De acuerdo.
El pescador puso el motor en marcha. Mario sinti6 perfectamente las
vibraciones en la caña del tim6n, la brisa en su rostro y supo que ya estaban en
marcha.
Después de estar un rato navegando, y mientras hablaban distraídamente,
Pedro le dijo:
--Mario, ahora lleva la caña hacia estribor, despacio, para poner rumbo a la
playa.
El niño ejecut6la maniobra con delicadeza hasta que el pequeño barco
pesquero comenz6 a virar. Mario sinti6 como la brisa cambiaba de direcci6n y
le acariciaba la cara, hasta que oy6 como Pedro le decía:
--Ahora lleva el tim6n hacia el centro, y mantenlo ahí hasta que yo te diga.
Mario fue siguiendo todas las instrucciones que le iba dando el pescador
hasta que llegaron, al atardecer, a las cercanías de la playa. A partir de aquí,
Padrón y la Uteratura. Tercera entrega 49
Pedro cogió e! timón para poder meter e! barco entre e! resto de embarcaciones
y fondearlo.
En la orilla, e! padre de Mario esperaba impaciente y había visto perfectamente
cómo su hijo era e! que había traído e! barco hasta las inmediaciones
de la playa. Se sentía orgulloso.
A! desembarcar todos tenían una sonrisa dibujada en e! rostro, pero
sobre todos, Mario, que le comentó a su padre emocionado:
--iPapá! Ya sé pescar. He cogido muchos peces y además Pedro me ha dejado
llevar e! barco un montón de rato. Ha sido una experiencia increíble. Mañana
me gustaría volver a embarcarme. ¿Puedo papá? ¿Puedo? Preguntó e! niño con
insistencia.
--Eso no depende de mí. Sino de Pedro. Le dijo mirando al pescador.
--Yo encantado de que vengas a pescar todos los días. Contigo tengo e! futuro
garantizado. Manifestó sonriendo No te imaginas lo buen pescador que es tu
hijo.
--Pues no se hable más. Dijo Lorenzo mañana otra vez a pescar.
--Gracias papá, gracias.
A! día siguiente volvieron a encontrarse a la misma hora, como la
mayoría de los días de aquel caluroso verano, en los que, Mario y Pedro salían a
pescar juntos.
Bien entrado septiembre, el verano estaba llegando a su fin. Mientras
pescaban e! niño le dijo al pescador:
--El lunes regreso a Barcelona, para seguir mis estudios. Solo quería agradecerte
lo que has hecho este verano por mí. Jamás había pasado un verano tan
divertido.
--¿Pero si hemos estado trabajando como negros?
--Sí, pero ha sido un trabajo divertido. He aprendido mucho. Gracias Pedro.
50 Escritos a Padrón. Catálogo de textos
--Espero contar contigo el próximo verano.
--Ya estoy contando las horas. Si por mí fuera, me quedaría aquí, pero primero
son los estudios ... como dice mi padre.
--y no le falta razón. Ven y dame un abrazo.
Se fundieron en un abrazo, mientras el Sol se perdía por las montañas
del noroeste de Gran Canaria.
La Ermita de San Sebastián, 1956
LA HORA AZUL
Héctor Moreno Mendo{tl
Es la hora azul de un tiempo que fue mi infancia. Es el final del día, cuando
convoca el descanso y a lejos se escucha el pupú. Era una tarde invernal de mis
juegos infantiles, una acuarela de mi infancia. El perfil de la aguada refleja en el
adoquín los contornos añiles de la ermita. Cuando la plaza era un mar, los
parterres sus islas, los bancos eran fortines, los árboles torreones y un
bergantín mi bicicleta. Cuando no fui fraile era capitán en la batalla. Hoy
pirata, mañana cura en u nuestra" procesión.
Es la hora de la esperanza. La campana convoca con su bronce sonoro.
Chiquillos y devotos toman la plaza y la ermita, unos para sus juegos otros
para la novena; pronto en San Sebastián se iniciará la plegaria y en la plaza se
organiza un escondite. Un cansino ora pro nobis ocupará el oratorio y una
retahíla ahora enuncia "el que se la queda": diez "ora pro nobis", veinte "ora
pro nobis", treinta "ora pro nobis", cuarenta "ora pro nobis", cincuenta llora
pro nobis", sesenta "ora pro nobis" ... el que no se ha escondido ... "ora pro
nobis" ... tiempo ha tenido. ¡Ya voy! Amén.
Es la hora de un tiempo hecho de evocaciones. Las cercanías de la
explanada acogían todo un repertorio de juegos que no daban lugar a la
monotonía, no era dificil hallar pugnas de boliche, el trompo o las chapas; el
pañuelo, piola y fugitivo. Juegos de balón, "combate indígena", mazmorra y
dar alcance se fusionaban con las cabras y gallinas que soliamos alcanzar.
54 Escritos a Padrón. Catálogo de textos
Aún conservo en la memoria algunas de las estrellas que transitaron por
el lugar. Un pusilánime embriagado con su triste canción, el engreído
individuo cercano a la depravación, aquel vetusto parlanchín solitario o
aquella longeva de perdida mirada escoltada por sus obedientes felinos, que
asustaban al paso del burro, que alguna que otra vimos pasar.
y en lo más alto del recuerdo, en la copa del laurel, se erigían a menudo
casetas de palo y cartón, desde las que se podía otear aquel soberbio planeta.
Pero el tiempo se hace tarde y como a diario, pronto oiré aquella voz
maternal que como siempre me dirá:
iHéctor baja ya, que es la hora!
Ángeles. 1957
Miremos este cuadro:
ÁNGELES
Áurea Aguiar Gonz:!.lez
Dos ángeles hincados en el duro suelo.
Se cruzan sus manos como en meditación.
Sus ropas, de fuertes coloridos.
Una paloma descansa, posa sus patas en dedos angelicales. Esa paloma
se siente protegida.
Ángeles juveniles de tiernas y profundas miradas. Sus cabezas doblegadas
como si quisieran besar a la tierna paloma. Coloridos vistosos, sus
brazos y sus pies desnudos. Sus alas recogidas, que cuando aletean brillan con
la luz del sol.
A los ángeles no les pesan sus almas, como tampoco les pesan sus alas.
Antonio Padrón pintó los ángeles de su imaginación. Otros pintores
pintaron sus ángeles patudos, ángeles dormidos, ángeles rubicundos, ángeles
guapos.
Nuestro pintor los hizo delicados, elegantes. Sus pinceladas como
réplica de sus pensamientos, con amor y delicadeza.
El pintor es poeta. Rasgo a rasgo, ha creado su sueño. Él soñaba. Quizás, al ver
su alma liberada: ¿ha soñado un sueño?, pensará su mente sin palabras.
(Estos ángeles son contemplativos? ¿No soñarán los ángeles de Antonio
Padrón los mismos sueños del pintor?
58 Escritos a Padrón. Catálogo de textos
¡Sería simbolismo 10 que nos quería decir el pintor de estos ángeles y la
paloma?
Una paloma de color, ¡sería un amor tallado en su alma y le daría la
figura de paloma confiada, de paloma amada, de paloma que se miraría en sus
oj os? ¡ Quién puede descifrar el alma humana?
Los ángeles se pasean en el ancho espacio, ingrávidos, etéreos. Cuando sentimos
un soplo de aire, ¡será su alegre aletear? ¡Dónde se refugian los ángeles?
¡Misterio? Todo 10 que oculta atrae.
Los ángeles, como las gaviotas, vuelan alto y ven lejos. Unas plumas se
mueven en el espacio. Ellos miran, allá abajo, a una paloma maltrecha. Bajan
raudos. Cuatro manos cruzadas, suaves, con ternura, mantienen a la paloma.
Quizás una paloma aventurera, quizás una paloma herida en su alma. Una
paloma que no puede remontar el vuelo.
,Los ángeles de la tierra harían 10 mismo con una paloma con su triste
alma en decadencia?
¡Tendremos los humanos ángeles buenos?
El pintor, como el poeta, siempre está buscando algo que no encuentra ¡La
perfección quizás? ¡Algo que llene los huecos, el vado de su alma?
Estoy segura de que el pintor, al mirar a sus ángeles, con la paloma amada, con
la mente sin palabras, diría:
Encontré un atajo
para mi cuerpo cansado.
Mi alma no encuentra atajos,
sólo caminos largos.
Autorretrato en tinta china, 1958
PRESENTIDO RETRATO DEL OTRO
Javier Cabrera
A la memoria de Rafael Padrón, mí profesor de Matemáticas, de
Física y Química. A todos mis compañeros de generación en el
Colegio Cardenal Cisneros, de Gáldar:.
Cuando el hombre se retir6 del balc6n el muchacho, en mitad de la calle,
pasmado aún, se regocijaba con el saludo imperceptible que aquel le dedicó.
Este relato quedaría concluido en apenas ese escueto gesto: un mero alzado de
barbilla, un mohín en la comisura del labio y no mucho más. Sin embargo,
y dando por sentado su inutilidad, precisa de todo un circunloquio para
esclarecer la razón de aquel fantástico momento.
Aquella tarde la escena fue diferente, si bien ocurriría exactamente igual
a como venía sucediendo con frecuencia acostumbrada durante los últimos
cuatro largos años atrás: el muchacho subía calle larga arriba del regreso de las
clases, con gesto presuroso en la hora del mediodía o ya cansino en la caída de la
tarde, según, y allí estaba, como otras tantas veces, aquel hombre misterioso,
encaramado tras la cal blanqueada de su balc6n.
La vista larga al horizonte, imaginaba el muchacho, y la mirada oculta
tras las perpetuas gafas negras de sol. Impoluto el rostro, y un cigarro fijo entre
los dedos, demoradamente saboreado, al muchacho le pareda. Allí, parado, en
la atalaya de su balcón, un hombre seco, de gesto estricto, nunca duro ni
ceremonioso. Distanciado quizás y abstracto, que al muchacho se le hada de
interpretaci6n inalcanzable para su edad.
62 Escritos a Padrón. Catálogo de textos
Sabía el muchacho, como casi todos en la ciudad, que el hombre era el
pintor. Un tanto extraño, aislado en su mundo, lejos aparente del resto, pero
tan cercano a todo como acabó por entender pasados los años, tan apegado,
que al muchacho aquella visión mayestática, por más que fuera acostumbrada,
se le asemejaba mágica, fuera del tiempo. O era el tiempo, tal vez, 10 que se
anulaba, desaparecía, cuando pasaba bajo su balcón.
La tarde que su estricto profesor de matemáticas, de física y química, en
el destartalado Cardenal Cisneros, el eterno gruñón Rafael Padrón aquel 'atila'
de porte adusto, de tierno corazón orquídeo les comunicó que no habría clase
por no se sabía qué avería pendiente siempre de arreglo, hubo alegría total
entre la muchachada bachiller. Pero el astuto profesor no estaba dispuesto a
dejar correr las dos horas de dedicación lectiva que los alumnos le debían así
que les comunicó una idea sin parang6n: visitar el estudio del pintor La verdad,
hubo extrañeza general entre todos pero nadie rezongó.
Sí, se refería al pintor: el único, otro no había. Parece que existían lazos
sanguíneos entre ambos y se pusieron fácil y rápidamente de acuerdo. Imagino,
ahora, que para evitar que los muchachos derivaran hacia vagas soluciones
disipadas: reunirse en cualquier esquina a discutir chorradas y fumar en exceso
en horas impropias, llegarse a jugar al futbolín en el poco recomendable salón
recreativo, dejarse arrastrar y jugar a cartas con malas compañías callejeras, o
incluso bajarse al Barrio Hospital algunos ya apuntaban comportamientos
hombrecitos y, claro, la tentaci6n vivía en los bajos. Las muchachas, por
descontado, quedaban a salvo de esos atavismos, a excepción de algún enamoramiento
errático a 10 sumo.
Así que, en procesión poco acostumbrada, recorrieron perezosos los
escasos cientos de metros que separaban el colegio del estudio del pintor y una
vez allí, un tanto azorados y tímidos, fueron recibidos por aquel que tanto
Padrón y la Uteratura. Tercera entrega 63
enigma y turbaci6n suscitaba en todos. Sin las aparentemente eternas gafas
oscuras y el rostro relajado el pintor los salud6 uno por uno no eran tantos,
apenas once y hasta nueve si alguno había faltado a clase ese día. De manera
ceremoniosa, como si de gente mayor y entendida se tratara, les invit6 a pasar a
la casa e hizo de guía juicioso para ellos.
