Texto para El grupo Nuestro Arte, impulsores del arte de vanguardia en la década de los sesenta

              EL GRUPO NUESTRO ARTE,
IMPULSORES DEL ARTE DE VANGUARDIA
EN LA DÉCADA DE LOS SESENTA
J. SONIA HERNÁNDEZ HERRERA
1. INTRODUCCIÓN
La evolución de las artes plásticas en Canarias, truncada por la Guerra Ci­vil,
encontró en el desarrollo económico de los años sesenta, una vía para el
retorno de muchos artistas emigrantes y para el desarrollo del arte de van­guardia.
Fue a comienzos de esta década cuando nace un grupo rebelde y
disconforme, que cansado de las reiterativas exposiciones populistas que ha­bían
venido desarrollándose en décadas pasadas por artistas de talante mu­cho
más conservador, pretendían ofrecernos una alternativa, igual de válida
que este arte tradicional y figurativo tan arraigado en las Islas.
Antecedentes lejanos como las publicaciones "La Rosa de los Vientos" o
"Gaceta de Arte", Instituciones como la Escuela Lujan Pérez, grupos de ar­tistas
de vanguardia como el PIC (Pintores Independientes Canarios), y el
LADAC (Los Arqueros del Arte Contemporáneo); y otros más cercanos co­mo
la publicación "Gaceta Semanal de las Artes", propiciaron que el grupo
Nuestro Arte fuera el resultado de aquel entorno. El campo se había visto
abonado con anterioridad con actividades tan importantes como la crítica de
arte en la prensa, exposiciones de artistas internacionales promovidas por
Eduardo Westerdahl, y el apoyo de personas tales como Ernesto Salcedo,
Constantino Aznar, Carlos Pinto Grote, Domingo Pérez Minik, Julio Tovar,
etc., que sin pertenecer al grupo proporcionaron un gran bagaje cultural.
Por otro lado. Nuestro Arte ejerce su influencia sobre ese entorno reno­vador,
creando a su vez un nuevo camino hacia todos los terrenos culturales.
Durante casi una década aportó una visión nueva y comprometida del arte,
confiriendo de este modo una mayor solidez al movimiento de vanguardia.
Fue así como el grupo Nuestro Arte quedó constituido por sus miembros
fundadores Miguel Tarquis, director del Museo Municipal de Bellas Artes
de Santa Cruz de Tenerife; Antonio Vizcaya Carpenter, secretario del mis­mo
museo; el pintor Pedro González, recién llegado de Venezuela y el pin­tor
y crítico Enrique Lite. A este grupo inicial se le suman como miembros
cofundadores Manolo Casanova, Maribel Nazco, Eva Fernández, Víctor Níi-
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ñez, Manuel Villate, los escultores María Belén Morales y Juan José Gon­zález
Hernández Abad y el fotógrafo Jorge Perdomo.
Miguel Tarquis, como director del Museo Municipal de Bellas Artes,
ofrece su apoyo y pone la sala del museo a disposición de estos preocupa­dos
e inquietos jóvenes artistas. A partir de estos momentos, el Museo Mu­nicipal
de Bellas Artes se convierte en el centro de actividades y reuniones
del grupo.
La primera exposición se celebra en los salones del Museo el 31 de octu­bre
de 1963, participando todos los miembros fundadores y cofundadores
del grupo. Las exposiciones se fueron repitiendo a lo largo de la década de
los sesenta, bajo los títulos de Homenaje a Miguel Ángel, Primer Salón de
Arte Experimental, Segunda Exposición del Grupo Nuestro Arte, V Exposi­ción
del grupo Nuestro Arte (Homenaje a Julio Tovar), Nuestro Arte en Las
Palmas de Gran Canaria, Homenaje a Osear Domínguez y Exposición Ho­menaje
a Miguel Tarquis.
Estos artistas presentan a través de sus obras los primeros pasos en su
compromiso con el arte de vanguardia. Acuerdo tomado con el arte actual,
que supondrá en muchos de ellos formarse un estilo propio y reconocible pa­ra
su público; siendo para otros, tan sólo un ensayo de algo nuevo que aban­donarían
posteriormente.
Debe entenderse como vanguardia el movimiento literario, artístico y so­cial
que se anticipa a su propio tiempo y que contrasta con las ideas y gus­tos
tradicionales. Cada movimiento artístico que iba surgiendo quería llevar
el apelativo de vanguardia, como sinónimo de autenticidad y originalidad. A
partir de aquí las corrientes de abstracción lo han convertido en su eslogan.
La expresión "arte abstracto" es ambigua y engloba una amplia diversi­dad
de tendencias. Pero entendemos el concepto de abstracción como la re­presentación
de una obra no figurativa o de una figuración de reducidas for­mas
perceptibles, donde las líneas se simplifiquen y la técnica permita la es­pontaneidad,
la rapidez de ejecución y el protagonismo del color y la textura,
perdiendo el objeto importancia en la obra. Asimismo, la escultura abstrac­ta
libera a las obras de su base, adquiriendo autonomía, experimentando con
nuevos materiales y técnicas, donde el vacío adquiere protagonismo.
Ésta es la causa por la cual alguna parte de la obra de los artistas del gru­po
Nuestro Arte fue en su momento rechazada por el público isleño, cuyos
gustos contrastaban con las nuevas tendencias que ellos representaban.
Pedro González es uno de los artistas más destacados de este grupo, cuya
obra en los años sesenta abandonaría todo reconocimiento académico, des­pojándose
del detalle para adentrarse en la más pura abstracción, con man­chas
que se hacen protagonistas surcando el lienzo en toda su extensión. Es­te
camino que toma su pintura evolucionará técnica y compositivamente ha­cia
un nuevo mundo lleno de sugerencias.
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Desde el particular "cosmoarte" al bodegón, retrato o paisaje, las formas
se dejan reconocer bajo su particular tratamiento técnico. Una pintura que
con sello propio se ha llevado los mayores reconocimientos, hasta ser mere­cedora
del Premio Canarias de Bellas Artes e Interpretación, convirtiendo a
Pedro González en uno de los pintores contemporáneos más importantes que
han dado las Islas.
Enrique Lite, que había comenzado un camino certero dentro de las van­guardias,
vio truncada su carrera pictórica tras un repentino fallecimiento,
cuando sus pinturas se llenaban de fuerza y dramatismo, haciéndonos mella
en los sentidos.
Sus primeras obras reflejarían el estudio del color y de la mancha, siendo
sus figuras humanas de sencillos volúmenes las protagonistas del lienzo. En
un segundo paso la textura, el collage y la composición formarían junto a la
línea envolvente alrededor de los expresivos rostros, un grito desgarrador,
manifestando una fuerza inusitada. Progresivamente esta misma figura se
convertiría en el elemento central de la obra. Los cuellos se alargan, los
cuerpos se deforman, el color se reduce a una monocromía de grises que da
a la composición mayor dramatismo, como un sello suscitador de elogios.
Maribel Nazco, uno de los miembros más jóvenes del grupo, mostró en sus
primeras aportaciones de estilo figurativo, el dominio de la técnica. En los si­guientes
pasos, y bajo una temática más sugerente, (paisajes urbanos), la artis­ta
se centra en "parcelas" urbanísticas en las que juega, por medio de la man­cha
densa y gestual, con los planos geométricos y los contrastes de luces y som­bras,
construyendo así composiciones abstractas a partir de la figuración.
Partiendo siempre de una temática figurativa, su evolución plástica se
centra en la experimentación en diversos campos, desde la radiografía a los
iconos de la ciudad, una de sus últimas producciones, pasando por las ma­quinarias
y los metales. Se sirve de la ampliación de las formas para crear
una visión abstracta de las mismas. Es así como se abre paso hacia una par­ticular
y original neo-figuración, que transforma e interpreta cada tema, des­de
los materiales de desecho al erotismo sutil.
