Texto para Los títulos nobiliarios de Castilla que radican en las Islas Canarias

              LOS TÍTULOS NOBILIARIOS DE CASTILLA
QUE RADICAN EN LAS ISLAS CANARIAS
Alejandro C. Moreno y Marrero
LOS TÍTULOS NOBILIARIOS DE CASTILLA QUE RADICAN EN LAS ISLAS CANARIAS
Por ALEJANDRO C. MORENO Y MARRERO
1
LOS TÍTULOS NOBILIARIOS DE CASTILLA
QUE RADICAN EN LAS ISLAS CANARIAS
Por ALEJANDRO C. MORENO Y MARRERO.
Estudiante de Derecho, U. L. P. G. C.
Santa María de Guía, 3 de Diciembre de 2004.
LOS TÍTULOS NOBILIARIOS DE CASTILLA QUE RADICAN EN LAS ISLAS CANARIAS
Por ALEJANDRO C. MORENO Y MARRERO
2
Como su propio nombre indica, el propósito de este estudio es abordar de
forma ordenada y cronológica todos y cada uno de los títulos nobiliarios
concedidos por los monarcas españoles a las Islas Canarias. Así, quien no ha
escuchado hablar alguna vez de la Torre de los Condes de la Gomera, la
generosidad y valor de D. Agustín de Herrera y Rojas ( Marqués de
Lanzarote), la famosa Tertulia de Nava ( reunida en torno al palacio lagunero
de D. Tomás de Nava- Grimón, Marqués de Villanueva del Prado), el radical
Marqués de la Florida ( D. Luís Benítez de Lugo y Benítez de Lugo), el
máximo responsable de la fundación de la Universidad de La Laguna ( D.
Antonio Porlier y Sobranis, Marqués de Bajamar), el precursor de la
Ilustración en Canarias ( D. Cristóbal del Hoyo Solórzano, Marqués de San
Andrés y Vizconde de Buen Paso), el patrimonio del Conde de la Vega
Grande, la actividad cívica de D. Valeriano Weyler y Nicolau ( Marqués de
Tenerife), la intachable trayectoria política de D. Fernando León y Castillo
( Marqués del Muni) o los hermosos jardines de la Marquesa de Arucas ( Dña.
Rosario Massieu y Fernández del Campo, recientemente fallecida). Sin más
dilación, de todo ello y mucho más versará, a grandes rasgos, nuestro trabajo
de hoy.
La noticia más antigua que se conoce acerca de la existencia de personas
investidas en honores y preeminencias sociales para dar esplendor al trono de
los reyes, la encontramos en la monarquía visigoda, así como en las
posteriores monarquías formadas con el fenómeno de la Reconquista. Este
conjunto de personajes áulicos que rodea al monarca, denominados en los
textos de la época con el nombre de Aula Regis o Palatium Regis, representará
lo que en la Edad Moderna serían los " Grandes de España".
A partir del s. XII estos altos dignatarios, conocidos hasta entonces en
Castilla y León como magnates, y en Cataluña, Aragón y Navarra como
barones, comienzan a ser designados con el calificativo de " ricos hombres"
( hombres poderosos). En su calidad de nobles de elevada posición, gozaban de
numerosos privilegios, tales como exenciones tributarias, jurisdicción de
mixto imperio en sus dominios y atribuciones para efectuar reclutamientos de
huestes militares propias. Se trataba de prestar servicios al monarca por
LOS TÍTULOS NOBILIARIOS DE CASTILLA QUE RADICAN EN LAS ISLAS CANARIAS
Por ALEJANDRO C. MORENO Y MARRERO
3
vínculo de vasallaje, y ser servidos, a su vez, por sus propios vasallos ( nobles
de inferior jerarquía llamados infanzones o caballeros).
Por aquellos servicios, principalmente de carácter castrense, prestados
por los ricos hombres a sus monarcas, eran recompensados con el usufructo o
propiedad perpetua de grandes dominios territoriales en los que ejercían
poderes quasi plenos. En estos señoríos, tenían potestad para administrar
justicia ( excepto en última instancia, ya que los reyes se guardaban el derecho
de apelación de la Corona) e instituir patronatos eclesiásticos con la
prerrogativa de intervenir en la designación de los ministros de culto que
habían de hacerse cargo de iglesias y capellanías en los territorios que el rey
les había concedido.
Los ricos hombres, llegaron a constituir un auténtico grupo social que a
comienzos de la Edad Moderna pasa a ser denominado " Grandeza de España".