Comenz6 mostrando los diversos cuadros dispersos por su estudio.
Luego les explicó, someramente, con entusiasmo que sobrepasó a los
muchachos, algunos significados, el por qué de aquellos trazos tan marcados y
de recia apariencia. Les habl6 reposado de algunos de sus temas preferidos, les
relat6 historias referidas a leyendas populares e hizo alusi6n vaga a la memoria
heredada de los aborígenes canarios. Y mientras recorrían las salas a algunos
preguntaba por sus gustos o si estudiarían algo relacionado con el arte o su
historia Todos, sin excepción, respondieron timoratos.
Hasta que llegados a una estancia, que a todos pareci6 de dimensiones
más que generosas para una casa, se detuvieron ante un gran mural que
abarcaba el testero completo de la pared. Aquí el pintor se plant6 y sin más
preámbulo demand6: (Qué ven ustedes ahí? (Qué les parece que es 10 que hay
pintado? [Se trataba de un mural trazado en bandas irregulares verdes y
azules, entrecruzadas y de tonos diversos, en el que una figura de mujer, que se
despide o saluda pañuelo en mano, se destaca al fondo de forma poderosa y
contundente. En primer plano, abajo, unos garabatos en firmes trazos negros
simulan redes o aparejos de pescadores y algunos émulos de animales marinos
en tonos rojizos. Sobre la mujer o enfrente, algunas figuras que semejan pájaros
marinos, quizás gaviotas, de formas ocres y negras netamente abstractas,
despliegan sus alas, abarcando una buena parte del espacio del mural]. Se
miraron entre sí pero ninguno dijo nada. De igual manera les conmin6 su
profesor: que se animaran y comentaran sin temor 10 que veían en aquellas
64 Escritos a Padrón. Catálogo de textos
aquellas manchas y trazos, pero sobre todo, en aquella certeza colorista de
figura de mujer.
Algunos de manera dubitativa, otros con voz algo más afirmada,
intuyeron a la mujer del pescador que le despide temerosa en la orilla cuando
éste parte a su faena dura en la mar. Otros, en cambio, prefirieron, con igual
modo de voz, a ratos entonada a ratos escasa, glosar el recibimiento gozoso
que la mujer hacía a los hombres que tornaban de la faena dura de la mar.
Entonces el muchacho tom6 la palabra y traz6 un gesto para unir ambas
valoraciones y dijo: Las madres, las esposas, las hermanas, todas tal vez, al
tiempo, las mujeres que despiden temerosas, que gozosas reciben, a los
hombres que cada día, siempre, emprenden y regresan, al fin, de las duras
faenas de la mar.
Con ese valor doble me parece ver 10 que hay pintado, aleg6 el muchacho
ya más suelto al saberse escuchado. Por eso, creo yo, la gran cantidad variante
en los colores y tonos: más oscuros y apagados para la despedida, pero con
transparencias suaves y coloristas para el recibimiento. La mujer es un
símbolo: despedida y recibimiento: a 10 mejor, la casa, acert6 a expresar el
muchacho. Los adultos se miraron, se acercaron y cuchichearon algo entre
ellos que no lleg6 a oír ni jamás le fue luego, por supuesto, revelado. Ambos
asintieron y en eso todo se precipit6, al menos para el muchacho. Como si todo
estuviera dicho y concluido. Acabada la visita, le pareci6 bajar las escaleras de la
hermosa casa en volandas, arrastrado por una sensaci6n extraña de la que
vagamente recuerda nada, s6lo las charadas y los manotazos de los
compañeros.
Sin embargo, lleg6 a intuir que aquel día algo cambi6. En 10 que respecta
a su profesor estuvo, desde luego, más que claro: tras el suceso se volvió más
quisquilloso, 10 sacaba con mayor frecuencia a la pizarra y le buscaba las
vueltas en casi todo 10 que le pedía demostrar. A veces, insidioso, si asomaba un
Padrón y la Uteratura. Tercera entrega 65
vueltas en casi todo 10 que le pedía demostrar. A veces, insidioso, si asomaba un
punto de duda o un silencio mayor de 10 acostumbrado en la respuesta, le
cantaba aquello tan famoso en él de: "el 13 de mayo la virgen maría baj6 ......
Pero al cabo, se le notaba satisfecho y orgulloso, claro que a su manera, cuando
obtenía del muchacho las respuestas convincentes y precisas.
En 10 que al pintor se refiere, s6lo aquel gesto inescrutable, imperceptible, tal
vez, para otros. Para él, la ganada confirmaci6n de que de ahora en adelante,
cuando pasara bajo aquel balc6n, era alguien que sería visto, saludado, ni más
ni menos que con escueto gesto: un mero alzado de barbilla, un mohín en la
comisura del labio y no mucho más. La gloria.
Las Palmas-Gáldar, junio-julio de 2009
La anunciación. 1959
,
EL L,E NGUAJE SIMBOLICO DE ANTONIO
PADRON: EL SIGNIFICADO DE LA ABUBILLA.
Alejandro Carda Medina
o esde que en e! año 2002 vi la pequeña escultura de la abubilla en la Casa
Museo de Antonio Padr6n, me inquiet61a atenci6n que e! pintor prest6 a este
ave tan poco representada en nuestra cultura.
La mirada, la expresi6n y las manos de! pintor, en la foto donde aparece
sosteniendo la figura, han motivado un rastreo de años: Antonio Padrón
parece mirarse en los ojos de su escultura (un ave de piedra!) como en un
espeJo.
La primera parte (apartados 1 al 8) la escribí en 2005, bajo e! título de
Descifrando e/Arte: Notas sobre la abubilla yAmonio Padr6n.
No alcancé la conclusi6n hasta 2007.
1. El simbolismo general.
Después de buscar en varios diccionarios simbólicos la palabra" abubilla", sin
encontrar nada, tuve que comenzar elaborar su simbolismo genérico por mi
mismo, a través de sus signos distintivos:
Es un ave.
Penacho retráctil de color naranja.
Cabeza y pecho de color naranja.
Pico fino largo y curvo.
Alas y cola, moteadas de blanco y negro.
Insectívora.
Ave migratoria.
70 Escritos a Padrón. Catálogo de textos
De donde se deduce su carácter solar, con dignidad real (lleva corona
solar distintiva), y vestido de colores sacerdotales (blanco y negro, ajedrezado,
día y noche, luz y sombra ... ), buscadora del inframundo (insectos,
limo ... ), que se alza en largos viajes y por tanto anuncia las estaciones, o trae
noticias de países lejanos.
2. Una historia con abubilla.
Harún y el Mar de las Historias, es un libro encantador que Salman Rushdie,
escribi6 después de su "condena" fundamentalista; donde una abubilla
gigante es la cabalgadura fantástica de un viejo cuentacuentos y su hijo.
"Harún deberá salvar el mar de las historias, amenazado por el poder del
silencio". Como siempre una bonita historia fantástica en clave infantil
y milyunanochesca sirve de vehículo a otros mensajes más trascendentes
y sociales.
3. Primera referencia bibliográfica que encontré sobre su simbolismo
Por fin, después de varios años, encontré en un libro de Miranda BruceMitford,
el siguiente apunte: "La abubilla tiene un simbolismo controvertido.
En Egipto se le conoda como el 'pájaro médico', mientras que en la literatura
árabe se describe como un mensajero de amor. No obstante, también posee
asociaciones negativas. Se dice que revela los secretos, y en Europa es un
símbolo del demonio".
Si nos fijamos bien veremos la concordancia con el simbolismo general
del primer apartado: médico=sabio=sacerdote, mensajero de amor=mensajera
positivo=viajero, revela secretos=trae noticias = indaga en el limo.
Padrón y la Literatura. Tercera entrega 71
4. Otras referencias bibliográficas llegaron mas tarde.
Udo Becker: "Es la mensajera del amor en la poesía árabe". "Por el adorno de
plumas de la cabeza, que puede recordar unos cuernos, y por la proyección de
un líquido maloliente para defenderse de sus enemigos, en la Edad Media tuvo
alguna significación diabólica, de ahí que acompañase a hechiceros y brujos".
"Según el Physiologus es paradigma de los hijos que cuidan amorosamente
a sus padres ancianos (cualidad que también se ha atribuido a otras
aves, como el acentor de bosque, la cigüeña y la cogujada)."
Angelo de Gubernatis: "Por lo que respecta a la abubilla, existen varias
creencias supersticiosas análogas a las que conciernen al cuclillo y a la golondrina".
"En varias partes de Italia se la llama (a causa de su cresta y porque hace
su aparición en estos meses) el gallito de marzo o el gallito de mayo. Anuncia
la primavera."
"Cuando los antiguos la oían cantar antes de la vendimia, sacaban de ello
un pronóstico de abundancia y de buena calidad para la cosecha del vino".
"Tiene la facultad de adivinar los secretos; cuando cloquea, es que un
zorro está escondido en la hierba; cuando su grito es lúgubre, anuncia lluvia;
por medio de cierta planta, abre los lugares cerrados en secreto".
"Según Cardan, si un hombre se frota las sienes con sangre de abubilla,
ve cosas maravillosas en sueños".
'Alberto Magno nos dice que, cuando una abubilla vieja se vuelve ciega,
sus crías le frotan los ojos con la planta que abre los lugares cerrados, y ella
recupera la vista".
5. U na referencia tremenda.
Pero donde sentimos la profundidad y antigüedad del simbolismo de la
abubilla, es cuando nos 10 encontramos en un libro de libros: en El Corán, y
72 Escritos a Padrón. Catálogo de textos
allí la abubilla se entronca nada menos que con Salomón; y así se puede
explicar muchas de las referencias ya citadas.
"Salomón heredó a David, y dijo; "¡Hombres! Se nos ha enseñado e!
lenguaje de los pájaros y se nos ha dado toda clase de cosas. Esto es un favor
manifiesto." Azora XXVII. Versículo 16 (Salomón)
"Pasó revista a los pájaros y preguntó: u ¿Qué me ocurre que no veo a la
abubilla? (Está entre las ausentes? ,la castigaré cruelmente o la degollaré, o me
traerá un permiso explícito". Permaneció ausente un buen plazo, y al llegar
dijo: "Abarco con mi ciencia 10 que tu no abarcas: Traigo noticia segura de los
de Saba .... " Azora XVII. Versículos 20-22
Pues, según Manue! Aguiar, "La abubilla es igualmente, según las
tradiciones rabínicas, la guía de Salomón en su viaje hacia e! reino de Saba".
Observemos que ¡La abubilla dispone de más ciencia (que sólo puede
venir de Dios) que e! propio Rey Sabio por antonomasia!
6. La gran historia de la abubilla se escribió en e! siglo XII
Sin embargo la gran historia de la abubilla, en perfecto desarrollo simbólico de
los citados versículos la escribi6, en e! siglo XII de la Era Cristiana, e! místico
sufí Farid Uddín Attar en la gran epopeya E/ Coloquio de los pájaros o E/Lenguaje de
los pájaros. Jorge Luis Borges comentó este libro en varios ensayos.
Manue! Aguiar, en e! Pr610go al libro señala: "Este poema que sacudi6
como un huracán divino todos los rosedales de la espiritualidad activa de la
época",
y presenta e! siguiente resumen: "Una abubilla levant6 e! vuelo desde la
región de Afganistán rumbo al lejano Occidente, y a su paso se le fueron
uniendo muchos pájaros de diferentes lugares y condiciones. La inmensa
bandada, volando tras e! pájaro guía, atravesó muchas naciones, océanos, de-
Padrón y la Literatura. Tercera entrega 73
siertos y verdes valles, hasta que en una alborada luminosa el Simurg los atrajo
hacia su Trono".
El Libro de Farid Uddín Attar gira en torno a la abubilla en cuanto que
guía o maestro del resto de las aves; citaré sólo unos fragmentos.
"Dios le ha dado al loro un collar de oro y ha hecho de la abubilla la
mensajera del camino"; que es como decir que es un profeta en la tierra.
Discurso de la abubilla a los otros pájaros: " •• .1a abubilla, emocionada y
llena de esperanza, llegó y se posó en medio de la asamblea de los pájaros. Tenía
en la pechuga el ornamento que testimoniaba su entrada en la vida espiritual;
llevaba sobre la cabeza la corona de la verdad: en efecto, había entrado con
inteligencia en la vida espiritual y conocía el bien y el mal. "Queridos pájaros",
dijo la abubilla, "yo estoy realmente empleada en la milicia divina y soy la
mensajera del mundo invisible. Conozco a Dios y los secretos de la creación.