Siempre coherente con su pintura, Manolo Casanova se mantiene fiel a la
temática social, comprometido tema que combinará a lo largo de su trayec­toria
plástica con bodegones, maternidades y paisajes.
Sus obras expresarán mediante la espátula o la pincelada amplia y carga­da
de pigmento, la fuerza de la figura o la sensibilidad del objeto.
A pesar de que su evolución plástica se vio frenada por una corta etapa de
inactividad, volvió a tomar fuerza para ofrecernos un nuevo quehacer pictó­rico,
basado en un depurado conocimiento técnico y en una sensibilidad lle­na
de hallazgos.
Eva Fernández había comenzado en los años sesenta su andadura hacia la
abstracción, dándole un giro radical a su producción. Iniciará esta nueva etapa
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adentrándose en el mundo del color, en el que la verticalidad de la composición
se convierte en el elemento protagonista del lienzo o madera. Dejando atrás es­ta
etapa, se recrea en la fuerza del expresionismo, donde la figura humana rea­parece
fantasmagórica y simbolista sobre un inquietante fondo oscuro.
A finales de los sesenta, la artista se decide definitivamente por la figura­ción,
dejándonos sin conocer sus posibilidades en el mundo de la abstrac­ción.
Bodegones y retratos constituyen en la actualidad su producción artís­tica
caracterizándose éstos por el gusto del detalle y del color. Últimamente,
ha introducido la transparencia de los plásticos en su obra, ciñéndose al más
puro realismo, lo que le ha proporcionado los mayores reconocimientos, no
sólo nacionales sino internacionales.
El pintor Víctor Núñez, es otro de los artistas del grupo Nuestro Arte que,
tras un período de abstracción (desde el principio de los sesenta a los años
setenta), ha regresado al figurativismo.
El primer período se caracteriza por la gestualidad de la mancha de color,
que se extiende con soltura sobre el soporte de papel. En un segundo mo­mento,
la textura hace presencia en su obra, junto a la utilización del sim­bolismo,
experimentando con todo tipo de materiales y técnicas. El regreso
a la figuración lo aparta por completo de su producción abstracta, cuya prác­tica
había iniciado con el grupo Nuestro Arte, adentrándose en un expresio­nismo
donde la obra se carga de una línea de color que envuelve a la figura
y objetos, rodeándolos insistentemente.
El paisaje, uno de los últimos temas tratados, se caracteriza por la abun­dante
utilización del empaste y por sus formas faltas de volumen.
Aún así, debemos destacar en su producción figurativa un particular sim­bolismo,
cuyo mensaje se hace patente en muchas de sus obras, que mani­fiestan
un carácter personal.
La producción plástica de Manuel Villate en la década de los sesenta, pe­ríodo
perteneciente a su unión con el grupo Nuestro Arte, estará basada en
la experimentación. La materia se extiende gestualmente sobre el soporte de
madera, creando formas reconocibles de bodegón que representan botellas y
frutas en tonos llamativos (naranjas, amarillos y verdes) que destacan sobre
un fondo oscuro. Este procedimiento se repetirá a lo largo de la etapa de los
sesenta, en un continuo proceso de abstracción de la forma, más que de la
propia temática adoptada.
A principios de los setenta se produce un cambio, pasando de la madera
al papel satinado como soporte, donde la pincelada, el palillo e incluso el
propio dedo extenderá el pigmento con tonos mucho más sugerentes, como
en la obra "articulaciones de huesos", que crean composiciones abstractas.
Esta etapa, de corta proyección, hubiera podido ofrecernos mayores satis­facciones
si no se hubiese visto interrumpida por unos años de inactividad,
tras los cuales regresaría a la figuración en los años ochenta.
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Esta corta y nueva etapa se caracteriza por el uso del empaste en los te­mas
paisajísticos realizados durante su estancia en Asturias. Las responsabi­lidades
profesionales dificultarían el desarrollo de su faceta artística, que ce­sará
casi por completo a los dos años, produciendo a partir de entonces es­casas
obras de carácter particular, alejándose del mundo artístico, del
público y de la crítica.
La escultora María Belén Morales comenzó con Nuestro Arte una etapa
de experimentación, en la que trabajó con distintos materiales como la ma­dera,
la piedra y el metal. Sus figuras humanas, en un principio trabajadas
en madera y piedra, se caracterizaban por sus curvas, volíimenes y oqueda­des,
confiriendo a sus maternidades una belleza formal basada en la simpli­ficación
de las formas. El pulido y perfecto acabado reflejaban un buen co­nocimiento
de la técnica.
Seguidamente el metal se sumará a la piedra y la madera, en ocasiones
acompañado de otros materiales como el plástico. La figura femenina pasa
ahora a una representación más alegórica y mitológica. A partir de 1969 tra­bajará
con mayor entusiasmo en la combinación de los distintos materiales
en temas aún figurativos, que irán intercalándose con obras de mayor abs­tracción,
a las que añade objetos simbólicos que las dotan de un mayor sig­nificado.
Desde 1970 hasta 1985, la artista se caracteriza por el desarrollo de com­posiciones
abstractas, tales como "Aeroevasión", "Cajas Negras" y "Semi­llas".
Los dos primeros temas están inspirados en la tecnología. En ellos re­presenta
fuselajes de aviones con planchas de metal superpuestas sujetas con
remaches. "Semillas" corresponde a una de sus etapas más expresivas, con
una de las estéticas más sugerentes de su producción. En estas obras reali­zadas
en formato de mural, se superponen distintas piezas de madera en for­ma
de puzzle, trabajadas individualmente sobre una lámina de metal dorado
que subraya los contornos. Las formas creadas a partir de este proceso, di­viden
horizontalmente el soporte de madera de tonos sienas.
Las últimas obras de María Belén dan un giro hacia formas rectas y geo­métricas,
y sus tonos cálidos naturales pasarán al frío de la pintura plástica,
mostrándonos con estas producciones un afianzamiento en el arte de van­guardia.
El carácter autodidacta de Juan José González Hernández-Abad, es supe­rado
por su espíritu crítico y sus ansias de experimentación y búsqueda. Con
Nuestro Arte realizará los primeros escarceos sobre la chatarra y objetos en­contrados,
ofreciéndonos series llenas de mensaje como "Robot", "Prisión"
y "Armas para la Paz". En este período tratará entre otros temas la figura
humana, simplificándola y deformándola.
A finales de los sesenta se verá influenciado por los colores austeros de
Manolo Millares, utilizando en las obras sus blancos, negros y rojos. El con-
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tacto con Eduardo Gregorio influirá en su regreso a las producciones carga­das
de movimiento y dinamismo, con temas tan poéticos como "Reja para
arar sueños", "Jaulas para los deseos" o "Hierros Pintados". Pronto llegará
la curva, influencia de Martín Chirino, donde la plancha se doblega creando
graciosos juegos de curvas que ascienden y se abren en todas direcciones.
A partir de 1973 utilizará de nuevo las chatarras de coche que prensará
para encadenar en el aire o apilar en formas ortogonales, apareciendo a ve­ces
piezas que se resisten a ser comprimidas.
En 1975 la naturaleza se convierte en inspiradora de sus obras, ofrecién­donos
una de sus series más imaginativas y originales. Los elementos utili­zados
serán pájaros disecados, muñecas, botellas,... un sinfín de objetos de
insólito barroquismo que se ensamblan y cuelgan en oscuros armarios y per­cheros,
creando un museo imaginario con cierto toque macabro realzado por
el color negro.
Por su continua e incansable evolución, con una línea ascendente de in­vestigación
de nuevos temas, José Abad ha llegado a convertirse en un es­cultor
de relevancia internacional.
Es así como el grupo Nuestro Arte se plantea una nueva forma de conce­bir
el arte, y más concretamente sus exposiciones. Se abandona el concepto
de "espera", es decir, esperar que el público acuda a las salas de exposicio­nes
con el único objeto de apreciar unas obras de arte. En cambio, se le ofre­ce
un reactivo pedagógico de charlas, conferencias, coloquios; un número de
actividades paralelas a las exposiciones, con la finalidad de suscitar la polé­mica
en el público y ocupar ampliamente la prensa y la radio. A tal fin se su­man
las ediciones de sus catálogos, de esmerada presentación.