Formaban la jerarquía superior del estamento nobiliario titulado. De entre sus
muchos privilegios, podríamos destacar: ocupar determinados cargos en el
llamado servicio de etiqueta de la Corte, tener derecho a acudir siempre en
calidad de jefes a las campañas castrenses en las que tomaran parte, preceder a
los prelados en las ceremonias y tener libre acceso en el Real Palacio.
Con el beneplácito de los monarcas, los Grandes de España alcanzaron
un boato muy similar al regio, llegando a mantener en torno a ellos verdaderas
cortes paralelas a la de los soberanos. Esta posición, a pesar de ser
simplemente honorífica, llevaba consigo una preeminencia política y unas
ventajas económicas que explican el hecho de que durante el llamado Antiguo
Régimen fuesen los Grandes de España los que detentaron los resortes de la
gobernación, puesto que, en gran medida, de ellos dependía que los monarcas
nombrasen para altos cargos castrenses o administrativos a nobles de menor
jerarquía, o incluso, a personas no pertenecientes al estamento nobiliario, pero
vinculados unos y otros por algún lazo de parentesco o servilismo.
Desde finales del s. XV, se han empleado en nuestro país las expresiones
" ricos hombres" y " grandes de España" la una como sinónimo de la otra. La
tradición ha considerado a Carlos I de España, al ser coronado Emperador de
Alemania en 1520, quién dio al término de " grande" un reconocimiento legal;
sin embargo, no ha sido posible encontrar el Real Decreto emanado de la
LOS TÍTULOS NOBILIARIOS DE CASTILLA QUE RADICAN EN LAS ISLAS CANARIAS
Por ALEJANDRO C. MORENO Y MARRERO
4
voluntad del monarca donde se recoja la creación de esta " Grandeza
Española".
En Canarias, la llamada clase privilegiada se forma en torno a los grandes
señores de las Islas de Señorío; y a los conquistadores castellanos más
relevantes ( Castillo, Vergara, Benítez, Lope Fernández, Sotomayor, Fierro),
los miembros pertenecientes a destacados " albergo" genoveses ( Ponte,
Sobranis, Lercaro- Justiniani, Rizo, Grimaldi) y un minoritario grupo de
mercaderes flamencos ( Monteverde, Massieu, Van de Walle) de las Islas
Realengas. Todos ellos tenían en común la riqueza y el ejercicio del poder.
Esta riqueza provenía, en unos casos, de importantes fortunas adquiridas antes
de su llegada al Archipiélago; y en otros, del beneficio de los grandes
repartimientos. Con el paso del tiempo, este conjunto tan heterogéneo fue
cohesionándose hasta crear una verdadera nobleza local. Los medios para
lograrlo fueron, entre otros, la fijación de un estatuto privilegiado, la creación
de linajes mediante la institución del mayorazgo y la transmisión hereditaria
de cargos. El tránsito de la aristocracia canaria a la verdadera nobleza se
produce al generalizarse la transmisión hereditaria de cargos y honores; así
como, la vinculación de los bienes patrimoniales al mayorazgo. En cualquier
caso, la consolidación de esta clase social se ha solido identificar con el
establecimiento obligatorio de lazos familiares entre sus miembros, proceso
endogámico bastante habitual entre el patriciado de la Baja Andalucía.
La primera referencia nobiliaria que radica en Canarias de la que se tiene
conocimiento fidedigno es la de Condes de la Gomera. Este título fue
concedido en 1487 por los Reyes Católicos a D. Diego García de Herrera y a
su esposa Dña. Inés Peraza de las Casas, Señores de las Islas Canarias. De un
lado, D. Diego de Herrera, I Conde de la Gomera, era hijo de D. Pedro García
de Herrera, Rico- ome ( léase rico hombre) y Mariscal de Castilla, Señor de
Ampudia y Capitán General de Xeréz de la Frontera, y de Dña. María de
Ayala, Señora del Estado y de la Casa de Ayala; y de otro, Dña. Inés Peraza de
las Casas, I Condesa de la Gomera, había nacido fruto del matrimonio entre
Hernán Peraza ( el Viejo) y Dña. Inés de las Casas. La actividad desplegada
por Diego de Herrera, en representación y defensa de los derechos señoriales
de su esposa ( hija y heredera de Hernán Peraza), fue bastante continuada y
enérgica. Su primera acción importante fue la recuperación de Lanzarote,
cuyos vecinos, tras desalojar a los portugueses en 1450, se habían alzado
contra el señorío pidiendo su pase al realengo. Pacificadas las islas
LOS TÍTULOS NOBILIARIOS DE CASTILLA QUE RADICAN EN LAS ISLAS CANARIAS
Por ALEJANDRO C. MORENO Y MARRERO
5
conquistadas, Herrera realizó diversas incursiones en Gran Canaria y Tenerife,
levantando torres en Añaza ( actual Puerto de la Cruz, Tenerife) y Gando ( Gran
Canaria). Desde 1459, las pretensiones portuguesas le obligaron a defender el
señorío. Ese mismo año el Capitán luso Diego de Silva atacó Lanzarote y Gran
Canaria, sin embargo, logró saldar ese episodio con el casamiento de Silva con
su hija María de Ayala. Según la historiografía, el mandato de Diego de
Herrera se caracterizó por su dureza con los hombres del señorío. La Corona,
finalmente, decidió pasar a la conquista de las restantes islas, comprando los
derechos que los Herrera- Peraza tenían sobre ellas. El título de Conde de la
Gomera es confirmado, según Real Decreto de 18 de julio de 1670, en favor
de D. Guillén Peraza de Ayala y Rojas, por la Reina Gobernadora Dña.