Cuando se lleva, como yo, escrito sobre el pico el nombre de Dios, se tiene
necesariamente la comprensión de muchos secretos". "Indico los manantiales
con mi instinto natural, y sé, además, otros muchos secretos". "Durante años,
he atravesado el mar y la tierra, ocupada en viajar. He transitado valles y
montañas; he recorrido espacios inmensos en el tiempo del diluvio. Acompañé
a Salomón en sus viajes y, a veces, he deambulado por toda la superficie del
globo". "Sed generosos con vuestras vidas, y poned el pie en el camino para
alcanzar a posar luego la frente sobre el umbral de la puerta del Rey .... Está
junto a nosotros pero nosotros nos hemos alejado de Él."
7. Pero qué significaba la abubilla para Antonio Padrón.
Después de este paseo por el mundo de los símbolos pudiera parecer que nada
de 10 anterior tuviera relación con el pintor. Podemos plantear varias
cuestiones!
74 Escritos a Padrón. Catálogo de textos
Indagando en su biblioteca ¡Sería posible que Antonio Padrón participara de
parte de este simbolismo a través de referencias indirectas, o incluso directas?
¡O no es más verdad que el mundo de los símbolos opera desde el inconsciente
de nuestras culturas, y todos podemos llegar a alcanzar una cierta
intuición con la que podemos operar en u resonancia"?
En último extremo, opino con Carl Gustav Jung, que existe un
inconsciente colectivo y que el mundo de los símbolos opera de un modo
común en todos los hombres; como, de alguna manera, he querido mostrar
señalando mis primeros análisis no intuitivos ciertamente, sino conocedores
de las operaciones con las que se construye el lenguaje simbólico, antes de
encontrar las citas y textos.
8. El arte como peregrino, como mensajero: ¡de qué?
¡Qué quería contarnos Antonio Padrón? Qué es 10 que no se puede decir con
palabras sino con imágenes, que son signos, símbolos ....
"Como hay innumerables cosas más allá del alcance del entendimiento
humano, usamos constantemente términos simbólicos para representar
conceptos que no podemos definir o comprender del todo. Esta es una de las
razones por las cuales todas las religiones emplean lenguaje simbólico e
imágenes". (Carl Gustav Jung).
"Los Símbolos son más expresivos que las mismas palabras ... ,
constituyendo un verdadero idioma universal, ya que el símbolo es el lenguaje
del alma. Los Símbolos son al espíritu 10 que los instrumentos a la mano del
hombre". (J A. Pi,,<::Rioja).
9. CONCLUSÍÓNTANTO TIEMPO BUSCADA Y HOY ENCONTRADA
El texto anterior fue escrito en 2005 y quedó lleno de interrogantes.
Padrón y la Uteratura. Tercera entrega 75
Hoy (I2 de octubre de 2007) ya les puedo ofrecer la respuesta. Hay un
cuadro de Antonio Padr6n, en 1959, donde una abubilla nos confirma 10
anterior.
Todos recordamos haber vistos dibujos y pinturas de Antonio Padr6n
donde aparece la abubilla, pero quiú no seamos capaces de recordar exactamente
en cuales.
Les recordaré uno: acaso les haya pasado desapercibida una pequeña
abubilla en el Cuadro de 1959 titulado Anunciaci6n. En este cuadro aparece la
Virgen María acompañada de su universal símbolo de pureza: la azucena, y el
Espíritu Santo bajo la forma de las alas del viento (" ... que sopla donde
quiere ... ") de otro símbolo universal: la paloma blanca. Del Arcángel Gabriel
no conocemos ningún símbolo preciso, aunque le caben los signos de todos
los mensajeros celestes: las alas, el Arco Iris, un rayo de luz entrando por una
ventana. Junto al mensajero Gabriel, detrás, pequeña y a sus pies hay una
abubilla que nos mira.
Es una abubilla sincrética y simb6lica: una cabeza círculo de un solo ojo,
como el signo mitológico, astrológico, alquímico, jeroglífico egipcio, que
simboliza "El Sol". Una abubilla de color no natural sino simbólico: amarillosolar;
con corona real, dos patas trinitarias en un cuerpo de tres extremidades
visibles (2 patas + 1 cabeza coronada). Incluso el ala invisible dispone de una
postura (la mano derecha en el pecho o en el corazón) de presentación, saludo,
respeto e inicio de un discurso.
Antonio Padrón ha asociado un símbolo propio individual, subjetivo, al
mensaj ero celeste.
La abubilla sería un mensajero de Anunciación.
76 Escritos a Padrón. Catálogo de textos
La inspiración de los artistas es una suerte de "pequeña anunciación". Porque
en el mundo cotidiano no se nos presentan los arcángeles, pero sí las señales,
como las que representa un pájaro sabio portador de mensajes para quienes
conozcan el lenguaje secreto de las aves.
Si Antonio Padrón nos cuenta todas estas cosas en este cuadro, y en
Paisaje con aulagas y en La niña de las mariposas, y todos sus cuadros son" revelaciones",
no es evidente que él también es un "mensajero", y que la abubilla
también representa a Antonio. La abubilla quizá no sólo sea un símbolo, sino
jj su símbolo" su emblema, acaso su autorretrato, acompañando (siendo
testigo) de La Anunciaci6n; como cuando Velázquez o El Greco se introducen
en una esquina de su propia obra y nos miran.
Como intuí en 2005, creo que, efectivamente, Antonio Padrón se mira en la
abubilla de piedra" como en un espejo ( ••• )".
Turronera, 1959
TURRONERA
Tina SuárezRojas
S e ensimisma en los turrones
con estampa de ermitaña
ajena a la telaraña
que se enreda en sus talones.
Vocerío en los balcones,
burlas de chiquillería
y ella tras la celosía
de su calma desdeñosa
es turronera que glosa
un silente avemaría.
cabeza y peces. 1960
RESURRECCIÓN 11: COGE ESA NUBE
Franca Dimar
Coge esa nube y métetela en el ojo,
métela bien adentro para que se empape
de las lágrimas que nunca fueron.
Coge los restos áureos
de tu coraz6n de espuma y rima
en atrevido aplauso
el vientre celeste del mortecino
caudal del día.
Coge esa nube y extingue al alba,
la huella húmeda de tu sentir cromado;
recrea otro mar y emerge,
perfil de sueño,
satisfecho por la sal.
QUE EL OlA RECOJA II
En el perfil inocuo
de la sombra de la vida
escribo tu nombre
Franca Dimar
bañado en sudor de versos y poesía;
y con mis uñas galanas
de lechuza aturdida
pululo en tu espalda
para que la noche venga más clara que el día
y por sus poros rebose
sabor de viento escondido
entre los pliegues abiertos
de tu alma y la mía.
Que el día recoja
sus sueños a la deriva
y. si no quiere sol,
que muerda con brío
los zapatos heridos de las lenguas podridas
que sólo manan retazos de cobardía.
86 Escritos a Padrón. Catálogo de textos
Con prop6sito ardiente
de flaqueza prohibida,
en el perfil inocuo
de la sombra de la vida,
escribo tu nombre
que al instante borra
la raz6n perdida.
Que el día recoj a
los versos caídos que engalanan la orilla
y, en famélico suspiro,
dispense palabras
para pintar el aire.
Alfareras. 1960
BARRO EN ANAGA
María Gutiérrez Díaz
A la memoria del pintor Antonio Padrón y a mis amigos
Pilar Durán y José Manud Espinel, alfareros
Caía el sol cuando el hombre depositó el cuerpo de la joven delante de la
cueva, cerca del foga!.
Sal, Molaa, aquí tienes a tu hija, muerta. Estaba en el fondo de Kubaba.
La mujer, que salió al reclamo de su nombre, se dejó caer de rodillas junto
a su hija, profiriendo gritos de dolor que se tornaron sollozos cuando la tomó
entre sus brazos y la miró. La pequeña, que había salido de la cueva también, y
que se aferraba a la cintura materna, lloraba en silencio. Molaa apartó los
mechones que se pegaban al rostro sin vida de su primogénita, 10 limpió y le
cerró los ojos. Después fue repasando su cuerpo con la mano abierta y, con sus
últimas caricias, arrastraba suavemente la tierra de la piel de su hija. La miró
como al nacer. Estaba entera. Sólo un arañazo en la sien que Molaa besó y lamió
con suavidad. Luego, sin soltarla, abrazando su cuerpo, continuó meciéndola
en una letanía familiar. De repente recordó que cerca, a su alrededor, estaban
todos de pie, observándolas, callados. Molaa los miró y, dando gritos y
haciendo aspavientos con los brazos, los instó a abandonar la entrada de su
cueva. Tomó entonces la mano inerme, la levantó y vio la palma manchada de
tierra, y la arcilla seca bajo las uñas. Posó en ella sus labios y abrazó de nuevo a
su hija.
90 Escritos a Padrón. Catálogo de textos
Pronto reposarás con tu padre. Te haré un hermoso lecho junto al suyo.
Allí quedaron madre y hermana, aferradas al cuerpo fria de Alsagai, llor:indola.
De vez en cuando, Molaa levantaba los brazos al cielo y elevaba la voz
con lamentos desgarradores, tirándose del pelo con violencia.
Abora no es bueno conmigo ¿qué será de nosotras?
Dos lunas atrás había cerrado también los ojos de su marido, un hombre
bueno que la dejó sola con las hijas. Y ahora el dolor le comía las entrañas como
un bicho, y sólo deseaba diluirse en la tierra, que alguien levantase un gánigo
con la pella de su carne y dejar de sentir.
Desde la muerte de su esposo habían sido ignoradas, aisladas, tratadas
como perras sin dueño. Ella y sus hijas. Las de las manos de barro. Abandonadas
por sus propios parientes. Mujeres malditas.
La arcilla del filón de Kubaba es buena, no necesita mucha ceniza y,
cocida, apenas se filtra. Es la tierra que le gusta amasar a Alsagai, así que Molaa,
después de buscarla inútilmente durante toda la mañana por el camino y los
alrededores del yacimiento, no tuvo más remedio que entrar en la cueva de
Bruco, dejarse golpear y humillar por el hermano de su esposo, y pedirle que la
buscara. Soportar que la culpara, una vez más, de la muerte de Galgun, y, ahora,
de la desaparición de su hija. Dócil, se dejó vejar ante las esposas y los hijos de
Bruco. Él se creció y la insultó, la castigó y la arrastró por el cabello fuera de su
hogar, afrentándola delante del clan, antes de convocar la partida de búsqueda;
no había olvidado aún "El Elegido" que ella le negó el lecho la misma tarde en
que depositaron el cuerpo de Galgun en su cueva funeraria.
Tráela, Bruco, devuélveme viva a la hija de tu hermano y te daré mi lecho.
Era 10 único que le quedaba a Molaa.
Las cabras, las ovejas, sus reservas de carne seca, quesos, gofio, frutos
secos y semillas, todo fue repartido entre Bruco y sus hermanos. Las armas, y
hasta las pieles de Galgun, le habían sido arrebatadas. Sólo le dejaron sus
Padrón y la Literatura. Tercera entrega 91
utensilios de alfarera y la piedra pequeña de moler. Y una tristeza grande que
no acaba, como el mar.
Molaa no quería pensar en que, si Bruco y los otros se enterasen de que
estaban sacando piedras de arcilla de Kubaba, mancillando el trabajo de los
hombres, desafiándolos a ellos y quebrantando La Ley, el castigo sería ejemplar
y definitivo: rapadas, apedreadas y expulsadas para siempre, con las manos
vacías.
A mediodía, al sonido del bucio, siete guerreros, divididos en dos
grupos, partieron en busca de la joven.
Molaa y su pequeña se refugiaron en la cueva, temerosas.
Ojalá no la hayan encontrado robando la arcilla. Ojalá la traigan de
vuelta pronto.
Ha estado esperando el momento de huir con sus hijas, de noche, lejos
de Bruco y sus hermanos, e instalarse en la cueva del monte. No puede seguir
viviendo así, muda, con la cabeza gacha, sin mirar a la gente, aunque lo diga La
Ley.
Arriba ha ido cociendo y almacenando sus piezas durante estas dos
últimas lunas. Lejos de su grupo podrá trocarlas por un baifo, por leche o por
queso, con algún pastor. En la cumbre le será más fácil la vida y el gangocheo
con otros grupos. Hace más frío, pero el agua está cerca, y hay leña y helechos
en abundancia; y con una cabra pasarán mejor el invierno. Necesitará las
herramientas y su piedra de moler. No puede olvidarlas.