De Nuestro Arte debemos destacar varios puntos relevantes que identifi­can
al grupo. El primero de ellos es la inexistencia de manifiesto, debido a
la falta de homogeneidad en los estilos, que iban desde la abstracción a la
neo-figuración. Sin embargo, existía un ideal, una lucha común hacia las
vanguardias, hacia una nueva pintura generacional que se enfrenta a un es­tancamiento
cultural potenciado por el régimen vigente.
Fue inicialmente un grupo abierto a todos los artistas que quisieran parti­cipar
en el arte de vanguardia, cerrándose posteriormente, al menos en la
práctica, a aquellos pintores de tendencia figurativa que probablemente vie­ron
en Nuestro Arte una posibilidad de beneficiarse, cuando el grupo co­menzaba
a ser conocido por su labor.
Detrás del grupo se descubre un gran número de incondicionales colabo­radores,
un conjunto de personas que con su labor literaria, crítica y foto­gráfica,
reforzaron y dinamizaron las actividades del mismo.
Nuestro Arte se sumó a la creación de una de las más fructíferas décadas
que ha vivido Tenerife, no sólo en el terreno artístico, donde aportaron inte­resantes
e innovadoras exposiciones, sino en el terreno literario, creando
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premios de poesía, publicando y editando libros tanto de escritores relevan­tes
como de noveles, que constituían un verdadero hallazgo para las letras
de las Islas.
Los homenajes, charlas, conferencias, publicaciones y aportaciones esce­nográficas
surgen en una capital que en estos momentos vivía un período de
reacción, donde la población comienza a liberarse de un pesado lastre polí­tico,
para ir dando cabida a nuevas ideas que forman un ambiente cultural
envidiable. El interés por las actividades artísticas y literarias de este grupo,
ha dado un fuerte impulso al ámbito artístico y literario del Archipiélago,
constituyéndose sin lugar a dudas en uno de los hitos más importante dentro
de la vanguardia artística canaria.
Tras este período de actividad, el grupo se diluye por diversas causas. Una
de ellas sería la dispersión de los componentes, que por motivos profesiona­les
pasan a residir fuera de las Islas, para continuar su carrera en solitario.
En segundo lugar, el fallecimiento de algunos de sus miembros más repre­sentativos,
especialmente el de Miguel Tarquis, considerado como el agluti­nador
del grupo.
Al igual que hizo en los años treinta la generación de "Gaceta del Arte",
en los años sesenta el grupo "Nuestro Arte" toma el relevo de la lucha ge­neracional,
basada en la reunión y el diálogo, preservando la continuidad de
una tradición vanguardista en Canarias. Esta labor es considerada en toda su
valía en noviembre de 1985, con el homenaje a los miembros fallecidos del
grupo Enrique Lite, Antonio Vizcaya, Miguel Tarquis y Julio Tovar. Se re­conoce
de esta manera la representación de Nuestro Arte en la vanguardia
intelectual de una década fecunda como fue la de los sesenta.
Desconocemos las razones por las que el grupo Nuestro Arte no ha teni­do,
tras su disolución, el reconocimiento y el seguimiento cultural deseable
que han tenido otros, como su contemporáneo el grupo "Espacio". Sin duda,
el trasfondo político de la época, junto a intereses particulares, ha intentado
minimizar las aportaciones culturales de este grupo hasta estos últimos años,
en los que una nueva generación de historiadores del arte, como Fernando
Castro Borrego, Federico Castro Morales y el periodista Luis Santiago
Abraham, se han percatado de su importancia y le han sabido dar cabida en
la historia contemporánea de nuestras Islas.
A estas publicaciones nos hemos querido sumar y dar, en lo posible, una
visión de la importancia de su labor cultural y de su enorme influencia en el
arte que se hace actualmente en Canarias.
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2. EL GRUPO NUESTRO ARTE
2.1. Origen
El Grupo "Nuestro arte" como tal, nace el 21 de septiembre de 1962, en
una de las tantas reuniones efectuadas en casa de Miguel Tarquis, en el Va­lle
de Las Mercedes. Solían encontrarse Enrique Lite, Antonio Vizcaya y el
recién llegado de Venezuela Pedro González; "todos ellos son, quienes de­ciden
la creación de este grupo y lo denominan Nuestro Arte'".
Desde mucho antes, esta idea ya rondaba sus mentes, y fue en lugares co­mo
el café El Águila, el Sotomayor y los Manices, ubicados en Santa Cruz
de Tenerife, donde entre charlas de café, se fueron gestando ideas y proyec­tos.
Entre los asiduos participantes de las tertulias se encontraban Miguel Tar­quis,
Antonio Vizcaya, Pedro González, Enrique Lite, Manolo Casanova,
Alvaro Belga, Domingo Pérez Minik, Pedro García Cabrera, Eduardo Wes-terdalhl,
Julio Tovar, Carlos Pinto Grote, Jorge Perdomo, Ernesto Salcedo,
M.- Carmen Lindell y Pilar Lojendio, personas que mantendrían cohesiona­do
al grupo. Este núcleo representaba a dos generaciones, por una parte la de
"Gaceta de Arte", y por otra la de unos jóvenes que constituirán el grupo
"Nuestro Arte".
La necesidad y preocupación de este conjunto de personas por la evolu­ción
tanto artística como cultural de las islas, les lleva a fundar el grupo
"Nuestro Arte". Cansados ya de las reiterativas exposiciones populistas, ar­te
que en aquellos momentos estaba representado por sus profesores, Pedro
de Cuezala, Mariano Cossío y otros pintores como Francisco Bonnín, arte
que no rechazaban, pero que sin embargo consideraban que ya había cu­bierto
una etapa y por tanto debían dejar paso a las nuevas generaciones de
artistas con ideas de vanguardia.
Su primer objetivo como entidad ya formada, iba encaminado a obtener
la sala de exposiciones del Círculo de Bellas Artes de Santa Cruz de Tene­rife,
ya que constituía el único núcleo artístico existente en aquellos mo­mentos,
estando en manos de una directiva de pintores relevantes, como el
propio Francisco Bonnín y Martín González entre otros, pintores con una vi­sión
del arte tradicional y figurativa. Como consecuencia sus integrantes se
mantenían "ajenos a preocupaciones estéticas reales"^.
Enrique Lite, Antonio Vizcaya y Pedro González, entre otros, intentaron
formar parte del Círculo de Bellas Artes. Con su asistencia y participación
1. TARQUIS, Miguel: "II Exposición del Grupo Nuestro Arte", en Catálogo de la exposi­ción
celebrada en el Museo Municipal de Bellas Artes de Sta. Cruz de Tenerife. 1965.
2. ORTEGA ABRAHAM, Luis: "Pedro González. Espacio, retrato y pera", en Catálogo de
la exposición celebrada en la Sala de Arte Paraninfo. Edita Vicerrectorado de Extensión Uni­versitaria.
La Laguna, 1990, pág. 19.
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en las asambleas, pretendían desplazar a su directiva. Cansados de las reite­radas
negativas, por parte del Círculo, los precursores del grupo Nuestro Ar­te,
deciden solicitar el Museo Municipal de Bellas Artes de Santa Cruz de
Tenerife. Miguel Tarquis, que en aquel momento era su director, se arriesgó
a apoyar una serie de actividades de vanguardia, algunas de ellas, para ese
tiempo disparatadas^. El Museo estaba subvencionado por el Ayuntamiento
de Sta. Cruz, y sin duda, era arriesgado dejar la sala a disposición de estos
artistas. Y en ese sentido Miguel Tarquis, hombre que ya había logrado mos­trar
en las salas del Museo las vanguardias europeas, accedió junto a Anto­nio
Vizcaya, secretario de la institución, a la petición de ese grupo de jóve­nes.