Mariana de Austria. El 2 de octubre de 1985 se expidió carta de sucesión en
favor de Dña. María Cotoner y Martos, hermana del Marqués de Adeje.
Las mercedes de Conde y Marqués de Lanzarote son otorgadas, según
Reales Decretos de 9 de septiembre de 1567 y de 1 de mayo de 1584,
respectivamente, a D. Agustín de Herrera y Rojas, Señor de Lanzarote y
Fuerteventura, por Felipe II. Según Viera y Clavijo, nuestro más ilustre
historiador, D. Agustín de Herrera " estaba adornado de méritos personales que
le hacían digno de mandar todas las Canarias y no era incapaz de conquistarlas
de nuevo". Era hijo de D. Pedro Fernández de Saavedra y Dña. Constanza de
Sarmiento. Casó en primeras nupcias con Dña. Inés Benítez de las Cuevas,
hija de D. Pedro Ponte, de quien no tuvo descendencia. Con la lanzaroteña
Bernardina de Cabrera tuvo dos hijas ilegítimas, llamadas Juana y Constanza
de Herrera, casada esta última con D. Gonzalo Argote de Molina. En 1588
contrajo matrimonio en Madrid con Dña. Mariana Henríquez Manrique de la
Vega, de quien tuvo un hijo que detentó su mismo nombre y le sucedería en el
señorío. De su actividad político- militar podemos destacar: sus constantes
entradas en Berbería y su mando en Madeira como Capitán General de esa
Isla. D. Agustín de Herrera y Rojas se presenta como una de las figuras más
sobresalientes en la historia de las islas señoriales. Viera y Clavijo dice,
nuevamente, de él " fue este personaje un caballero dotado de todas las
excelentes cualidades que hacen el verdadero mérito de un hombre de mundo,
y quizá ningún canario le excedió en generosidad, en valor, en grandeza de
alma, en nobleza de pensamientos, en actividad y conducta". Su muerte tiene
lugar en Teguise ( Lanzarote) en 1598. El título Marqués de Lanzarote se
expidió, mediante carta de sucesión, el 24 de febrero de 1967 en favor de D.
Luís Benítez de Lugo y Massieu, hijo de D. Luís Benítez de Lugo y Ascanio
LOS TÍTULOS NOBILIARIOS DE CASTILLA QUE RADICAN EN LAS ISLAS CANARIAS
Por ALEJANDRO C. MORENO Y MARRERO
6
( Marqués de la Florida) y Dña. Rosario Massieu y Fernández del Campo
( Marquesa de Arucas), recientemente fallecida.
El título de Marqués de Celada es concedido, según Real Decreto de 8
de septiembre de 1614, a D. Alonso Fernández de Córdoba y Figueroa,
Mayordomo Mayor del Rey y Comendador de la Orden de Calatrava, por S. M.
el Rey Felipe II. D. Alonso Fernández de Córdoba, I Marqués de Celada, era
hijo del Marqués de Villafranca y la Marquesa de Priego. El 16 de marzo de
1956 se expidió carta sucesoria en favor de D. Diego Benítez de Lugo y
Ascanio ( hermano del Marqués de la Florida) casado con la Marquesa de
Ibarra, Dña. María Ascanio y Poggio.