La madre y las niñas trabajaban con libertad en la cueva, prohibida a los
demás, preparando la fuga. Molaa cavila y sabe que pronto tendrá que hallar en
el monte un yacimiento de arcilla. Sin la tierra no sobrevivirán, y no piensa
rendirse a Bruco.
El fondo fresco de la cueva es el lugar de trabajo. Allí están sus utensilios,
allí depositan la tierra que aguarda con sed, y allí, húmedas, cubiertas
92 Escritos a Padrón. Catálogo de textos
con fibras que Molaa moja con frecuencia, esperan las pellas. Las hijas limpian
la tierra y quitan los granos más gruesos, ella acarrea el agua para la mezcla, y
las tres, sentadas en e! suelo, amasan con manos y pies, sobándola bien,
amorosándola. La tierra es poca, y poco el trabajo, pero poseen una pequeña
reserva de arcilla, gracias a los viajes de Alsagai, y una ristra de pellas, listas
para darles forma. La madre levanta las piezas e invita a las hijas a imitarla: y las
niñas practican juntando tiras de barro. La loza de Molaa es muy apreciada;
consistente, y con una hermosa decoración propia. Lleva su sello.
Todos los días, en secreto y pasada la medianoche Alsagai abandonaba e!
poblado, y regresaba, con e! mismo sigilo, antes de clarear.
Prefería robar la tierra a tientas, en la oscuridad, a que la luna la delatase.
Con las manos juntas, a modo de concha, la recogía, junto con algunas piedras
no muy grandes, intentando dejar uniforme el suelo. Cargaba poca, no llenaba
e! zurrón para que, en caso de cruzarse con alguien, e! bulto a la espalda no
despertara sospechas. Volvía antes del amanecer. Todos los días. Todos,
excepto aquel en que, de regreso ya, ascendiendo la ladera de! barranco, se
encontró de frente con Piste, que bajaba en busca de barro. Él, sorprendido,la
agarró por un brazo y le arrebató la carga. Alsagai gritó e intentó zafarse, pero
él la sujetó con más fuerza, vació e! zurrón de la joven y, al ver la arcilla,lleno de
ira, la arrastró, y arrojó al fondo del precipicio a aquella huérfana maldita que
osaba violar La Ley.
Echando las cartas, 1960
ECHADORA DE CARTAS
Jesús Guerra
La elecci6n de la obra que vaya comentar no me ha supuesto un gran dilema.
En un relato escrito hace 29 años: "La sajorina", describía la importante
funci6n social de estas mujeres en aquel ambiente rural de mi niñez. Y no
había imagen que mejor representara el mundo espiritual que nos caracteriza a
los canarios, que la pintura de Antonio Padr6n y, dentro de ella La Echadora de
cartas.
Debo decir que la obra padroniana me es absolutamente familiar. Jugué
echando a volar cometas, busqué nidos por los andurriales ... muchas veces, el
único conduto en la mesa familiar fueron unas sardinas saladas ...
Otra raz6n para elegir la obra, es la experiencia vital de mi niñez con el
universo misterioso de aquella época. Cerca de mi casa vivía una de esas
mujeres que realizaban los rituales de sanaci6n de los niños pequeños.
Básicamente el sortilegio consistía en la repetición de rezos. Unas veces en
presencia física y otras sólo imponiendo las manos a un pañito o la manta del
infante. También presencié la escena de otra vecina que realizaba un ritual de
mayor potencia espiritual. Consistía en "sacarle el sol de la cabeza" a una
persona. Sin olvidar que en el mundo rural de la época, era común ponerle una
cinta encarnada a los animales cabras, cabritas y baifos para que nadie les
hiciera mal de ojos. Ritos todos presentes en muchas de las obras de Antonio
Padr6n. Sin olvidar el mundo de las brujas y echadoras de cartas, espiritualmente
más reservado a los mayores y que a los niños nos llegaba s6lo de oídas.
Lo anterior entronca con la idea siguiente: el arte se alimenta de la memoria
96 Escritos a Padrón. Catálogo de textos
cercana. Antonio Padr6n en su obra refleja esa realidad que es la base cultural
sobre la que realiza su propuesta plástica. De ahí, creo, deviene el carácter
intelectual que yo atribuyo a su pintura. Porque en ella no hay una recreaci6n
buc6lica del ser y del sentimiento canario, a pesar de los temas que aborda. Por
eso se ha dicho con anterioridad, que n el universo pictórico de Antonio
Padrón, es ejemplo modélico de c6mo puede recrearse intelectualmente, todo
aquello que se siente muy de cerca".
Quiero relatar algo sucedido hace unos pocos días. A un hermano
mayor, le pregunté que si tenía algún recuerdo de Antonio Padr6n. Esta fue su
respuesta: "era un hombre muy aseadito y bien emperchado siempre", expresi6n
muy nuestra que no quiero que pase desapercibida, por darnos una idea
de cómo expresa nuestra gente, hechos tan relevantes en aquella época como la
elegancia en el vestir y la pulcritud exterior de las personas.
Otro aspecto que quiero destacar es la imagen vaga que tengo del artista.
Cuando muere yo tengo 14 años, por lo que es seguro que la visi6n que tengo
grabada en la memoria fue unos años antes. Hombre alto, bien vestido, gafas
oscuras, formando parte del cortejo de una procesi6n por la Calle Larga.
Mucho se ha escrito y hablado de las corrientes pict6ricas a las que se ha
querido adscribir la obra del pintor galdense: último indigenista canario;
u expresionista moderado" decía el propio Antonio. Todos estos ismos,
propios de las vanguardias pict6ricas del siglo XX, son utilizados por Antonio
Padr6n en la medida que son útiles a su propuesta plástica.
Quiero destacar el significado social de su obra y creo que se sustrae
intencionadamente. Apenas hay referencias. Y se ha dicho que" en su obra no
existe ningún mensaje de índole social". Discrepo de este planteamiento: toda
obra es reflejo de una visi6n de la realidad y encierra un mensaje social. Si no
fuera así, no se entiende las múltiples referencias "mundo del trabajo", por
ejemplo, en su obra.
Padrón y la Uteratura. Tercera entrega 97
Enlazando con esta 'asepsia lingüística' que no comparto, creo que el
imaginario padroniano y la escenografía de su propuesta plástica, no tiene
nada que ver con la clase social a la que pertenece. Manifiesto además: que no
participo de ninguna aproximaci6n a la asepsia intelectual de algunos, que
pretenden con ello una especie de neutralidad en el lenguaje que no existe.
Quiero hacer un análisis formal de la obra de A. P. en aspectos técnicos,
y también un análisis social de la obra que permita un acercamiento a una
realidad que el pintor nos transmite a partir de su propuesta plástica. Y no
quiero entrar en el juego de una memoria insumisa y echar broza de los
monturrios, sobre nuestro pasado cultural y sobre 10 que me suscita la obra de
Padr6n. No quiero adscribir "ideoI6gicamente" la obra padroniana, sino intentar
contextualizarla a partir de su significación iconográfica.
Antonio Padrón es un pintor que está secuestrado por una clase social,
a la que él no refleja en su obra. Después de esto, sé que se abalanzarán contra
mí con la fiereza característica de los "iluminati", los pertenecientes al
stablishment cultural galdense de cuya ortodoxia no participo. Especialmente,
por la manera que tienen de vulnerar la memoria colectiva y por c6mo se despreocupan
del patrimonio cultural galdense.
Por otro lado están las referencias culturales canarias en su obra,
claramente influenciadas por la presencia cercana de La Cueva Pintada. Los
elementos plásticos de la cultura aborigen como valores estéticos de su
propuesta. Cuando nosotros vemos la secuencia cromática triangular de las
pinturas geométricas en el friso de La Cueva, Antonio Padr6n ve rostros de los
que nutre la mayoría de sus cuadros. Aquí está claro que la cultura es parte de
la memoria colectiva que el artista nos lega. Por eso la potencia intelectual del
pintor para sintetizar la fuerza expresiva de su obra, a partir de los elementos
emblemáticos que le proporciona la cultura canaria. Hay que resaltar, el
destacado primitivismo en el que enmarca su poética, al menos en su faceta
98 Escritos a Padrón. Catálogo de textos
más indigenista, la marcada exageraci6n de los rasgos fision6micos de los
personajes. Las llamadas permanentes a la "madre": la tierra, la cueva, la
infancia, los juegos ...
La Echadora de Carlas: desde un punto de vista formal es una síntesis de
todo el universo figurativo de Antonio Padr6n. Dos personajes cuyos cuerpos
están enfrentados en la diagonal de la obra. Formas geométricas puras en todo
su perímetro. Adaptaci6n al marco (alguien ha dicho que en la obra padroniana
existen atisbos del arte románico) y perspectiva frontal. Exageraci6n de
extremidades propias de las figuras de Antonio Padr6n. Los personajes
arrinconados. Diálogo con el espectador (la mujer nos medio enseña el 3 de
copas mirándonos). Drama contenido e intenso en el interior de la escena y
que puede aliviarse si se sale por la ventana que hay detrás de la mujer.
Atm6sfera de gran dramatismo en un espacio contrito. Colores planos puros y
degradados de forma tenue, para proporcionar las sombras que dan volumen a
las figuras. Cuello alargado del joven con cabeza cuadrangular, los ojos en su
cueva mirando el tapiz con las cartas, los pies recogidos, manos sobre las
rodillas y mirada perdida. Hay movimiento a partir del contraposto forzado
de los personajes, el brazo alzado de la mujer, el giro de noventa grados de la
mano con la carta, el brazo izquierdo en reposo sobre su falda y el cuello
girado hacia el espectador. Actitud de reposo en el hombre y más dinámica la
figura femenina. Completan la escena cuatro cartas ya echadas y un gallo en el
escenario de la dramática confrontaci6n de fuerzas que se está produciendo en
el interior del cuadro.
Hay que hablar del significado del enigma que encierra el cuadro. Las
claves internas del misterio y que Antonio Padr6n nos invita a desvelar. Parece
que el pintor conoda el significado y la simbología del mundo esotéricos a
Padrón y la Uteratura. Tercera entrega 99
partir de distintas lecturas. Probablemente a Antonio le echaron las cartas en
algún momento de su vida.
El color marr6n que vemos en la vestimenta de la mujer y más tenue en el
joven, representa a la madre tierra. Sin duda el gran drama personal del pintor
desde su infancia: la ausencia de su madre. También se relaciona con la
represi6n emocional y el miedo al mundo exterior. Al mismo tiempo que
representa en la mujer estabilidad, cautela, realismo, fertilidad. Una estabilidad
que vemos en la base del cuadro. El azul representa la parte más
intelectual de la mente. En la simbología iconol6gica cristiana, es el color del
manto de la virgen. En el tarot, la echadora de cartas, representa a la madre. El
color negro del pelo del joven representa protecci6n y misterio a la vez,
sin6nimo además de austeridad, vida interior, orden, soledad y aislamiento. Es
obvio que es el color de la negrura y de la muerte. Además el pintor 10 utiliza
como una fractura en la sucesi6n cromática de la parte superior del cuadro. La
gama de grises está asociada con la independencia, la autosuficiencia y actúa
como escudo de las influencia externas. El gris es el color de la evasi6n. Dato
muy explícito que ayuda comprender la postura del pintor durante su existencia.
Sin olvidarnos de la gama violeta que hay en el vestido de la mujer: el
violeta y el morado son colores de transformaci6n al más alto nivel espiritual y
mental, capaces de combatir los miedos y aportar paz, sabiduría, creatividad,
independencia, dignidad, serenidad, cambio, transgresi6n. Antonio conoce
todos estos elementos simb6licos del color y los combina en su obra.
Para acabar con la explicaci6n de esta obra debo narrar el significado de
las cartas y la también la presencia altiva del gallo negro de brillante plumaje
que completa la escena.
Las cartas del Tarot, transmiten sentimientos y acontecimientos profundamente
arraigados en nuestra subconsciencia. El significado que las
100 Escritos a Padrón. Catálogo de textos
cartas suministran, provienen de las combinaciones entre éstas y su posicionamiento
respectivo. Así el tarotista obtiene una buena idea sobre la
situaci6n actual de la persona que consulta y le puede indicar el camino a
tomar para superar una crisis o ayudarlo en la toma de una decisi6n. También
pueden indicar el camino a seguir para vencer una dependencia o factores
perturbadores.