Así hicieron posible una labor sociocultural que resultaría importantísi­ma
para el arte insular. A partir de este momento, el Museo Municipal de
Bellas Artes se convierte en el centro de actividades y reuniones del grupo
Nuestro Arte.
El Museo Municipal, con este tipo de actividades trataba de potenciar los
valores isleños y de brindar la oportunidad a un grupo de artistas preocupa­dos
y comprometidos por la realidad en la que vivían.
2.2. Características del grupo Nuestro Arte
Las actividades que realizaba el grupo eran vistas con recelo por parte de
las instituciones políticas de entonces. A pesar de ser un grupo con una cla­ra
tendencia política innovadora, no rechazó el incluir entre sus miembros,
a personas que en esos momentos representaban mecanismos de control del
Estado, función que desempeñaba Manuel Villate, no siendo ésta obstáculo
para incorporarse al mencionado grupo.
Además, a falta de un manifiesto que sistematizara los ideales de Nues­tro
Arte, se declaró públicamente abierto a aquellas personas con inquietu­des,
pero sin embargo hubo algunos artistas que no pudieron pertenecer a
él. Éste es el caso del pintor Teodoro Ríos "que al quedar al margen ... or­ganizó
su propia exposición abstracta en el café El Águila"". Nuestro Arte
quedaría integrado por un grupo de artistas, que al celebrar su primera ex­posición
en el Museo Municipal de Bellas Artes destacaban por su juven­tud,
tal es el caso de Juan José González (21 años), y Maribel Nazco (25
años). Sin embargo la mayoría de los miembros del grupo Nuestro Arte
cuando iniciaron su andadura oscilaban entre los 30 a 40 años, lo que les
proporcionaba cierta madurez intelectual: Jorge Perdomo (31 años), Mano-
3. PINTO, Carlos E.: Pedro González. Edita Gobierno de Canarias. Santa Cruz de Teneri­fe,
1985, pág. 107.
4. ALEMÁN, Gilberto: El café El Águila y otras historias. Edita Centro de la Cultura Po­pular
Canaria. Santa Cruz de Tenerife, 1993, pág. 14.
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lo Casanova (32 años), Antonio Vizcaya (34 años), María Belén Morales
(35 años), Pedro González (36 años), Miguel Tarquis y Enrique Lite (37
años); además de integrantes con algo más de edad como son Manuel Vi-llate
(40 años), Víctor Núñez (45 años) y Eva Fernández, como la más ve­terana
del grupo, con 54 años.
Otra de las características que configuran el inicio del grupo Nuestro Ar­te,
es el grado de reconocimiento que contaban algunos de sus miembros al
incorporarse al mismo.
Así tenemos a artistas con una dilatada experiencia y algunos premios en
su haber, frente a otros que comenzaban su andadura artística. Entre los pri­meros
nos encontramos a Eva Fernández que ya en 1952 había alcanzado el
"Premio para extranjeros y mención Honorífica" en la Exposición Interna­cional
de Arte de la Universidad de Lakeland, en el Estado de Florida y el
"Premio de Pintura" de la II Exposición Regional de Pintura y Escultura en
1961. Pedro González, con premios de pintura en el Salón Julio T. Arce, de
Venezuela, en 1955; "Premio Lisandro Alvarado", conseguido en Venezue­la,
1956; "Premio de Pintura" en la I Exposición Regional de Pintura y Es­cultura
en el Círculo de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife, en 1960;
"Premio de Honor", en la III Exposición Regional de Pintura y Escultura en
1962. Por su parte, la escultora María Belén Morales contaba también en su
haber con la "Medalla de la Exposición Regional de la Universidad de La
Laguna", en 1951; además obtiene el reconocimiento otorgado en la II Ex­posición
Regional, con el "Premio de Honor" en 1961 y dos años después
en esta misma exposición el Premio de Escultura. Los pintores Manolo Ca­sanova
y Manuel Villate, cosechan respectivamente el "Premio de Honor" y
el "Premio de Pintura" en la IV Exposición Regional de Pintura y Escultura
en 1963. Mientras que Enrique Lite había adquirido su primer reconoci­miento
en 1950 al ganar el "Primer Premio Nacional de Acuarela del I.N.P.".
Y finalmente Juan José González, que pese a su corta edad, obtuvo el "Pri­mer
Premio de Escultura", en la III Exposición Regional, en 1962.
Con este tipo de datos queremos corroborar, que independientemente a su
edad y a su incorporación al grupo, sus miembros habían sido reconocidos,
unos a nivel regional, y otros fuera de las islas, con diferentes premios y
menciones, con lo que Nuestro Arte iría progresivamente siendo receptor de
los elogios manifestados por la crítica.
El grupo quedaría integrado por artistas, unos con formación académica
y otros marcadamente autodidactas. Entre los primeros encontramos a Pedro
González, Enrique Lite, María Belén Morales, Maribel Nazco y Miguel Tar­quis
que realizaron sus estudios en la Escuela de Bellas Artes de Sta. Cruz
de Tenerife. Asimismo se matricularon en la Escuela de Artes y Oficios de
Sta. Cruz de Tenerife Manolo Casanova y Manuel Villate. De clara vocación
autodidacta son Juan José González, Víctor Núñez y Eva Fernández.
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El grupo Nuestro Arte permitió a la mujer dar el paso definitivo y pro­porcionar
su incorporación activa al ámbito artístico tinerfeño, dado que en
la mayoría de las ocasiones se había visto relegada a un segundo plano. En­tre
sus miembros cofundadores destacan Eva Fernández, María Belén Mo­rales
y Maribel Nazco, participando a lo largo de su trayectoria con el gru­po
Nuestro Arte, las artistas Yolanda Martín, Celia Ferreiro, Vicky Penfold,
Tanja Tamvelius, Maud Westerdahl, Lola Massieu así como Pilar Lojendio
en el ámbito poético. Uno de los exponentes más claros de este hecho, con­sistió
en la celebración de la exposición celebrada en el Círculo de Bellas
Artes de Sta. Cruz de Tenerife, en diciembre de 1965 titulada "Doce Muje­res,
Doce Artistas" y de la que formaban parte Vicky Penfold, Eva Fernán­dez,
Celia Ferreiro, Quita Brod Head, Carla Prina, Manon Ramos, Lola
Massieu, Tanja Tamvelius, Birgitta Berg Lilliestroun, Maud Westerdahl,
María Belén Morales y Jane Millares.
El cuidadoso diseño de catálogos con escritos de prestigiosos críticos de
arte y poetas y el complemento fotográfico, hacían que estas exposiciones
tuvieran un significado distinto para un público que no había visto antes na­da
parecido.
Los componentes de este grupo, no mantenían una clara tendencia estéti­ca,
formaban un colectivo heterogéneo, sin mayores afinidades, integrado
por todo aquel que tuviese ideas vanguardistas y que quisiese renovar el am­biente
cultural de Sta. Cruz de Tenerife.
Los grandes aglutinadores del grupo serían Miguel Tarquis, personaje in­quieto,
de ideas innovadoras que se volcaría con todo su entusiasmo en la ta­rea
de apoyar a ese conjunto de personas preocupadas por unas ideas de van­guardia;
Pedro González, por su capacidad de trabajo y de liderazgo, se con­vertiría
en uno de sus principales animadores junto a Enrique Lite. Los tres
se manifestarían como los grandes ideólogos y defensores del grupo Nues­tro
Arte.
2.3. Las primeras referencias al grupo Nuestro Arte
Las primeras referencias a este grupo, aparecen recogidas en el Boletín
Informativo que edita el Círculo de Amistad XII de Enero, en diciembre de
1962, en el que Eduardo Westerdahl bajo el título "Nuestro Arte", critica la
pintura local y a un público hostil hacia las nuevas tendencias de vanguar­dia.