Hasta 1640, los monarcas españoles fueron poco generosos a la hora de
otorgar la dignidad de la grandeza ( si bien debemos decir que cuando accede
al trono Felipe II, los primitivos grandes que había en España hasta entonces
llegaron a duplicarse), pero a partir del citado año, coincidiendo con el
máximo apogeo de esta clase social, los reyes Felipe IV primero, y Carlos II
después, se mostrarían bastante pródigos en otorgar " Grandezas de España".
En el año 1666 se conceden a Canarias varias dignidades nobiliarias.
En primer lugar, el título de Marqués de Adeje ( léase también Adexe),
concedido, según Real Decreto de 15 de abril de 1666, a D. Juan Bautista de
Ponte- Fonte y Pagés, Maestre de Campo y Alcaide del Castillo de Adeje, por
el monarca Carlos II. El 31 de mayo de 1994 se expidió carta de sucesión en
favor de D. Nicolás Cotoner y Martos, hermano de la Condesa de la Gomera.
En segundo lugar, el de Marqués de Acialcázar, concedido, según Real
Decreto de 16 de abril de 1666, a D. Baltasar López de Vergara y Grimón,
Señor de la Villa de Acialcázar, por Carlos II. El 10 de julio de 1953 se
expidió carta de sucesión en favor de D. Gonzalo de Quintana y Nelson.
En tercer y último lugar, el de Marqués de Villanueva del Prado,
concedido, según Real Decreto de 16 de noviembre de 1666, a D. Tomás de
Nava y Grimón, Regidor Perpetuo de la Isla de Tenerife, por Carlos II. Entre
los personajes más importantes de esta casa nobiliaria hay que destacar la
figura de D. Tomás de Nava- Grimón y Porlier ( 1734- 79), V Marqués de
Villanueva del Prado. Era hijo de Pedro Antonio de Nava- Grimón y Aguilar
LOS TÍTULOS NOBILIARIOS DE CASTILLA QUE RADICAN EN LAS ISLAS CANARIAS
Por ALEJANDRO C. MORENO Y MARRERO
7
( IV Marqués de Villanueva del Prado) y de su esposa Dña. Felipa Magdalena
Porlier y Sopranis ( hermana del que luego sería I Marqués de Bajamar). D.
Tomás de Nava- Grimón y Porlier fue Regidor Perpetuo del Cabildo Tinerfeño
y Diputado de la Corte. Pertenecía al grupo de los canarios ilustrados. Su
contribución a la cultura en las islas fue bastante enriquecedora: era el
anfitrión de la conocida Tertulia de Nava, conjunto de sabios reunidos en
torno a su palacio de Santa Catalina ( La Laguna) que pasaron de comentar los
sucesos cotidianos de la ciudad a las discusiones sobre sus estudios, lecturas e
ideas; y el impulsor de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de
Tenerife. No menos importante fue su hijo D. Alonso de Nava- Grimón y
Benítez de Lugo ( 1759- 1832, VI Marqués de Villanueva del Prado),
considerado uno de los más significativos oligarcas canarios. D. Alonso de
Nava- Grimón, poseedor de una vasta cultura y viajero por Francia y España,
fue un teórico del mercantilismo y el verdadero artífice del Jardín Botánico de
La Orotava; así como Presidente de la Junta Suprema de 1808, donde expresó
como nadie los postulados reformistas y los límites de su grupo social. El
título de Marqués de Villanueva del Prado se expidió, mediante carta de
sucesión, el 22 de octubre de 1968 en favor de D. Manuel de Quintana y
Sáenz.
La dignidad de Marqués de Torre Hermosa es concedida, según Real
Decreto de 5 de agosto de 1671, a D. José de Mesa y Llarena Lugo- Calderón,
Caballero de Calatrava y Regidor Perpetuo de la Isla de Tenerife, por Carlos
II. El 18 de febrero de 1970 se expidió carta de sucesión en favor de D.
Leopoldo Cólogan y Osborne, Marqués de la Candia.
La merced de Marqués de la Fuente de Las Palmas es concedida,
según Real Decreto de 16 de octubre de 1679, a D. Diego de Dotelo Jorba-
Calderón Franiel Montes de Oca Henestrosa Ribera y Velásquez de Cuéllar,
Caballero de Calatrava, por Carlos II. El 8 de enero de 1985 se expidió carta
de sucesión en favor de D. Elicio Lecuona y Rodríguez.