El dos de oros: alguien que se ve en una encrucijada teniendo que elegir
entre dos caminos.
Cuatro de Espadas. Es una carta de recogimiento, de aislamiento voluntario,
un hombre que descansa. y descansa porque siente que ha perdido la luz
que 10 guiaba, que anda sin rumbo y así no puede continuar el camino.
Dos de copas: implica la conjunci6n de dos partes, ya sea un contrato de
trabajo o el comienzo de una relaci6n amorosa estable y formal. Aquí la cuestión
es que se comienza una unión y que existe compromiso por ambas partes.
Seis de bastos: es una carta que puede interpretarse en dos direcciones.
Vemos a un guerrero que sale en busca de la victoria que ya ve en sus manos, o
vemos al triunfante vencedor que regresa en medio de vítores y cánticos de
alabanza.! Lo que subyace de esta carta es la sensaci6n de que todo va a ir bien.
Tres de copas: La interpretaci6n primera de este arcano menor, es la de
celebraci6n. Nos habla de resultados satisfactorios, de recompensas tras una
gran dedicaci6n que suponen un gran orgullo para el sujeto.
Sota de oros: representa la dedicaci6n a un fin, el ansia por progresar en
una direcci6n determinada y destacar en la profesi6n elegida. Suele tratarse de
una persona joven y dinámica, pero bastará con que te sientas así por dentro
para que hagas tuya esta Sota de Oros.
El Gallo es el héroe, el menos comprendido y el más excéntrico de todos
los signos. A los Gallos no se les ve nunca desaliñados, se pasean mostrando
toda su dignidad. Donde quiera que vaya mantendrá un aspecto especial. El
Padrón y la Literatura. Tercera entrega 101
Gallo tiene muchas cualidades. Es pulcro, preciso, organizado, decidido,
honrado, alerta y directo. Es de una personalidad que llama la atenci6n. El
gallo representa el desafío ante 10 desconocido. En la iconología cristiana
representa a San Pedro. Antonio nos 10 presenta en la escena como queriendo
salir de ella. Está dispuesto en orientaci6n contraria a la lectura del cuadro.
Creo que el gallo representa la figura altiva del propio artista, que se introduce
en el cuadro y participa de la escena que narra.
Finalizo mi intervenci6n diciendo que a veces el título de una obra no es
más que un pretexto. Lo importante es el significado profundo que Antonio
Padr6n nos quiere transmitir. Y destaco sobremanera, la profundidad intelectual
con la que nuestro pintor afront6 su discurso plástico, creando su
propio universo estilístico a partir de la esquematizaci6n de las figuras
dotándolas de una plasticidad suprema. Todo ello en un proceso de investigaci6n
pict6rica que fue el principio rector de toda su trayectoria artística.
La madeja, 1960
LA MADEJA
Cecilia Domínguez Luis
Hay miradas que buscan más allá de las cosas,
que traspasan océanos para tejer un sueño.
Miradas que conocen el porqué de los días
y el lugar donde duerme el dios de las mareas.
Dos mujeres, dos lunas que desvelan la noche,
miran al infinito y la barca no ansía
otro mar que esos ojos que traspasan sus velas
ni puerto más seguro que sus regazos. Siempre
miran ellas así y, al mirar, nos confirman
como raudos y efímeros pasajeros del aire,
con las velas izadas sobre un mar que despierta
cada día en sus dedos que devanan el tiempo.
<En qué piensan ahora, tan lejanas? ,Acaso
en ausentes Ulises que olvidan el regreso?
La madeja se curva como una nave blanca
por surcar los senderos que trazan hilo a hilo.
Las aves, silenciosas, anidan y, en la sombra
un gato ve el misterio del hombre y su medida
106 Escritos a Padrón. Catálogo de textos
y ellas guardan, con celo, su secreto en la tarde
que, al caer, acaricia la mudez de sus labios.
Las mujeres devanan la vida entre sus manos
y cada ovillo tiene el tamaño del mundo.
Tenerife, 2009
EL VUELO DE LA MADEJA
Atada de manos
Teresa Iturriaga Osa
a una madeja gris,
la joven fija su mirada en el vuelo
de las velas.
Un navío cruza la tarde
de calor y calima,
paisaje, hambruna de agua,
belleza
sin futuro ni presente,
el viento le ha partido la cara.
Sueña con la mantilla puesta,
lejos de su madre, sombra
del ocaso, volcán,
hoya negra
bajo la hipnosis del deseo.
Sus pupilas, faros
del alma, anuncian
a gritos
108 Escritos a Padrón. Catálogo de textos
una lucha feroz de marismas, barros
y pezones.
Mucho se tensa el hilo en sus muñecas,
el círculo
infernal,
la soga del suicidio
organizado por otros,
chaleco de lana a su justa medida.
Ella corre y se sube al velero,
enganchada
a la cintura de su amante capitán
sin esclavos, un buen pirata de novela,
le guiña el ojo y tira la madeja
por la borda,
tarde o temprano,
comida de peces.
Abraza muy fuerte a su madre
y suelta amarras.
Paisaje, J 960
PAISAJE
Santiago Gil
Yo de niño viajaba al Sur de la isla soñando películas del Oeste. Recuerdo los
viajes interminables de todas las vísperas de Santiago o Santa Cristina entre
Agaete y Maspalomas. Tocaba reuni6n familiar en apartamentos con piscina y
césped que a nosotros, niños de maretas y playas de cascajos y arena negra, nos
parecían poco menos que el paraíso de una modernidad que aún no había
atravesado la Cuesta de Silva. En esos viajes, cuando transitábamos entre
Telde y San Agustín, recuerdo siempre los horizontes de las cañas de los
tomateros y los cardones no menos cinematográficos. Nunca pregunté qué era
todo aquello. Di por sentado que se trataban de casetas de indios. No me
atrevo ahora a asegurar si me decanté por los Apaches o por los Sioux, pero sí
me acuerdo que yo imaginaba todo aquel paisaje como parte del escenario de
las películas que proyectaban en las matinés del Hespérides, el Uni6n, el
Guaires o el cine de Agaete. Mi imaginaci6n volaba mucho más rápido que las
evidencias. Hoy, al tropezarme con el cuadro Paisaje de Antonio Padr6n, he
vuelto a recuperar aquella imagen olvidada. La magia de un artista consiste en
transmitir toda la energía de su tiempo en 10 que hace. Padr6n, con sus trazos y
sus colores, me devuelve el cielo azul y luminoso y aquellos horizontes
interminables. Podría haberlo pintado en la zona de Sardina de Gáldar, en Piso
Firme o en La Aldea, pero la magia tácitamente consentida de quien mira un
cuadro es que 10 puede hacer suyo sobre la marcha. Ese paisaje forma parte de
mi memoria más entrañable, aunque uno entonces no sabía nada de las
I 12 Escritos a Padrón. Catálogo de textos
condiciones de trabajo de los aparceros ni de 10 sacrificado que era estar
trabajando la tierra de sol a sol.
Antonio Padrón recoge la esencia de 10 que luego vimos los que llegamos
más tarde. Me crié mirando el mismo arrebol del horizonte, siempre con el
Teide marcando los límites de nuestros sueños más volanderos. Reconozco en
Padrón esos colores que uno sigue viendo aunque ya no esté cerca del mismo
mar o de las mismas montañas. Él también estuvo fuera algunos años, y pudo
haberse quedado en la Península o haber viajado por el mundo. Hoy sería un
artista más universal. Pero Padrón prefirió el arte a la vida artística, y no quiso
nunca renunciar a 10 que verdaderamente le nutría para seguir creando y
acercándose a la esencia más imprescindible e irrenunciable. Ese compromiso
con su paisaje y con su luz 10 encontramos a 10 largo de toda su obra. Será el
tiempo el que 10 irá colocando en el lugar que se merece. Sus cuadros no tienen
prisa, como tampoco la tuvo el artista en su momento. Cualquiera que visite su
museo descubrirá a un pintor que no dejaba ningún hueco de su cuadro a la
intemperie. Cada vado y cada forma distorsionada tiene una razón de ser, una
rebeldía contra la mediocridad alicorta y gris de su tiempo, o un motivo de
reflexión sobre nuestra azarosa existencia. Delante de un cuadro de Antonio
Padrón nos terminamos mirando dentro de nosotros mismos. Yo, con ese
paisaje de cañas engarzadas como casetas de indios, he vuelto a la ensoñación
de aquellos viajes interminables al Sur de la isla. Realmente, cuando soñaba, no
hada más que memorizar los recuerdos. Para que hayan cobrado vida nuevamente
ha hecho falta una energía que los activara. También he hallado en la
obra de Antonio Padrón todos los colores y la luminosidad de muchas tardes
que uno creía perdidas para siempre. Volvió eterno todo 10 que pint6 y 10 que
vio su mirada siempre atenta al paso de la luz sobre nuestra propia existencia.
Ahora somos nosotros los que tenemos que aprender a viajar a través de sus
cuadros.
Pelea de gallos. 1961
DESDE LA DISTANCIA
Francisco Le<fano Le<fano
Al morir Juan Cuba
(del que nunca se pudo saber,
si por el beber le venía lo de cuba
o por sus años en La Habana,
junto al azúcar y la caña)
a sus dos hijos:
Ram6n el carpintero
que nunca cort6 tabla,
y José el futbolero
que jamás jug6 al fútbol,
les dej 6 como herencia,
lo que tenía: dos gallos de pelea.
El negro para el carpintero.
El rojo-azafranado para el futbolero.
Ram6n y José,
pescadores como eran, se dijeron:
mal oficio el de gallo de cubierta,
e inútil su presencia.
Comerse la herencia
falta grave de respeto al padre muerto.
I 16 Escritos a Padrón. Catálogo de textos
Con los gallos bajo el brazo
se fueron a casa de Juan
"el de las peleas".
Con una venta buena,
nuevos anzuelos tendrían.
Por el camino se encontraron
con el pintor del pueblo.
y a él se los vendieron.
Hubo anzuelos.
Larga vida para los gallos.
y un bello cuadro
de dos j6venes y sus gallos de pelea.
Cena de brujas, J 962
LA VISIÓN INCOMPLETNLA MIRADA INCÓMODA
Rosa Ma Quintana Domínguez
La obra de Antonio Padrón siempre me ha resultado sugerente, atractiva,
misteriosa. Cada cuadro produce admiración y goce, pero también provoca
preguntas. Y se me ocurre que, no siendo yo entendida en arte, este escrito
puede tener sentido si hablo, precisamente, de esas preguntas.
La primera: ¿estoy viendo todo 10 que es o sólo 10 que soy capaz de ver?
Siento que mi mirada es incompleta; por eso aprovecho todas las oportunidades
que tengo para venir a este museo, con la esperanza de penetrar en 10
que para mí constituye una zona de sombra. Y busco, sin saber 10 que busco. Y
10 que se inicia como una relación entre autor y espectador, va sumando otras
presencias: la de críticos, la de historiadores, la de especialistas, la de amigas y
amigos ••. A pesar de todo, sigo pensando que, además de 10 que entre todos
somos capaces de ver, hay algo más ... ¡Exactamente! Hay algo más: la realidad
es la que es, pero el artista no ha pretendido reflejarla en toda su complejidad
sino que ha hecho su selección de 10 que le interesa o le conmueve, de lo que le
atrae o de lo que odia ... Así pues, la realidad no importa; sólo importa la
verdad del artista. Por 10 tanto, sólo llegaré a despejar las sombras, si acepto los
códigos que Antonio Padrón establece para componer su trabajo artístico; si
acepto que también su mirada es incompleta.
La segunda, ¿si yo hubiese tenido la oportunidad de conocer al artista,
sus respuestas a mis preguntas habrían deshecho las incógnitasl Pero no tiene
sentido situarse en el terreno de 10 imposible. La realidad es que estamos aquí,
120 Escritos a Padrón. Catálogo de textos
frente a una obra que, por la disposición expositiva se me ofrece como una
sola, como un friso enorme lleno de formas, colores, texturas ... Un poco más
adentro, paisajes, objetos, personas ...
La siguiente pregunta viene dada: ¿qué papel juega el discurso musdstico?