En su reflexión, se hace eco del aislamiento a que se han visto someti­do
nuestros artistas, pero pese a este hecho algunos de ellos, como Millares,
Chirino, César Manrique y Osear Domínguez, entre otros, han conseguido
sobreponerse a la insularidad canaria.
"Tenemos ahora un grupo disconforme. A ellos pertenece su vuelo. A la
cabeza veo a Pedro González. Luego están Eva Fernández, María Belén Mo-
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rales, Juan José González, Villate, Szmull y algún otro. Posiblemente, no to­dos
ellos llegarán a una meta ambiciosa. Quizás salgan otros hoy absoluta­mente
desconocidos. Para dedicarse al arte hay que dedicarse a él y nada
más"'.
3. DENOMINACIÓN DEL GRUPO
La denominación del grupo Nuestro Arte, según las versiones de algunos
de sus fundadores, sería discutido con anterioridad en muchas de las tantas
reuniones y tertulias de café, a las que solían acudir muchos de los miem­bros
que conformarían más tarde el mencionado grupo. Pero podemos veri­ficar
que sería en casa de Miguel Tarquis en Las Mercedes, donde tras in­terminables
controversias se debatían los posibles nombres a elegir. En una
de estas acaloradas discusiones, Eva Rodríguez, esposa de Miguel Tarquis,
ya cansada de oírles, les propuso uno de esos nombres que tanto les había
oído repetir. Desde ese momento cesaron las alternativas y se consolidaría
con el término "Nuestro Arte", idea que pretendían llevar a cabo y que en­globaría
todo un movimiento renovador en el ámbito cultural tinerfeño.
4. CONCEPTUALIZACION DEL GRUPO NUESTRO ARTE
DESDE EL PUNTO DE VISTA DE SUS INTEGRANTES
Aparecen en el periódico "El Día", en fechas posteriores de haberse inau­gurado
la Primera Exposición del grupo Nuestro Arte en el Museo Munici­pal,
varios reportajes de Gilberto Alemán, en los que entrevista a todos los
miembros del grupo, con la intención de dar a conocer al gran público las
características que definen a sus miembros. Cuestiones relativas a la des­cripción
del grupo, su carácter cerrado o abierto a otros miembros, así como
la relación entre el arte insularista con el universal, constituyen algunas de
las cuestiones que se plantean en esta entrevista.
Nuestro Arte, según sus miembros, no se consideraba como un grupo ce­rrado
hacia otros artistas, independientemente de sus inclinaciones estilísti­cas:
"No se considera un coto, es sencillamente un equipo con tendencias to­talmente
diferenciadas, que marcha por el mismo camino, el de la dificultad
y el del anticonformismo"''. Algunos de sus miembros se llegaron a plantear,
5. WESTERDAHL, Eduardo: "Nuestro Arte", en Boletín Informativo del Círculo de Amis­tad
X¡¡ de Enero. Santa Cruz de Tenerife, diciembre de 1962. N° 85, pág. 21.
6. ALEMÁN, Gilberto: "Al habla con tres pintores del grupo Nuestro Arte", en EL DÍA,
Santa Cruz de Tenerife, 7 de noviembre de 1963. N° 8.267.
296
Manolo Casanova y Enrique Lite entre sus obras en el Museo Municipal
de Bellas Artes
inclusive, la dificultad de concebirlo como un grupo al no haber afinidad en
la forma de hacer o de pensar y de no existir un manifiesto que aglutinara
unos ideales propios. "El Grupo Nuestro Arte, más que un grupo donde
coinciden afinidades estilísticas, es la manifestación colectiva de una acti­tud.
Actitud entendida como todo aquello que sea inquietud y dinamismo es­tético
y contrario a todo lo que signifique conformismo'".
La concepción que se manifiesta de la pintura isleña con respecto a la uni­versal,
es la propia de unos artistas impetuosos y con afán de superación por
vencer los límites geográficos y no quedarse al margen de las nuevas ten­dencias
imperantes. Existe una inquietud por conocer las nuevas corrientes
y procedimientos que influyen en su quehacer artístico.
7. ALEMÁN, Gilberto: "Dos escultores y un pintor del grupo Nuestro Arte, al habla"
EL DÍA, Santa Cruz de Tenerife, 10 de noviembre de 1963. N° 8:270.
297
5. DISGREGACIÓN DEL GRUPO NUESTRO ARTE
Los motivos considerados individualmente pueden resultar de carácter se­cundario,
aunque en su conjunto constituyen una serie de factores y hechos
que dan como consecuencia un alejamiento entre los afiliados al grupo. Prin­cipalmente
podemos señalar el fallecimiento de algunos de sus miembros
más representativos, como fueron Miguel Tarquis y Julio Tovar. El primero
de ellos fue el personaje aglutinador, cuyo entusiasmo e ideas renovadoras
apoyaron y animaron incansablemente al grupo. Como director del Museo
Municipal de Bellas Artes se atrevió a abrir las salas del Museo Municipal
a un conjunto de jóvenes artistas y, como un miembro más, contribuyó a
mantenerlos cohesionados en torno a una entidad de prestigio. En cambio
Julio Tovar, sin llegar a pertenecer oficialmente al grupo, fue uno de sus má­ximos
colaboradores, siempre presente con su valiosa crítica en inaugura­ciones,
homenajes y actos culturales celebrados por Nuestro Arte, aportan­do
a todos ellos el prestigio de un trabajo serio y de una mente abierta.
Conseguir la aceptación social, sería para Nuestro Arte, un logro que ace­leraría
su disgregación. Significaba que uno de los objetivos de su lucha, el re­conocimiento
de su arte, dejó de ser un estímulo para mantenerse vinculados.
La dispersión de los miembros del grupo fue inevitable, tratando cada uno
de buscar su propia identidad, su propio camino. Algunos de sus miembros
se desplazan a Madrid en busca del mayor reconocimiento que podía ofre­cer
la capital del Estado. Para los artistas canarios, Madrid significaba lo
mismo que para los artistas de generaciones anteriores lo fue París. Entre
ellos el pintor Pedro González, que en los años 1968 y 1969 expondría en la
Sala de la Dirección General de Bellas Artes de Madrid la serie "Cosmoar-te",
así como en el salón del Prado del Ateneo y en la Galería Sen, ambas de
Madrid, aunque hay que recordar que este artista expondría por primera vez
en Madrid en 1963 en la Sala Neblí.
Por su parte el escultor Juan José González, iniciaba su andadura penin­sular
en abril de 1969, en una muestra celebrada en el estudio de otro cana­rio
que residía en Madrid, Manolo Millares.
Al igual que Juan José González, José Luis Fajardo expondrá también en
la Galería Skira de Madrid en noviembre de 1969. Este artista posterior­mente
fijará su residencia en la Península.
La aceptación progresiva por parte del público de actividades que en un
primer momento generaron desconcierto y oposición en algunos sectores,
como fueron la introducción de la pintura abstracta, y la realización de hap-pening
o montajes que acompañaban las muestras con el objeto de llamar la
atención, acabaron siendo aceptadas e integradas en el ámbito artístico insu­lar,
e incluso en muchas ocasiones imitadas. Concretamente a comienzos de
los años sesenta en los certámenes regionales se organizó una gran polémi-
298
ca en torno a la concesión de premios a las obras abstractas, aunque en si­guientes
ediciones este problema se subsanaría, con el apoyo de críticos co­mo
Eduardo Westerdahl, dejando de ser esta corriente estética una novedad,
dando paso a un afianzamiento definitivo en Canarias.
Una vez que estos artistas habían conseguido un reconocimiento no sólo
como entidad grupal sino individualmente, abriéndose paso dentro y fuera
de las islas, fueron conscientes que habían logrado sus objetivos. No pre­tendían
seguir ocupando todo el espectro artístico, sino que potenciaban a
otros jóvenes para que dieran un nuevo empuje a las artes plásticas tinerfe-ñas.