El título de Marqués de la Breña es concedido, por Real Decreto de 8
de noviembre de 1679, a D. Diego de Alvarado- Bracamonte y Vergara Crespo
y Grimón por Carlos II. Según Fernández de Bethencourt, D. Diego de
Alvarado, I Marqués de la Breña, era hijo homónimo del Gobernador de las
islas de Tenerife y La Palma D. Diego de Alvarado Bracamonte. Fue Maestre
de Campo de un tercio levantado en Canarias con destino a la defensa del
LOS TÍTULOS NOBILIARIOS DE CASTILLA QUE RADICAN EN LAS ISLAS CANARIAS
Por ALEJANDRO C. MORENO Y MARRERO
8
Imperio de Europa y América, General de Artillería y Ministro del Consejo de
Guerra. El título de Marqués de la Breña se expidió, mediante carta de
sucesión, el 7 de mayo de 1969 en favor de Dña. María Salamanca y Laffite.
El título de Marqués de Villafuerte es otorgado, por Real Decreto de 29
de noviembre de 1680, a D. Francisco de Molina y Lugo Llarena y Carrasco
por D. Carlos II. El 20 de junio de 1904 se expidió carta de sucesión en favor
de Dña. María del Carmen de León- Huerta y Cólogan.
La dignidad de Marqués de la Florida es concedida, según Real Decreto
de 24 de septiembre de 1685, a D. Francisco del Hoyo y Calderón Lugo y
Benítez de Vergara, Regidor Perpetuo de Tenerife, por Carlos II. En esta casa
nobiliaria destaca sobremanera la figura de D. Luís Benítez de Lugo y Benítez
de Lugo ( 1837- 76), VIII Marqués de la Florida. El " radical Marqués de la
Florida", como así lo denominara Marcos Guimerá Peraza, era hijo
primogénito de D. Luís Jerónimo Benítez de Lugo y del Hoyo Solórzano ( VII
Marqués de la Florida, que había heredado el título de su padre D. Luís
Bonifacio del Hoyo y Lugo Sotomayor) y Dña. Elena Benítez de Lugo y
Urstusáustegui. El título de Marqués de la Florida se expidió, mediante carta
de sucesión, el 20 de julio de 1940 en favor de D. Luís Benítez de Lugo y
Ascanio ( X Marqués de la Florida), casado con Dña. Rosario Massieu y
Fernández del Campo, Marquesa de Arucas, recientemente fallecida.
La merced de Conde del Valle de Salazar es concedida, según Real
Decreto de 21 de enero de 1686, a D. Cristóbal Lázaro Salazar de Frías
Espinosa Abarca del Hoyo y Alzola, Maestre de Campo y Caballero de
Calatrava, por Carlos II. D. Cristóbal Salazar, I Conde del Valle de Salazar,
nace en La Laguna el 31 de marzo de 1645. Sus padres fueron D. Cristóbal de
Frías Salazar y Dña. Inés Espinosa y Hoyos. En 1671 ingresó en la Orden de
Calatrava. Desempeñó el cargo de Gobernador del Castillo de Sanlúcar de
Barrameda. Casó con Dña. María de Ayala y Rojas, hermana del VIII Conde
de la Gomera, de la que no tuvo descendencia alguna. Murió en Milán en
1716. El título de Conde del Valle de Salazar se expidió, mediante carta de
sucesión, el 16 de marzo de 1925 en favor de Dña. Laura Salazar de Frías y
Benítez de Lugo, Marquesa viuda de la Villa de San Andrés y Vizcondesa de
Buen Paso.
LOS TÍTULOS NOBILIARIOS DE CASTILLA QUE RADICAN EN LAS ISLAS CANARIAS
Por ALEJANDRO C. MORENO Y MARRERO
9
El título de Conde del Palmar es otorgado, por Real Decreto de 22 de
noviembre de 1686, a D. Pedro de Ponte y Llarena Hoyo y Calderón por el
monarca español Carlos II. D. Pedro de Ponte y Llarena, nacido en Garachico
( La Palma), tomó parte en las campañas de Portugal y Flandes, haciéndose
famoso por su audacia. El rey premió su servicio asignándole la Capitanía
General de Tierra Firme y la presidencia de la Real Audiencia de Panamá,
primero; y concediéndole el título de Conde del Palmar, después; a la vez que
premiaba a su hermano con la concesión del marquesado de la Quinta Roja. El
Gobierno de D. Pedro de Ponte y Llarena, I Conde del Palmar, se caracterizó
por su intemperancia con las personas. Había intentado abusar de D. Cristóbal,
I Conde del Valle de Salazar, de D. Juan del Hoyo, su propio primo y Marqués
de Siete Fuentes, y de otros muchos caballeros de su alrededor. Nuestro mayor
historiador D. José Viera y Clavijo escribe, en su Historia de las Islas
Canarias, que a D. Pedro de Ponte y Llarena se le acusaba " la viva ansia de
tomar dinero por todos los caminos posibles, costumbre que trajo de Panamá;
dar los empleos militares y de rentas a los suyos; descuidar lo que le tocaba,
por atender a lo que no era de su incumbencia, abuso que se halla en muchas
partes". El título de Conde del Palmar se expidió, mediante carta de sucesión,
el 28 de agosto de 1976 en favor de otro D. Pedro de Ponte y Llarena.