No nos apresuremos a responder a todos se nos viene a la mente la
posibilidad de un museo con más espacio, con una distribuci6n más c6moda y
que permita multiplicar o reforzar las visiones del artista, porque antes quiero
romper una lanza por el actual museo. Entramos en él y Padr6n nos envuelve
desde el primer momento; a la complejidad compositiva de cada una de las
obras se suma la cercanía física entre unas y otras, produciendo una confluencia
de sugerencias que se superponen en nuestra retina y adquieren
nuevos significados o, simplemente, nuevos focos de atracci6n. Miremos los
paisajes; todos ellos son más una suma de elementos para una única panorámica
que visiones independientes; cada uno de ellos constituye una pieza
necesaria para que el conjunto tenga sentido: aquí un pajar, allí una huerta con
la cosecha recogida; ahí una barca, mas allá un racimo de plátanos; por aquí
unas jareas, allí un juego de pelota; aquí una santera, allá una mujer infecunda
... y todo construido en tres o cuatro niveles de protagonismo dentro
del mismo cuadro. ¿Paisajes o metáforas?
Yen la figura humana, ¿personas o personajes? Y en la gama cromática
¿colores o lenguajes? Y en los elementos figurativos, ¿objetos o símbolos?
y aquí llegamos a la figura de la mujer, que presencia o protagoniza la
mayor parte de las escenas representadas en los cuadros: mujeres madre,
mujeres miedo, mujeres grito, mujeres tierra, mujeres sombra ... Dos ejemplos
tenemos a la vista: dos cuadros concebidos formalmente con los mismos
elementos básicos: dos hileras de mujeres sentadas en torno a una mesa mesas
que se proyectan como flechas hacia un fondo ignoto, dos mesas puestas para
Padrón y la Literatura. Tercera entrega 12 J
dos grupos de mujeres bien diferenciadas: unas vestidas de negro, que sugieren
luto, dolor, oscuridad; otras, diríamos que con vestidos de domingo,
confeccionados en telas de colores alegres, flores en la mesa, los labios y las
uñas maquillados, en un añadido más de excepcionalidad. Dos hileras de
mujeres sentadas frente a frente, y dos hileras paralelas de platos servidos con
una única vianda, común para todas: la jarea. Pero tampoco son iguales estas
jareas: las del cuadro oscuro tiene un aspecto mucho más dramático que las
otras.
Los títulos no aclaran mucho, más bien confunden, pues parece que el
cuadro más oscuro debería ser el titulado La cena de las brujas (1968), Y Comiendo
ja"as (1962) el más luminoso, pero 10 cierto es que es al revés. Surge una
nueva pregunta: ¿los títulos son del autor?
(Hay dos elementos que me llaman especialmente la atenci6n, que se me
asocian en la retina cuando contemplo este conjunto de pinturas: las jareas
y las cabezas de las mujeres. Supongo que esa asociaci6n parte de dos razones:
la frecuencia con que aparecen y las formas angulares que comparten).
y como no podemos resignarnos a considerar estos cuadros como un
mero ejercicio de estilo, de variaciones sobre un mismo tema en cuadros
separados por seis años, llegan más preguntas; frente a las definiciones que
citamos: mujeres grito, miedo, madre, sombra... mstas mujeres qué son?
¿Por qué están solas? ¿Qué circunstancia, feliz o dolorosa, las convoca a estas
comidas? ms gratuita la composici6n de los elementos que completan estos
cuadros? ¿O, simplemente, son como dijimos, una pieza más del gran puzzle?
¿y el gran ausente, el hombre, d6nde está?
Por eso he dudado al titular este escrito entre La visi6n incompleta o La
mirada inc6moda, pues tanto interrogante genera una mezcla de fascinaci6n e
inquietud, de curiosidad y de impotencia. Si han visto uno de los cuadros en el
122 Escritos a Padrón. Catálogo de textos
que hay tres mujeres contemplando los cuadros de una exposición, recordarán
a una de ellas que desvía su mirada de las obras artísticas y a su rostro se
asoman la perplejidad y la sorpresa, a través de unos ojos extremadamente
abiertos. Esa espectadora tiene nombre, soy yo frente a la obra de Padrón.
Directora Casa-Museo Pérez Gald6s
Comiendo jareas. I 962
COMIENDO JAREAS
Tina SuárezRojas
Campesinos de la era
hoy celebran jaramagos
beben el jolgorio a tragos
mientras asan la jarea.
A 10 lejos la marea
como madre vitalicia
lanza al aire la caricia
que une el agua con el fuego.
Ni el aroma del espliego
trae al ser mayor delicia.
La tienda, 1962
,
ULTIMA VENTA
Eduardo Gon~lezAscanio
Como cada tarde, aparece el abej6n de culo blanco, grande como una almendra.
Pasea el cuerpo negro volando lentamente sobre los sacos arremangados
de azúcar, de garbanzos o judías. Sobrevuela el estante del pan y se posa en una
pmza.
Los pocos hombres que hay en una esquina de la barra 10 miran y me miran con
paciencia. "Señora, que ese bicho se acerca mucho a la mercanda. Le va a
espantar a la clientela". Pero no hay clientela y ellos 10 saben, 10 ven. El abej6n
alza el vuelo y acerca su culo blanco a los surtidores arrinconados de aceite y
vinagre a granel, que se retiraron del mostrador porque ese género se vende
ahora en botellas. Aún permanece la vieja báscula con el juego de pesas que ha
quedado antiguo, pero aún sirve. La nueva tienda, la que abrieron tiene báscula
con números de luz que dan el peso exacto. Máquinas para las golosinas y para
el tabaco. A comprar allí han marchado todos los que me debían, en realidad
todas las clientas que dejaron de pagar la cuenta sin recibos, ni firmas ni nada.
Los hombres beben, beben y hablan como hace mucho tiempo. Alguno
pretende animarme con recuerdos. uPero si esta tienda llego a ser el bar", me
dice a mí, "la mercería y hasta casi la farmacia." Y tiene raz6n, pero vaya un
consuelo. Aquí se vendían botones, elásticos, toda clase de hierbas para la
salud que la gente ha olvidado o busca en otros sitios. Otros, más discretos,
más agoreros, comentan en voz baja creyendo que no les oigo que esto es el
130 Escritos a Padrón. Catálogo de textos
final, que se ve. "Es que el mundo no es lo que era", comentan" no se puede
llevar un negocio como se llevaba cuando todos los vecinos se conocían de vivir
desde siempre en el mismo lugar, y valfa la palabra dada. Fíjese cuánta urbanización
han hecho, cuánta gente nueva que no conocíamos de nada".
Cuando entran los niños que cogen tunos y moras para venderme, se quedan
mirando al abejón negro, negro y con su culo blanco. Saben que a veces ya no
les puedo pagar 10 que me traen y aceptan golosinas. Se van de nuevo y cada vez
pienso que es la última vez que los veo aparecer. Las dientas fieles también
hacen el esfuerzo de aparecer aunque saben que me van faltando existencias
para venderles. y los hombres al fondo beben, como es costumbre desde hace
tres generaciones, pero se les ve en las caras que van perdiendo uno de los
motivos de su fidelidad: vigilar a las dientas por el rabillo del ojo, comentar
entre ellos sobre sus curvas, sus piernas, sus escotes. Si era posible, las
embromaban o les daban hebra que pegar siempre con respeto, eso sí, pero con
intenciones. Han desaparecido las más orondas, siempre de peluquería, siempre
peripuestas, las que más llegaron a deberme justificándome en reserva sus
deudas y sus urgencias familiares. Después siguieron las demás.
El abejón de culo blanco ronda ahora cerca de mí, volando sobre el pescado
seco con cuyas tiras de piel acompañan los hombres el licor que les sirvo, en
esos vasos con líneas rojas que sigo conservando. Lo espanto sin mucha energía,
sin intentar matarlo. Me hace compañía, tal vez sea la única compañía que
me quede. Pienso, y me río yo sola, en la mirada de lástima y protesta que me
dirigen calladamente los hombres. Y alzo la vista y veo delante de mí la cara del
nuevo tendero, el del local floreciente que me plantaron delante, el que se
benefició de la huida de todas las tramposas que provocaron mi decadencia.
Padrón y la Literatura. Tercera entrega 131
Veo que está delante de mí, mirándome, mirando al abejón, y veo que los
hombres pagan y se marchan con rapidez, como si la llegada silenciosa de la
competencia estuviera por ellos sabida y esperada, y la causara algo importante.
Yo también 10 esperaba, en el fondo. Ha prosperado su negocio, esta es
una buena zona y basta con no caer en los mismos errores que yo. Ya puede
ampliar, devorarme, sabiendo que por mi situación me puede hacer una oferta
cómoda por el traspaso. Puedo decirle que sí ya, sin pensarlo, sabiendo que no
me puedo permitir regateos. No sé que sería de mí, tal vez abrir un bazar lejos,
o invertir en mi pequeño solar. No estoy segura. También puedo decirle que
necesito pensarlo, que venga más tarde o mañana y yo 10 consulto con el
abejón. La derrota la tengo asegurada, (qué más da que 10 haga desesperarse un
poco, qué más da que me ría en sus narices?
Cabras y palomas. 1963
ANTONIO PADRÓN, APUNTES BREVES
PARA UN CONTEXTO, UNAS POCAS PALOMAS
Y UNAS CUANTAS CABRAS.
Orlando Franco
T rotsky decía en Literatura y Revoluci6n que en el arte, el hombre busca
plenitud a la existencia que las sociedades, sobre todo las basadas en clases
sociales, 10 niegan. Y es que el hombre por naturaleza, es artista o esta condenado
a ser artista, si se entiende como fundamento del arte, a la creación, a la
imaginación e invención, a la proyección de un mundo diferente. Desde esta
perspectiva, el arte es rebelde por naturaleza, buscando un nuevo horizonte,
que unos 10 proyectan al porvenir, y otros 10 encuentran en el pasado,
condenando de una u otra manera al presente.
Pasado y futuro rondan en la perspectiva del arte buscando plenitud a la
existencia. Se añora del pasado la unidad perdida, los lazos comunales (de
"parentesco") entre semejantes y entre el hombre y la naturaleza del tiempo de
los orígenes, y a la vez se vislumbra un futuro diferente, aunque no se tenga
plena conciencia de ello.
El arte surge con la vida, pero no todos los seres humanos tienen las
mismas cualidades artísticas, por 10 que, debido a diversas circunstancias, que
van desde la predisposición natural, a las oportunidades que encuentran en la
sociedad, ocupan un lugar determinado, de manera activa o pasiva en el hacer o
percibir el arte.
Por su mismo carácter de creación que integra 10 racional con el subconsciente,
el espíritu de un pueblo, la identidad de un pueblo, vive o supervive
136 Escritos a Padrón. Catálogo de textos
y se proyecta, principalmente por sus artes, particularmente en sus creaciones
más ¡¡ricas, más íntimas, entre ellas la música, la poesía, las canciones.
En este sentido, el arte se va no s610 diferenciando del quehacer cotidiano
del conjunto social, sino también especializándose e individualizándose y
el anonimato en las creaciones persiste en el conjunto social, como una
tradici6n y recreaci6n por ejemplo en festividades colectivas, pero sobre ellos
surge el creador, el autor personificado en un individuo, que sigue siendo un
crítico en potencia, progresivo o retr6grado respecto del orden imperante. Así
es como yo veo a Antonio Padrón, el artista y su obra. Veamos: pertenece,
Antonio Padr6n, a una generaci6n de creadores que se empeñ6, frente a las
convenciones de la época, en mostrar un lenguaje pict6rico que rompía
definitivamente con la pintura tradicionalmente rancia que dominaba la escena
del arte insular y que buscan igual que los poetas un Arte Nuevo con todos
sus diferentes registros, entendiendo que el ejercicio de esta nueva producci6n
cultural en estos años estaba determinado por un cierto número de
claves o invariantes, alusivas prácticamente todas al modo en que quedaba
afrontado el encuentro con la modernidad madura: encuentro con la modernidad
en evoluci6n que incluía, por supuesto, la revisi6n de ciertas formas de
expresi6n popular.
Lo importante a partir de entonces es que se puede comenzar a delimitar los
posibles puntos de encuentro del arte producido en el interior de la geografía
de las Islas Canarias con las pautas ya consagradas del Movimiento Moderno
o del arte de la época de las vanguardias. Para estos artistas, como noci6n
fundamental, la asimilaci6n de la dinámica de este Movimiento Moderno se
convirti6 en una aspiraci6n paradigmática en su afán de configurar y confrontar
un movimiento renovador cultural canario.