Pintores como Pedro González, Enrique Lite, y Manolo Casanova entre
otros, se destacarían en la labor de presentar al público tinerfeño a artistas
noveles, actividad que en años anteriores habían hecho con el grupo Nues­tro
Arte, nombres como Julio Tovar, Carlos Pinto Grote, Eduardo Wester­dahl
o Domingo Pérez Minik.
Otro de los factores que influirían en la dispersión de los miembros del
grupo Nuestro Arte, sería el cierre de un lugar que albergaba a una gran par­te
de los intelectuales, artistas y críticos, el Café El Águila, situado en un em­plazamiento
estratégico por estar cercano a los grandes ámbitos culturales
como era el Periódico EL DÍA, LA TARDE, El Círculo de Bellas Artes, el
Conservatorio de Música, El Museo Municipal, en donde sus personajes
confluían en un lugar de encuentro y por supuesto de discusión.
Gilberto Alemán describe perfectamente el ambiente del café El Águila:
"Un edificio de dos plantas, una puerta de hierro y dentro el mejor bullicio
de la ciudad, las discusiones, el café caliente o la copa fría, las duras críti­cas,
el más increíble mundo de hombres, de artistas, creadores, escritores y
algún que otro malalengua original y cruel que daba el contrapunto en las
discusiones de cada tarde o noche"*.
Entre los visitantes más asiduos de las entidades que acabamos de citar se
encontraban personajes como Juan Pérez Delgado, Juan Álvarez Delgado
(Nijota), Gilberto Alemán, Luis Álvarez Cruz, Luis Ramos, entre otros es­critores
del Periódico EL DÍA; Víctor Zurita, Alfonso García Ramos, Ángel
Acosta del periódico LA TARDE. Músicos como Santiago Sabina, Rafael
Marrero, etc., poetas y escritores como Domingo Pérez Minik, Julio Tovar,
Eduardo Westerdahl, Alvaro Martín Díaz (Almadi), Morales Clavijo, Poli-carpo
Niebla, Ángel Acosta, Luis Álvarez Cruz, Rafael Arozarena, Manuel
Castañeda, Emeterio Gutiérrez Albelo y los artistas Enrique Lite, Pedro
González, Manolo Casanova, Teodoro Ríos, Jorge Perdomo, Alonso Reyes,
Juan Pedro González, Carlos Chevilly, Máximo Escobar, etc.; Miguel Tar-quis
y Antonio Vizcaya como miembros del Museo Municipal y caricaturis-
8. ALEMÁN, G.: El Café El Agüita y ... pág. 7.
299
tas como Paco Martínez y Harry Beuster. Incluso hay anécdotas que rodean
al grupo Nuestro Arte dentro de estos cafés, una de ellas es que al grupo, los
contertulios solían llamarlo socarronamente "Nuestro Whisky", por su afi­ción
a esa bebida, muchas veces solicitada con ánimo de crear polémica y
discusión entre ellos.
Al decaer toda esta dinámica intelectual que se daba cita en el café El
Águila, sus asiduos visitantes se dispersaron a otros lugares, como fueron a
"La Peña" y al "Cuatro Naciones", mientras que los componentes del grupo
Nuestro Arte lo hacían al "Sotomayor", por su cercanía a las salas del Mu­seo
Municipal, donde seguían planeando e intercambiando ideas en sus ter­tulias
de café.
Un factor que podría explicar asimismo la progresiva disgregación del
grupo, es el hecho de que habían dejado de ser objeto de controversia y po­lémica,
tal y como sus miembros se habían propuesto y pronosticado, de­jando
constancia de ello en el prólogo del catálogo de la "II Exposición del
grupo Nuestro Arte": "Nuestro Arte ha sido y es objeto de viva controver­sia.
Confía en que lo seguirá siendo. Cuando esto no suceda será que su fi­nalidad
ha sido cumplida"'*.
6. FACETA LITERARIA. EDICIONES NUESTRO ARTE
Una vez finalizadas las exposiciones y actividades plásticas, el grupo
Nuestro Arte continuó su labor en el campo literario. Entre sus actividades
encontramos las sucesivas convocatorias del premio de Poesía Julio Tovar
así como las ediciones de las obras premiadas y otro tipo de publicaciones
con la creación de las colecciones de ensayo, teatro y poesía.
Después de la primera convocatoria del Premio de Poesía "Julio Tovar"
en 1965, y de su correspondiente ganador, el Hermano Apuleyo Soto Paja­res
con la obra "Amanecer del Hombre", se sucedieron otro tipo de publica­ciones
y ediciones de obras.
Con motivo de la edición del libro "Desvelada soledad" del cual es autor
Julio Tovar, editado por Ediciones Nuestro Arte, tendrá lugar el 30 de sep­tiembre
de 1966 una serie de actividades en el Museo Municipal de Bellas
Artes organizadas por el grupo Nuestro Arte. El acto de apertura corrió a
cargo de Pedro González, quien a modo de introducción comentó cual era el
motivo de aquella reunión, celebrar la aparición del libro de Julio Tovar.
Seguidamente los actores Miguel Melián, Marisol Marín y Manuel Esca­lera
recitaron varios poemas de este libro.
9. TARQUIS, M.: Op. Cit.
300
Pedro González hace entrega del Premio de Poesía Julio Tovar al hermano Apuleyo
Soto Pajares, por su obra "Amanecer del Hombre". Marzo de 1996.
El acto concluyó con una conferencia del catedrático de Filosofía de la
Universidad de La Laguna, Emilio Lledó Iñigo, quien realizó un detenido
análisis de la crítica literaria de ese momento.
Respecto al título del libro, "Desvelada Soledad", hay que decir, que su
autor lo dejó sin titular y fue "Ediciones Nuestro Arte", quien se permitió
bautizarlo con este nombre.
Por estas fechas, Pedro González publica dos artículos en el periódico LA
TARDE coincidiendo con el primer aniversario de la muerte de Julio Tovar.
En uno de ellos titulado "Hace un año que murió Julio Tovar "^^^ realiza una
reflexión acerca del recuerdo que dejó la ausencia del poeta y amigo. Y el se­to.
GONZÁLEZ, Pedro: "Hace un año que murió Julio Tovar", en LA TARDE, Santa Cruz
de Tenerife, 8 de septiembre de 1966. N° 12.351.
301
gundo titulado "Desvelada Soledad, Libro de Julio Tovar"^\ en el que hace
un análisis crítico de conceptos como el tiempo, la soledad y el rigor crítico.
En el mes de octubre de 1966 se vuelve a convocar el Premio de Poesía
"Julio Tovar", con sus respectivas bases. Recayó el premio en la obra "Otra
vez Hamlet" del poeta grancanario Cipriano Acosta Navarro. El jurado en es­ta
ocasión estuvo compuesto por el catedrático de la Universidad de La La­guna
Emilio Lledó, Carlos Pinto Grote, el escritor Andrés L. Cáceres y To­rres;
el director de LA TARDE, Víctor Zurita Soler; el director de EL DÍA,
Ernesto Salcedo; y Antonio Vizcaya Carpenter, que actuó como secretario.
Nuevamente se realiza la convocatoria del Premio de Poesía "Julio To­var"
1967, en el mes de octubre de este mismo año. Después de la selección
de las obras y de un período de deliberación por parte de los miembros del
jurado, en este caso constituido por los mismos componentes de la anterior
convocatoria, a excepción de Emilio Lledó, cuyo lugar ocuparía el catedrá­tico
de la Facultad de Filosofía y letras de la Universidad de La Laguna Gre­gorio
Salvador Caja. Después de varias reuniones y deliberaciones, los
miembros del jurado acordaron por unanimidad declarar desierto el premio,
dado que ninguna obra reunía las condiciones, según las consideraciones de
los jueces.
Paralelamente, "Ediciones Nuestro Arte", publica el libro "Tiempo Muer­to
", del que es autor Luis Alemany, con el que se inaugura la Colección de
Teatro de Ediciones Nuestro Arte.