La dignidad de Marqués de la Quinta Roja es otorgada, según Real
Decreto de 17 de julio de 1689, a D. Cristóbal de Ponte y Juárez Llarena y
Calderón, hermano del anterior, por S. M. el Rey Carlos II. El 9 de marzo de
1964 se expidió carta de sucesión en favor de D. José Augusto de Ponte y
Méndez de Lugo.
El título de Marqués de Bajamar ( léase también Baxamar) es concedido
en Perú, según Real Decreto de 12 de marzo de 1791, a D. Antonio Porlier y
Sobranis Ruth y Dutaris, por el monarca español Carlos IV. D. Antonio
Porlier, I Marqués de Bajamar, era hijo de D. Esteban Porlier, Cónsul de
Francia en Tenerife, y de Dña. Rita de la Luz Sobranis. Nació en La Laguna
en 1722. Después de una corta estancia en Sevilla ( en compañía de su hermana
mayor, la Marquesa de la Florida), regresa a su ciudad natal donde comienza
sus estudios de Teología y Artes. En 1748 se licenció en Leyes por la
Universidad de Salamanca. Posteriormente, marcha a Madrid donde trabó gran
amistad con destacados intelectuales, a cuyas tertulias y salones concurrió
demostrando en ellos las condiciones que atesoraba y le llevaron al puesto de
Fiscal en la Real Audiencia de Lima ( Perú). Luego, sería llamado a España
LOS TÍTULOS NOBILIARIOS DE CASTILLA QUE RADICAN EN LAS ISLAS CANARIAS
Por ALEJANDRO C. MORENO Y MARRERO
10
para ocupar el cargo de Fiscal Supremo en el Real Consejo de Indias. Carlos
III le concedió la cruz de Caballero de su Real Orden. En 1780 ascendió al
puesto de Consejero de la citada Cámara, siendo en 1887 Secretario de Estado
y del Despacho Universal de Gracia y Justicia de Indias ( cargo equivalente al
de un Ministro del Gobierno de hoy). En relación con las islas, D. Antonio
Porlier había conseguido en 1792 que se concediera el derecho a una
universidad ( Universidad de La Laguna). El I Marqués de Bajamar pertenece a
la segunda generación de ilustrados canarios. Según Marcos Guimerá Peraza,
de sus retratos ( no numerosos pero suficientes) y de su firma, se puede extraer
que era un hombre de mucho carácter, de genio fuerte, de gran tesón y un
temperamento muy nervioso. D. Antonio Porlier fue miembro de las Reales
Academias de la Lengua Española, de la Historia de España y de la Escuela de
Bellas Artes de San Fernando. La Real Sociedad Económica de Amigos del
País de Tenerife lo designó su Director, cargo que desempeñó durante varios
años. Se ha considerado a Porlier un excelente representante de las virtudes
cívicas e intelectuales, por las que se distinguió en una época muy complicada
y en la que también se hicieron famosos otros ilustres canarios. Fue un gran
patriota, un hombre digno y trabajador que vio ensombrecidos los últimos
años de su vida por la tormentosa situación política, en la cual, por su alto
cargo, se vio envuelto ( fallece en 1813). El título de Marqués de Bajamar se
expidió, mediante carta de sucesión, el 10 de octubre 1974 en favor de D.
Antonio Francisco de Paula Porlier y Jarava.
El título de Conde de Siete Fuentes es concedido, por Real Decreto de
18 de septiembre de 1698, a D. Juan del Hoyo Solórzano y Sotelo Gallegos y
Jorba, Caballero de Calatrava, por S. M. el Rey Carlos II. D. Juan del Hoyo
Solórzano, I Conde de Siete Fuentes, era hijo de D. Gaspar del Hoyo
Solórzano y Dña. Ana Jacinta de Sotomayor; y hermano de D. Cristóbal del
Hoyo y Solórzano ( I Marqués de la Villa de San Andrés y Vizconde de Buen
Paso). Casó con Dña. Ana Sánchez. Fue Capitán de Fragata y Gobernador del
Castillo de La Habana, donde residió por un período cercano a los veinte años.