Padrón y la Literatura. Tercera entrega 137
Tomando en conjunto las iniciativas que se pusieron en marcha por
aque! heterogéneo grupo de creadores (y escogiendo contenidos entre la complejidad
de todos ellos) podemos establecer que estos artistas se expresaron,
en líneas generales, mediante códigos identificables con e! cubismo, e! nuevo
clasicismo, las figuración lírica, los realismos nuevos y el surrealismo. Lo que
sorprende (o sigue sorprendiendo) es que dicha variedad fuera posible en tan
corto espacio de tiempo. Tal versatilidad, tenida en ocasiones como falta de
rigor en los planteamientos, ha podido ser argumentada en descrédito de la
tentativa renovadora de nuestras islas. Hoy se debe superar ya ese criterio. El
nomadismo lingüístico de nuestros creadores plásticos de aquella época debe
ser valorado como un rasgo peculiar positivo 0, cuando menos, una peculiaridad
a indagar. En una coyuntura social determinada y en un momento
histórico singular, la aspiración a hacer un arte cuyo repertorio fuese extraído
de los fundamentos del Movimiento Moderno interpretando a éste como
caudal del cual obtener soluciones espedficas para problemas concretos, no
puede por menos que ser considerada como un impulso relevante en el anhelo
de constituir una mirada nueva, distinta que se identificase con 10 más
avanzado del pensamiento cultural europeo.
El escenario del arte canario nuevo ha de ser visto como un mapa no
leído como un índice. Pero aún así, asumiendo la heterogeneidad como rasgo,
entre las poéticas de todos ellos existen nexos de unión que acaban desvelando,
si se quiere, una cierta lógica interna. Lógica que desde luego no es impecable,
pero que creativamente tuvo sus propias razones de ser. En este contexto
histórico-cultural canario se consideró en ocasiones necesario eludir o superar
determinados primados de ruptura con el pasado que la noción más genuina de
arte de vanguardia pudiera albergar: en las Canarias de esa época era más
fácilmente asumible lo moderno si no incluía la peripecia del salto al vado y se
situaba en el horizonte de una evolución histórica pronosticable.
138 Escritos a Padrón. Catálogo de textos
En este sentido, nuestros artistas-renovadores trataron de propiciar, sin
olvidar, por supuesto, las lecciones extraídas de la modernidad, un reencuentro
con el instinto, con 10 intuitivo y con la asertividad figurativa de la obra. El
nuevo sentido figurativo nada tenía que ver con los criterios tradicionales de la
mimesis sino con la recreación subjetiva de 10 representado, mediante
alusiones y sugerencias surgidas espontáneamente de un insondable fondo
lírico. La nueva corriente de sensibilidad plástica, que Ventura Doreste o
incluso Westerdbal (dos de sus mejores relatores) detectaban, se definía
también por oposición a sus contrarios. Esta nueva manera de "mirar" paulatinamente
iba así consolidando sus ambiciones constitutivas.
Así, si observamos la obra de Antonio Padrón, Cabras y palomas podemos
observar que se trata de un artista que trabajaba, en general, con elementos
pictóricos muy simples para obtener resultados plásticos inme-diatos, plenos
de valores táctiles, logrando de ese modo una sorprendente pureza sensual
conseguida sin enfatizar el artificio de 10 anecdótico. Su método propicia el
encuentro sobre la tela, mediante la oposición o el con-traste de diversos
elementos plásticos básicos que difieren entre sí por el color, por la materia,
por la propia consistencia. En esa oposición o contraste estos elementos
básicos establecen una lucha sensual que hada surgir relaciones plásticas
inesperadas que posen valor poético. En este modo de proceder, el pintor
trabaja, al menos a mi así me 10 parece, como si su intencionalidad fue-se
anicónica: pero en un momento determinado, y surgidas del puro azar
plástico, aparecen inesperadas alusiones a 10 real que provocaban el anclaje
temático de la tela. En sentido de la construcción del cuadro es, ante todo,
sensible, no intelectual. Se acentúa el valor de la superficie de la tela, trabajándola
con cualidades casi matéricas, extendiéndose manchas libres irreferenciales
de especialidad amplia, dando valor a la indeterminación cromática y
Padrón y la Literatura. Tercera entrega 139
jugando entre distintos planos. La idea de esbozo devuelve frescura a 10
pintado; las alusiones icónicas poseen la cualidad del signo y se entienden a si
mismas como formas libres inscritas en el espacio pictórico.
Supongo que para lograr este tipo de composiciones, habia que
suprimir al máximo el intervalo entre concepción y realización de la tela,
identificando la propia espontaneidad y el procedimiento intuitivo con una
especie de estado lfrico que transmitía a la pintura su principal valor. El fluir
creativo se expresaba sin mediaciones y esta inmediatez del hecho de crear
llenada al artista de entusiasmo, en el sentido más profundo del término.
CABRAS Y PALOMAS
Tina Suárez Rojas
Entre aulagas y tuneras
taginastes, matorrales,
como niñas de arenales
son las jairas verdaderas.
Inviernos y primaveras
bajo un cielo de palomas
tú, cabrerito, las domas,
puipanas, cinchás, moriscas,
de beletén odaliscas,
dueñas de riscos y lomas.
En la exposición, 1964
EN LA EXPOSICION
Craciela Carda S antana
Matilde finalmente cogió el teléfono y llamó a Susana ... Uevaba toda la
mañana pensando si debía tratar con ella el asunto o dejarlo pasar. Pero abara
estaba decidida.
El teléfono sonó varias veces y Matilde casi imaginaba a su amiga
corriendo por la casa para cogerlo. Susana nunca desperdiciaba una llamada.
Según decía, nunca se sabía qué te podían contar.
--iHolaaaa!, (quién eeeesl contestó Susana, como de costumbre.
--Soy Matilde. (Qué tal estás?
--iOh, Mati! Estoy bien, (y tú?
--Bien, bien .•• Susana dijo Matilde con voz seria. Tenemos que hablar.
--Caramba, Matildita, qué tono tan rancio. Hablaremos de lo que tú quieras
hablar ... pero, (de qué tenemos que hablar? Ayer estuvimos juntas en casa de
Azahara y no abriste el hocico.
--Ya lo sé Susana ... contestó Matilde no muy segura de si su amiga alguna vez
se enteraba de algo. Pero chica continuó, (no has pensado en lo que contó
Azahara?, (a ti te parece normal?
--Pues, desde luego, no me parece nada anormal continuó Susana. Todos los
días, en todo el mundo se prestan cuadros para exposiciones. (Qué tiene eso de
extraño?, (lo que te parece anormal es que ocurra en las islas?
--No, por supuesto que no es eso. y, no es que me asombre de que el Museo de
Arte Contemporáneo de Nueva York se interese por una obra de Antonio
146 Escritos a Padrón. Catálogo de textos
Padrón, ni que ofrezca esa cantidad millonaria de dólares por exponerla,
¡faltada más! dijo casi de un tirón Matilde. Lo que no entiendo son las prisas,
ese ir y venir del representante americano, su interés tan ... no sé, quizás sea
una paranoia mía.
--La verdad, Mat, ahora que 10 dices respondió con un tono de preocupación
en la voz, a mí también empieza a parecerme raro tanto alboroto por el cuadro.
--y digo yo, (no debeda ser un museo madrileño el interesado? Al fin y al cabo,
Antonio Padrón vivió en Madrid sentenci6 Susana.
Matilde se despegó el teléfono de la oreja y miró el auricular cómo si así
pudiera dilucidar mejor la lógica de su amiga. Tras unos segundos, suspiró y
continuó la conversación.
--De acuerdo, Susana. Vaya llamar a Azahara para pedirle que venga a casa a
tomar café, (vale?
--Estupendo. Allí estaré a la hora de costumbre. Y colgó el teléfono sin mis.
--Así era Susana, siempre dispuesta y siempre sin saber una dónde estaba.
A las seis de la tarde, las tres amigas se habían reunido en el cuarto de
estar de Matilde, y tras una fuerte mesa de madera castellana y sillas de altos
respaldos, se disponían a merendar con el café de la anfitriona y un bizcocho
elaborado por la dulce Azabara. Susana sólo comía, bebía, hablaba y se reía y,
sin embargo, ninguna de las otras era capaz de prescindir de su amistad.
--iAy, Matilde! comenzó la tragona, icuéntanos tus impresiones sobre Mister
Michigan!
Azahara abrió aún más sus ojos azules a la vez que exclamaba con su
melosa voz: ¡Supongo que te refieres al americano, a Mister Morrison!
--A ése mismo.
--Bueno, al menos 10 de mister te salió bien aclaró Azabara mientras bebía un
pequeño sorbo de café.
Padrón y la Literatura. Tercera entrega 147
--Dejémonos de tonterías y vamos a hablar de 10 que interesa dijo Matilde con
un timbre de nerviosismo en la voz. La cuestión es si creemos que el proyecto
del préstamo del cuadro es un asunto fiable o no. Según 10 que contó Azahara
continuó, el americano tiene más pinta del abogado del Padrino que de otra
cosa.
--iOoooooooh, nada menos que Tom Hagen ... ! -exclamó Susana cuando
cogía un trozo de bizcocho.
Matilde y Azahara se miraron la una a la otra con cierta sorpresa.
--Querida dijo Azahara, ¿quién iba a suponer tus conocimientos sobre Mario
Puzzo?
--y ese, ¿quién es? preguntó Susana arrugando la nariz.
Su amiga no contestó, pero entornó los ojos mientras volvía a beber un
segundo sorbo de café.
--Eso no importa ahora dijo con resolución Matilde. Lo que queremos saber es
de dónde sale Mister Morrison y si es verdad 10 que dice. Si no se trata, en
realidad, de una tapadera para robar el cuadro ...
--Y ... ¿se puede saber de qué cuadro estamos hablando? preguntó Susana.
--De la obraEn la exposici6n replicó Azahara. ¿Sabes cuál es?
--iUhmmmm! La verdad es que no me viene la imagen en este momento. y, es
raro, porque yo soy una experta en 10 que a Antonio Padrón se refiere.
Azahara puso los ojos en blanco y bebió su tercer sorbo de café.
--Pero ... ¿qué más da qué cuadro?, ¡el tema es si 10 van a robar o no! exclamó
Matilde a voz en grito, exasperada de que la conversación no llevase a ningún
sitio, j de si se 10 van a llevar de Gran Canaria y nunca más 10 vamos a volver a
ver! De eso se trata ... Yeso es 10 importante ... Nada más, ¿no?
Las dos amigas la miraron en silencio sin saber qué decir ante el arranque
de nervios que Matilde había tenido. Azahara había dejado su mano parada a
148 Escritos a Padrón. Catálogo de textos
medio camino de su cuarto sorbo de café, a la vez que Susana la observaba con
la mirada concentrada como si estuviese haciendo un gran esfuerzo por decir
algo que ayudase. Por fin, se le ocurrió.
--Matildita, no te 10 tomes así. Al fin y al cabo, no estamos seguras de nada. Se
me ocurre ... y Susana continuó como si estuviese hablando en trance, que
podríamos ir a la Casa Museo ... nos ponemos delante del cuadro, 10 miramos
y esperamos la inspiración. ¡Ah!, esto es nuevo y ... (qué inspiración? preguntó
Azahara ligeramente preocupada.
--Las razones de Mister Mochino, por supuesto. Seguro que nos da la clave de
todo este asunto.
Matilde dejó caer la cabeza entre las manos con un suspiro mientras
Azahara dejaba en la mesa su taza de café definitivamente.
--Bueno dijo al fin Matilde con voz apagada, en realidad no es mala idea.
Quizás sea la última vez que veamos el cuadro y así, incluso, nos podamos
despedir. Quién sabe en qué manos pueda terminar y en qué salón privado de
algún mafioso quedar colgado ... Propongo ir mañana por la mañana al museo
yver ...
--Estupendo dijo Susana sin que Matilde terminara la frase. Se levantó y se
marchó sin añadir nada más. Entretanto, Azahara cogía el bizcocho y le ofrecía
un poco a Matilde con aire de compleja resignación.
Al día siguiente, allí estaban las tres amigas en la puerta de la Casa Museo
Antonio Padrón cada una con su propio objetivo. Matilde, con el pesar de
llevar a cabo una despedida definitiva; Susana, empeñada en conocer la clave de
las intenciones del ladrón americano y Azahara, sin saber muy bien por qué,
pero fiel a sus amigas, allí también estaba.