A comienzos de enero de 1968 se editaron dos nuevos volúmenes bajo
"Ediciones Nuestro Arte", uno de Emilio Sánchez Ortiz, titulado "Hoy co­mo
todos los días", y otro perteneciente a Isaac de Vega titulado "Cuatro
Estaciones".
Continuando con las actividades en el ámbito literario, en noviembre de
este mismo año aparece en los medios de comunicación la convocatoria del
"Premio de Poesía Julio Tovar 1968". Tal y como estaba recogido en las ba­ses
del premio en el mes de febrero de 1969, se dio a conocer el nombre en
el que había recaído el premio, en esta ocasión en el joven poeta Fernando
G. Delgado por su libro "UrgentePalabra". Integraban el tribunal, el escri­tor
Domingo Pérez Minik, Ernesto Salcedo Vílchez, Andrés de Lorenzo Cá­ceres,
Víctor Zurita Soler y Antonio Vizcaya Carpenter.
A comienzos de 1969 a través de "Ediciones Nuestro Arte", se publica el
segundo libro de Julio Tovar titulado "Diálogos", en el que se recoge a mo­do
de reflexión, los comentarios, artículos, ensayos y diálogos del poeta, en­tre
los años 1961-1965.
11. GONZÁLEZ, Pedro: "Desvelada Soledad, libro de Julio Tovar", en LA TARDE, Santa
Cruz de Tenerife, 19 de septiembre de 1966. N° 12.360.
302
Dentro de la colección "ensayo" de Ediciones Nuestro Arte, hacia me­diados
de 1969 se pone a la venta el libro de Domingo Pérez Minik, "En­trada
y salida de Yeros". Se trata del sexto volumen de este autor en la que
se hace una crónica de la llegada a Tenerife de famosos artistas tanto nacio­nales
como extranjeros, figurando entre ellos, Bertrand Russel, André Bre­tón,
Alberto Sartoris, Patrick Walbere, etc..
Posteriormente se publicaron dos nuevos volúmenes dentro de la colec­ción
de poesía, "De la noche a la mañana " de Fernando García Ramos, y
"Con claro de luz" de Manuel Castañeda.
Dentro de su constante labor editorial, se publicaron los libros de María
Rosa Alonso "Papeles tinerfeños " y del periodista Ernesto Salcedo Vílchez.
La nueva convocatoria del "Premio de Poesía Julio Tovar 1969", se pre­senta
con una novedad respecto a las anteriores, y es que en ocasiones suce­sivas,
estará premiado con una dotación económica de 15.000 pesetas, por
parte de la Caja de Ahorros de Tenerife, además de la publicación del libro,
más cien ejemplares que pasarán a ser propiedad del autor.
Durante este mismo año se edita el libro titulado "Almas de piedra " de la
escritora Pilar Lojendio.
La labor de Ediciones Nuestro Arte continúa hasta la actualidad, reali­zando
una actividad editorial importantísima en el ámbito literario regional.
Actualmente el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, ha vuelto a con­vocar
el Premio de Poesía Julio Tovar, en memoria y homenaje a su obra. La
edición del Premio de 1993, será dotado en esta ocasión con 300.000 pese­tas
y la obra premiada continuará siendo publicada en la colección "Nuestro
Arte", que edita el Ayuntamiento de la capital tinerfeña.
7. ACTOS HOMENAJES DEL GRUPO NUESTRO ARTE
A lo largo de su trayectoria el grupo tributó varios homenajes a persona­jes
significativos dentro del ámbito cultural tinerfeño.
Entre ellos destacan los realizados al periodista Gilberto Alemán, en los
salones del Hotel Agüere, el 30 de mayo de 1964, con motivo de la puesta
en escena de su minidrama "Cuatro estudios en negro", en el teatro Guime-rá
de Sta. Cruz; se llevó a cabo una cena homenaje organizada por el grupo
Nuestro Arte y al que acudieron periodistas, escritores, pintores y actores de
diversos grupos de teatro así como numerosos amigos del homenajeado. En
la clausura del acto el grupo entregó a Gilberto Alemán una pluma de oro
grabada con una expresiva dedicatoria.
También se llevaron a cabo homenajes a los pintores Cristino de Vera y
Francisco Arias, así como al escultor grancanario Plácido Fleitas y al profe­sor
Carmelo García Cabrera.
303
Con motivo de la muerte del poeta Julio Tovar, se le rindió homenaje en
su "V Exposición del grupo Nuestro Arte, homenaje a Julio Tovar" celebra­da
en el Museo Municipal de Sta. Cruz de Tenerife, durante diciembre y ene­ro
de 1966. Aparte de la exposición se crea un premio de Poesía denomina­do
"Julio Tovar".
La obtención del Premio de Pintura del pintor Juan Pedro González, en la
VIII Exposición Regional de Pintura y Escultura, sería motivo suficiente pa­ra
que el día 1 de julio de 1967 tuviera lugar una cena-homenaje en el Hotel
Diplomático, a cargo de "Ediciones Nuestro Arte".
El grupo Nuestro Arte, también colaboró en la exposición homenaje al
pintor tinerfeño Osear Domínguez, celebrada en el Museo Municipal el 18
de enero de 1968.
En esta exposición intervinieron los miembros del grupo Pedro
González, Enrique Lite, José Luis Fajardo, Celia Ferreiro, Juan Pedro Gon­zález,
María Belén Morales y Juan José González. Figuran también obras de
Lola Massieu, César Manrique, Felo Monzón, Manolo Millares, José Dá­maso,
Plácido Fleitas y Martín Chirino, así como de pintores extranjeros re­sidentes
en Tenerife como Tanja Tamvelius y Lilliestron.
La colaboración del grupo, se expresó aparte de la aportación de las obras
a la exposición, en la organización del evento y en la confección tipográfica
de catálogos y fotograbados.
Nuevamente con motivo de la muerte de uno de los miembros del grupo
Nuestro Arte, en esta ocasión, Miguel Tarquis, por más, fundador del grupo
y uno de los mayores animadores de éste, se le rindió una exposición home­naje
en su memoria al cumplirse el primer aniversario de su muerte. Expo­sición
que tendría lugar en el Museo Municipal del que fue director, y cuyo
acto inaugural se produjo el 12 de abril de 1969. En esta exposición intervi­nieron
Ventura Alemán, Manolo Casanova, Eladio de la Cruz, José Luis Fa­jardo,
Eva Fernández, Juan Ismael, Juan Pedro González, Pedro González,
Enrique Lite, Juan José González, Miguel Márquez, Paco Martínez, Lola
Massieu, Felo Monzón, María Belén Morales, Maribel Nazco, Tanja Tam-belius,
José Luis Toribio, Varcárcel, José Luis Vega, José Vento, Emilio Ma­chado,
Rafael Bethencourt, Cristino de Vera, Manuel Villate y Maud Wes-terdahl.
Continuando con este tipo de eventos, el día 13 de agosto de 1969, el gru­po
Nuestro Arte, le ofreció un homenaje al pintor gomero José Aguiar, en el
Hotel "Diplomático" de Sta. Cruz de Tenerife. Al acto acudieron numerosas
personalidades del ámbito cultural y social tinerfeño. En un momento del
homenaje, Enrique Lite, lee las numerosas adhesiones recibidas entre las que
figuraban los telegramas y cartas de la Academia de San Fernando de Ma­drid
y de la Real Academia, del pintor Juan Ismael, de la Escuela "Lujan Pé­rez",
de la junta directiva del Círculo de Bellas Artes, etc.. Posteriormente
304
Pedro González pronunció unas palabras, en las que hizo referencia a la his­toria
del grupo "Nuestro Arte". También intervino en el acto Andrés Oroz-co
Maffiotte, para informar de la aprobación por unanimidad en la Comisión
de Cultura del Ayuntamiento de conceder el nombre del pintor a una calle
de Sta. Cruz, estando ésta ubicada en una paralela al Hotel Mencey.
8. ACTOS DE RECONOCIMIENTO Y HOMENAJES AL GRUPO
NUESTRO ARTE.