El título de Conde de Siete Fuentes se expidió, mediante carta de sucesión, el
8 de noviembre de 1963 en favor de D. Ildefonso Salazar y Frías del Hoyo
Solórzano.
Con los albores del s. XVIII, y la llegada de Felipe V, primer monarca de la
Dinastía Borbón en el trono español, se situará en 113 las grandezas otorgadas
en España, número considerable que la gratitud de dicho soberano se
LOS TÍTULOS NOBILIARIOS DE CASTILLA QUE RADICAN EN LAS ISLAS CANARIAS
Por ALEJANDRO C. MORENO Y MARRERO
11
encargaría de incrementar. De estas 113 grandezas, serían alrededor de unas
16 las que, hasta entonces, radican en las Islas Canarias.
Las dignidades de Marqués de la Villa de San Andrés y Vizconde de
Buen Paso recaerían, según Real Decreto de 10 de febrero de 1708, en la
persona de D. Cristóbal del Hoyo Solórzano y Sotomayor Alzola y Fonte
Topete y Massieu, concedidas por S. M. el Rey D. Felipe V. D. Cristóbal del
Hoyo Solórzano, I Marqués de San Andrés y Vizconde de Buen Paso, fue un
espíritu inquieto, resuelto, curioso, rebelde..., pero sobre todo, el verdadero
precursor de la Ilustración en Canarias. Nace el 31 de diciembre de 1677 en
Tazacorte ( La Palma). Sus padres fueron D. Gaspar del Hoyo, Caballero de la
Orden de Calatrava y Capitán General de la Nueva Andalucía, y su esposa
Dña. Jacinta Montemayor. Pasó su juventud en la isla de La Palma, donde hizo
sus primeros estudios. Luego se trasladaría a Europa, recorriendo Inglaterra,
Francia, Holanda, Portugal y España. Estuvo varios años residiendo en París
disfrutando de la vida ociosa, disipada y libre de la nobleza de entonces. En
1716, cuando contaba 38 años de edad, regresa a su España y se instala en la
isla de Tenerife, lugar donde habitaba una parte de su familia. Allí tuvo la
desgracia de encontrase con su sobrina, la señorita Dña. Leonor del Hoyo, de
la que se enamora con la ligereza propia de su carácter, y de quien perece ser,
fue correspondido. Fijó entonces su residencia en Icod. La inclinación del
Marqués de San Andrés a la implacable y sangrienta crítica que nada respeta,
le había ocasionado graves disgustos con el clero, amigos e incluso con la
Inquisición. El placer de decir chiste oportuno, para lo que poseían una gracia
inimitable, le lanzó muchas veces en las más funestas imprudencias. En
cualquier caso, el origen de sus futuras desgracias sería una carta que escribió
a su sobrina y que enseñó a D. Lucas Conejero, Obispo de la Diócesis. D.
Cristóbal del Hoyo y Solórzano, como consecuencia de ello, fue aprisionado
una noche del 4 de diciembre de 1732 en uno de los más apartados calabozos
del Castillo de Paso Alto, principal fortaleza del entonces lugar de Santa Cruz
de Tenerife. Permaneció allí encerrado alrededor de unos 8 años, sin embargo,
después de unas aventuras rocambolescas, logró escapar y pasar a la isla de
Madeira. Desde ahí, pasó a Lisboa, para luego avecindarse en Madrid, en cuya
ciudad contrae matrimonio y permanece unos 17 años. Finalmente, regresa de
nuevo Tenerife, donde muere hacia 1762. D. Cristóbal del Hoyo y Solórzano
es, posiblemente, el mejor poeta canario del s. XVIII ( neoclasicismo en
Canarias) y su prosa, por su vigor y originalidad, recuerda, según los expertos,
al mejor Quevedo. El título de Marqués de la Villa de San Andrés se expidió,
LOS TÍTULOS NOBILIARIOS DE CASTILLA QUE RADICAN EN LAS ISLAS CANARIAS
Por ALEJANDRO C. MORENO Y MARRERO
12
mediante Real carta de sucesión, el 20 de julio de 1979 en favor de D. Felipe
del Hoyo y Machado. La merced nobiliaria de Vizconde de Buen Paso fue
expedida, mediante carta de sucesión, el 15 de abril de 1983 en favor de Dña.
María Adela del Hoyo- Solórzano y Lorenzo- Cáceres.