Entraron despacio. Sin hablar.
Padrón y la Literatura. Tercera entrega 149
Buscaron la obra y se colocaron frente a ella, mirándola.
La primera que rompió el silencio fue Susana.
--¿Ustedes creen que Padrón estaría pensando en nosotras cuanto pintó el
cuadro? y 10 dijo mientras ladeaba suavemente la cabeza.
--Entonces, yo debo ser la que está con cara de pasmada ... 10 digo porque 10
estoy en este momento ... no por otra cosa contestó Azahara en respuesta a la
pregunta de su amiga.
--Bueno, Azab ... eres la más baja de las tres, ¿no? insistió Susana.
En el momento en que Matilde iba a hablar, se acercó hasta ellas
Cristóbal y saludándolas, contento por el encuentro, les preguntó qué hadan
las tres tan concentradas en el cuadro. y, sin que ellas respondiesen, les
comentó si no habían oído la última historia del mismo. Las tres 10 seguían
con la mirada sin decir palabra y Cristóbal les contó que el cuadro había sido
elegido para salir en una escena de una película americana por mero capricho
del director. Así que un fotógrafo neoyorquino había estado en el museo
sacándole cientos de fotos. "La película, desde luego, costaba millones de
dólares, y tenía el público garantizado. iQué suerte! deda Cristóbal, que
nuestro cuadro fuese a aparecer en las pantallas hollywoodienses y, de abí,
claro, quedaría expuesto a todo el mundo. Seguro que muchas personas
recordarían la imagen, quizás, incluso, se abriese un nuevo espacio web para
responder a todos los interesados en tener noticias del pintor ..• pero, ¿es que
ellas no habían oído nada al respectol". "iQué raro!" comentaba Cristóbal,
porque no se hablaba de otra cosa en la ciudad. Y tras su perorata se despidió
de las chicas no sin antes decirles que tenían que quedar pronto.
Sin despegar los ojos del cuadro, Matilde pensó: "Parece que
exageramos un poco ... " y Azabara dijo para sí misma: "Desde luego que se nos
fue la olla", pero fue Susana la que finalmente aclaró en alta voz: "Saben, yo
150 Escritos a Padrón. Catálogo de textos
creo que él no entendi6 a Antonio ... porque, ¿seguro que él hubiera querido
tanto alboroto? De verdad que no. Nadie que muestre su talento puede evitar
enseñar su interior. Y Antonio Padr6n busc6 el sosiego y la calma solitaria. No
me cabe duda de que la belleza de un cuadro estriba, principalmente, en que 10
puedes ver. Nosotras tenemos la suerte de poder contemplarlo aquí, en la isla,
en esta ciudad. El patrimonio artístico es como un logotipo que señala el nivel
de calidad de una cultura y de un pueblo. Porque nada puede ser más exclusivo
que la identidad artística, como no hay nada más personal que el rostro de cada
uno, Es difícil acertar con la intenci6n de un artista ••. porque normalmente
no dejan una opini6n de su obra ... , así que los críticos y los historiadores del
arte ... interpretan, e interpretan 10 que ven, y piensan en 10 que pudo ser y, así,
volvemos al principio, que 10 importante del cuadro es, en realidad, que 10
podemos ver. No hay reglas de por qué una pintura se convierte en una obra
maestra, quizás es porque al mirarla se traspasan las fronteras de la raz6n y de
los sentidos y algo inexplicable se puede ver a través de ellas. Por eso, me gusta
este cuadro En la exposici6n. Tres mujeres en una galería de arte ante una obra
que, posiblemente, no entienden. Una de ellas ya está aburrida y no mira, s6lo
espera. Puede que s6lo acompañe a las amigas. Las otras dos observan el
cuadro sin decir nada aparentemente, con los programas colgando, un poco
estáticas, casi a la manera egipcia ... y es imposible saber qué piensan del
cuadro al que se enfrentan. También es posible que no piensen nada. ¿Quién
sabe? Pero ¿qué importa? Ellas son como nosotras. Buscamos una excusa para
ver el cuadro, pero sabemos que nos engancha porque todas las buenas obras
tienen ese efluvio de eternidad que nos llama. Nos asustaba perderlo y aquí
estamos, mirándolo ... , tranquilas ... , un poco hinchadas. "¿No es bonito?"
Sus compañeras la observaban mudas, sin decir palabra. Azabara se
acerc6 y le apret6 el brazo con cariño. Matilde le estamp6 un sonoro beso en la
Padrón y la Uteratura. Tercera entrega 151
coronilla. A continuación, las tres amigas estallaron en una fuerte carcajada ... ,
no se parecían nada a las señoras deEn la exposici6n. ,O sí?
EN LA EXPOSICION
Michel Jorge Millares
[Buenas noches a todos. En primer lugar debo excusar, en la voz del amigo Clsar Ubierna, mi
ausencia en ese acto, pero no encontré mejor ocasión para visitar a una familiar convaleciente
de una dolencia de la que se oper6 hace unos meses y a quien no hemos podido visitar hasta
ahora. Lo cierto es que, desde que me ofrecieron participar en este acto, tuve mis dudas sobre si
los responsables de la Casa Museo habtan meditado m{nimamente tal invitaci6n.]
¿ QUé podría decir yo de Antonio Padrón? Pero más aún ¿qué puedo aportar a
ustedes sobre este personaje? Así que no me 10 pensé como tampoco hicieran
quienes se atrevieron a proponer mi nombre para este acto, y dije que sí.
En realidad, mi respuesta afirmativa tenía una motivación fundamental:
Antonio Padrón, como muchos de nuestros artistas o personajes que
han dado forma a eso que se llama identidad cultural canaria, en particular la
grancanaria, se merece, como mínimo, que le dedique una reflexión y un poco
de atención, pero no sólo por mi, sino por toda nuestra sociedad. Quizás de
esa manera seríamos más dichosos y tendríamos muchísimo más orgullo de
nuestra procedencia, de nuestro entorno, de nuestra herencia. Quizás eso nos
impulsaría a ser más activos en su difusión y en la conservación de este gran
patrimonio que desdeñamos y minusvaloramos cuando decoramos nuestras
casas con reiteraciones anodinas y globalizadas compradas en Ikea.
Sin quitarles mucho tiempo, voy a intentar responder a dos reflexiones.
En primer lugar, ¿qué me dice a mí la figura de este artista? Y la respuesta
t6pica es la del desconocimiento absoluto que tenemos de él y de otros
154 Escritos a Padrón. Catálogo de textos
muchos artistas afectados por la condición de periféricos (o como dicen
ahora, ultraperiféricos). Quizás si hubiera nacido en otra comunidad o país su
proyección sería ahora la de uno de los grandes artistas del planeta. Un pintor
que dominaba la técnica pero que además tenía un lenguaje propio, único,
innovador ...
No creo que se trate de un artista de 10 local, aunque las referencias de su
obra tengan muchísimo que ver con su entorno. Sin embargo, es una obra
canaria para el mundo, un artista de Gáldar pero universal ...
Pero insisto, quizás si hubiera nacido en otra isla, e! Gobierno de
Canarias le habría dedicado e! museo que se merece y no e! ninguneo que
practica con la obra de este gran artista. Le habría financiado una película con
un presupuesto millonario, como ha hecho con Óscar Domínguez. Habría
podido hacer tantas cosas que uno llega a sentir dolor, no envidia, por el
desprecio que se está dando a las grandes figuras de Canarias que son
despreciadas o discriminadas por su isla de procedencia.
La segunda reflexión la realizo en torno a una de sus obras, el cuadro
titulado En la exposición, al parecer una obra que marca el fin de sus incursiones
por la abstracción con una toma de posicionamiento socialmente militante
respecto al arte. Un cuadro que intenta ser una viñeta, una caricatura de la
relaci6n (¿imposible?) entre el pueblo llano y el arte en su máxima descomposici6n,
en su búsqueda de texturas, colores, materiales, formas ... de aquello
que es la esencia de las cosas, de la propia creaci6n del artista.
y es que Antonio Padrón no es ajeno al debate que en aquellos años hay
en la sociedad canaria, entre los miembros de la Escuela Luján Pérez o los
artífices de La Gaceta de! Arte, acerca de el arte y su papel en un país que sufre
una dictadura política que oprime al pueblo y le aparta de la educación y la
cultura. En una sociedad sumida en un profundo enfrentamiento de clases que
abarca todas las manifestaciones y actividades de los intelectuales.
Padrón y la Literatura. Tercera entrega 155
Un debate abierto en su interior, una lucha por definir el objetivo de
cualquier artista acerca de cómo expresarse, pero también participando en esa
línea de trabajo entusiasta del grupo de la Escuela Luján Pérez, con Felo
Monzón, Jorge Oramas, Plácido Fleitas, Jesús Arencibia ... buscando en 10
primitivo la expresión de 10 popular como esencia de arte.
Sin embargo, esas tres campesinas tocadas de pañuelo con los ojos como
chernes observando un cuadro abstracto, es una representación de la contradicción
que sufre el propio artista cuando intenta definir el tipo de
comunicación que intenta desarrollar. Una comunicación en la que el medio y
el mensaje están enmarcados y colgados sobre una pared. Mientras el receptor,
el público observa e intenta descifrar los códigos del mensaje para interactuar
con el artista. ¡Pero una campesina acude a la sala de exposiciones? ¡Un artista
abstracto o surrealista piensa en llevar su obra ante unos obreros en sus cabales
o en su delirio creativo?
Estamos ante la difícil discusión sobre si el arte ha de tener algún papel
u objetivo hacia el pueblo. El realismo soviético, el constructivismo ruso, el
futurismo italiano ... Forman parte de ese debate, de esos intentos de separar el
arte puro de la función social del creador y su obra.
Esta controversia la vivió intensamente también la familia Millares Sall,
provocando un enfrentamiento que dio al traste con la iniciativa de la revista
Planas de Poesla, en su número 13, con el título El hombre de la pipa. 11 dibujos,
realizados por Manolo Millares y Enrique Azcoaga. El problema surge cuando
sin que tuviera conocimiento de ello, sus hermanos Agustín y José Maria
incluyen en la solapa de la publicación un texto de José Renau que es una
critica directa a la abstracción en el arte, publicado justo debajo de un texto de
Manolo en el que afirma: "Un artista, si es sincero, es siempre bienvenido,
cualquiera sea la forma en que se manifieste"
156 Escritos a Padrón. Catálogo de textos
Debajo, el texto del dirigente comunista republicano que encargaría el
mural de Guernica a Picasso decía: "Si el buril de Durero tuviera que
representar en nuestros días las plagas que azotan a la humanidad, tendría que
añadir uno más a sus cuatro fatídicos jinetes: el del abstraccionismo".
Esta reflexión, esta contraposición entre las múltiples formas o aristas
que tiene la creación artística es la que refleja este cuadro. No se trata de una
obra menor, ni mucho menos, del artista Antonio Padrón, pero sigue siendo
un motivo para la reflexión. Sobre todo, en una sociedad en la que la
comunicación y la tecnología ha permitido que la cultura y el arte esté al
alcance de grandes masas.
Pero, ese mayor acceso a la educación, esa globalización de la comunicación
¡ha cambiado la sociedad para alcanzar esos parámetros de libertad e
igualdad que preconizaban los teóricos del arte por el arte o del arte social? (O
esta crisis del sistema no nos enseña que religiones, ideologías y leyes no han
hecho más que anular 10 mejor de esas tres campesinas y del artista que las
retrató?
MUJERES
Daida 1. Rodríguez
Llega un momento en la vida de toda mujer en la que se encuentra frente a un
cuadro abstracto de su vida. Se pregunta, rodeada de azul, c6mo ha conseguido
llegar hasta allí con un supuesto libro de instrucciones que no ha servido para
nada porque las explicaciones, las razones de todo, no han sido sino obstáculos
que le han impedido crecer como un ser humano, como una persona
sin un género que marcara los límites.
Los folletos de Matis, de Francisco Valbuena, de la esposa, de la madre,
de la trabajadora incansable, de la virgen, de la puta, de la señora, no han hecho
sino cegarnos y dejarnos intimidar por un mundo que aún se nos niega
dibujado con trazos marrones y cálidos que nos atemorizan, porque no los
reconocemos, pero nos atraen, porque no nos son tan desconocidos. Es un
camino andado por otros.
y es que Antonio Padr6n no podía terminar el cuadro de Verodes. Este
lienzo era el principio de la historia que debía quedar inconclusa para expresar
q