Se producen tres recientes acontecimientos relacionados con Nuestro Ar­te,
rescatando a la memoria del público al grupo Nuestro Arte. La Exposi­ción
Homenaje a los miembros fallecidos del grupo, Enrique Lite, Antonio
Vizcaya, Miguel Tarquis y Julio Tovar, celebrada en octubre de 1985; la ex­posición
con el título de "El arte de los años 60 en Canarias", inaugurada du­rante
el mes de diciembre de 1992. Y el "Homenaje a la generación de Nues­tro
Arte", celebrada en la Librería El Escribidor de Sta. Cruz de Tenerife el
3 de febrero de 1994 y el 22 de abril de 1995.
El 27 de octubre de 1985 se inaugura el acto "Homenaje a Enrique Lite,
Antonio Vizcaya, Miguel Tarquis y Julio Tovar", celebrada en el parque cul­tural
"Viera y Clavijo". El acto comenzó con una conferencia de Ernesto
Salcedo, inaugurándose después de la misma la exposición homenaje a los
miembros fallecidos del grupo, que representaban la vanguardia intelectual
y artística de la década de los sesenta.
Pedro González, destacado miembro del citado grupo, realizaría el prólo­go
del catálogo de la exposición, cuyas palabras irían referidas a este home­naje
y a lo que significó "Nuestro Arte". Reflexionaría en torno a lo que
constituyó el grupo a lo largo de una década. Dos generaciones, primero Ga­ceta
de Arte y luego Nuestro Arte, lucharían por el cambio, por un aire nue­vo
en las artes y en la cultura tinerfeña. Todo era motivo de reunión y diá­logo,
de una actitud solidaria que reclamaba una actitud creativa y compro­metida
con su época.
Otro de los actos de esta exposición consistió en la tertulia homenaje al
poeta Julio Tovar. El periódico EL DÍA, sumaría a este recuerdo una serie
de imágenes, cedidas por el Premio Nacional de Fotografía Jorge Perdomo.
Con el título "El arte de los años 60 en Canarias" se celebra en el Centro
Cultural Caja Canarias de Sta. Cruz de Tenerife, del 15 de diciembre de
1992 al 5 de enero de 1993, la exposición homenaje a los artistas más so­bresalientes
de esta década. Entre los artistas tinerfeños podemos destacar
algunos miembros del grupo Nuestro Arte como son Enrique Lite, Pedro
González, María Belén Morales, Maribel Nazco, Manolo Casanova, Juan
José González Hdez.-Abab; así como artistas que participarían en muchas dF
305
sus exposiciones, tal es el caso de José Luis Fajardo, Máximo Escobar,
Maud Bonneaud y Carlos Chevilly. En esta misma muestra se pudieron ver
obras de destacados miembros del grupo Espacio, como Lola Massieu, Felo
Monzón, Juan Ismael, Placido Fleitas, así como de otros grandes artistas de
Tenerife y Gran Canaria.
El catálogo de la exposición corrió a cargo del Dr. Fernando Castro, en la
que realiza un análisis de los grupos y movimientos de vanguardia que exis­tieron
en la década de los sesenta así como de sus antecedentes. Esta misma
exposición se trasladaría el 14 de enero de 1993 a la Sala de Exposiciones
"Centro Iniciativas de la Caja de Canarias", en la ciudad de Las Palmas de
Gran Canaria.
El tercer hecho importante, se refiere al encuentro ocurrido en la Librería
"El Escribidor" de Sta. Cruz de Tenerife, en el acto "Homenaje a la genera­ción
de Nuestro Arte". Dentro de un ciclo de actividades organizadas con mo­tivo
de la "Segunda Semana de Literatura Canaria" por Antonio Vizcaya La-rios,
hijo del fallecido miembro del grupo Nuestro Arte, Antonio Vizcaya Car-penter,
se dieron cita numerosos artistas e intelectuales que residen en
Canarias. Los actos con motivo del "Homenaje a la generación de Nuestro Ar­te",
dieron comienzo el 3 de febrero de 1994. Acudieron a este evento Pedro
González, Carlos Pinto Grote, Gilberto Alemán, Jorge Perdomo, Bernd Dietz
y Maribel Nazco, quienes en tomo a una mesa redonda dialogarían y comen­tarían
anécdotas y recuerdos de aquella época. El propio Bernd Dietz, actual­mente
profesor de Literatura de La Universidad de La Laguna, tendría pala­bras
de agradecimiento a "Ediciones Nuestro Arte", ya que gracias a su labor
se dio a conocer al público tinerfeño con la publicación del libro "Dieciocho
Poemas y un Preludio", publicado en 1977. Paralelamente a este acto, se pre­sentó
un montaje que incluía una retrospectiva del grupo Nuestro Arte, com­puesta
por fotografías de la época, artículos de periódico, cartas, poemas, etc.,
que ayudaban a ilustrar y dar una visión más nostálgica de ese período.
De nuevo, desde el 22 de abril al 15 de mayo de 1995, la librería "El Escri­bidor"
presenta con motivo de la "Tercera Semana de la Literatura Canaria", un
acto "Homenaje a la generación de Nuestro Arte", mostrando al público una
exposición de fotografías, obra plástica y ediciones pertenecientes al grupo. El
día 23 de este mismo mes, se celebrará "la tertulia de Nuestro Arte" presenta­da
por Gilberto Alemán y Luis Alemany, quienes recordarían al entrañable y
recientemente fallecido miembro del grupo Nuestro Arte, Jorge Perdomo.
9. IMPLICACIONES POSTERIORES DEL GRUPO NUESTRO ARTE
Hoy podemos decir que el grupo abrió caminos a otros artistas de la ge­neración
de los setenta liderados por Pedro González y en torno a la Sala
306
Conca de la ciudad de La Laguna, entre ellos Gonzalo González, Cándido
Camacho, Juan Gopar, Ernesto Varcárcel, Fernando Álamo, Juan Hernán­dez,
entre otros.
El grupo Nuestro Arte actuaría como punta de lanza rompiendo los es­quemas
tradicionales, sustituyéndolos por una concepción del arte vanguar­dista.
Aún pese a las críticas consiguió llevar adelante su proyecto, más
adaptado a los nuevos tiempos que estaban corriendo, y más cercanos a la
sociedad.
Modificaron radicalmente el estilo que se les imprimía hasta esos mo­mentos
a las exposiciones, dándoles un gran énfasis, en las que el especta­dor
tenía además la posibilidad de participar en diferentes actos culturales
que acompañaban paralelamente a las exposiciones.
Contribuyeron decididamente al auge cultural, intelectual y social que vi­vía
Canarias en esos momentos, con multitud de actos, tales como teatro, re­citales
de poesía, charlas, exposiciones, publicaciones, presentaciones de
otros artistas noveles, comentarios críticos en los diarios de información
etc..
Sirvió también para alejar la idea de que los artistas constituían un grupo
sectario, bohemio y lejano a la realidad, que se refugiaban en las salas de ex­posiciones
y se olvidaban de todos los problemas que rodeaban a la socie­dad.
Nada más cercano a la realidad. Los lugares de encuentro, constituían
verdaderos focos culturales y de crítica a lo establecido, y además, daba la
oportunidad a que confrontaran sus ideas, personajes de distintos ámbitos
sociales, como eran pintores, periodistas, literatos, poetas, críticos de arte,
historiadores, etc.
A la hora de realizar un balance de los acontecimientos artísticos de van­guardia
en Canarias, tal como recoge el profesor Federico Castro Morales,
aparecen "la Rosa de los Vientos, la primera exposición de la Escuela Lujan
Pérez, la fundación de Gaceta de Arte y la creación del Grupo Nuestro Ar­te'"^,
como grandes hitos que marcan la trayectoria hacia la modernidad en
las Islas.
12. CASTRO MORALES, F. y HERNÁNDEZ GUTIÉRREZ, S.: Op. Cit.
307