El título de Marqués del Toro es otorgado en Venezuela, por Real
Decreto de 26 de septiembre de 1732, a D. Bernardo Rodríguez del Toro
( nacido en Teror, Gran Canaria), por Felipe V. El 14 de agosto de 1975 se
expidió carta sucesoria en favor de Dña. María Cristina Méndez y Morales.
El título de Marqués de la Casa Boza es concedido en Perú, según Real
Decreto de 11 de julio de 1736, a D. Jerónimo de Boza Lima y Pacheco- Solís
por S. M. el Rey D. Felipe V. D. Jerónimo de Boza Lima, I Marqués de la Casa
Boza, nace en La Laguna en 1683. Fue Caballero de la Orden de Santiago,
Coronel de Caballería, Gobernador y Alcalde de Lima, donde muere en 1749.
El título de Marqués de la Casa Boza se expidió, mediante carta de sucesión,
el 6 de mayo de 1960 en favor de D. Francisco de Mendoza y Canaval.
La merced de Marqués de la Candia es otorgada, según Real Decreto de
22 de abril de 1739, a D. Cristóbal Joaquín de Franchi y Benítez de Lugo, por
Carlos III. D. Cristóbal de Franchi, I Marqués de la Candia y del Sauzal, nace
en La Orotava en 1700. Como Coronel de los tercios aragoneses, intervino en
1736 en las Conquistas de Nápoles y Sicilia. Casó en Sevilla con Dña. Teresa
Tous de Monsalve, hermana del III Marqués de Tous y de la Cueva del Rey.
Alcanzó el grado de Teniente General. Fue Gobernador General de
Castelnuovo, Capitán General de Granada, Inspector General de las Milicias
de Canarias, Ministro en Dinamarca y Embajador en Portugal. Murió en
Sevilla, sin descendencia, el 12 de agosto de 1766. El marquesado de la
Candia fue heredado por su sobrino D. Segundo de Franchi y Llarena. El título
de Marqués de la Candia es confirmado, según Real Decreto de 2 de marzo de
1818, en favor de Dña. Rosalía Pía de Franchi y Villalba, por Fernando VII. El
23 de marzo de 1956 se expidió carta de sucesión en favor de D. Leopoldo
Cólogan y Osborne, Marqués de Torre Hermosa.
El título de Marqués del Sauzal es otorgado, por Real Decreto de 10 de
febrero de 1745, a D. Cristóbal Joaquín Franchi y Benítez de Lugo, I Marqués
de la Candia, por Felipe V. Como indicábamos al estudiar al Marqués de la
Candia, D. Cristóbal de Franchi, murió en Sevilla sin descendencia, siendo
LOS TÍTULOS NOBILIARIOS DE CASTILLA QUE RADICAN EN LAS ISLAS CANARIAS
Por ALEJANDRO C. MORENO Y MARRERO
13
heredado el título de Marqués del Sauzal por su hermano D. Juan Bautista
Franchi y Benítez de Lugo. El 4 de mayo de 1951 se expidió carta de sucesión
en favor de D. Bernardo Cólogan y Ascanio.
La merced de Marqués de la Casa Hermosa es concedido, según Real
Decreto de 30 de octubre de 1766, a D. Francisco Mesa y Ponte Pagés Castilla
y Machado por Carlos III. El 31 de diciembre de 1957 se expidió carta de
sucesión en favor de Dña. Elvira García- Mesa y Aguado de Palma.
La dignidad de Marqués de Guisla Guiselín es otorgado, por Real
Decreto de 23 de junio de 1776, a Juan Domingo de Guisla y Boot Salazar de
Frías y Abreu, Caballero de Santiago y Regidor de la Isla de La Palma, por
Carlos III. El título de Marqués de Guisla Guiselín se expidió, mediante carta
de sucesión, el 20 de agosto de 1977en favor de D. Tomás Van de Walle y
Sotomayor, nacido en Las Palmas de Gran Canaria en 1949 e hijo de D. Louis
Van de Walle y Aguilar ( Ingeniero Aeronáutico) y su esposa Dña. Mercedes
de Sotomayor y Van de Walle.
El título de Conde de la Vega Grande de Guadalupe es concedido, por
Real Decreto de 23 de septiembre de 1777, a D. Fernando Bruno del Castillo
Ruíz de Vergara y Castillo Cabeza de Vaca y Cairasco de Figueroa, por el
monarca Carlos III. D. Fernando Bruno del Castillo- Ruíz de Vergara, I Conde
de la Vega Grande, era hijo del célebre historiador D. Pedro Agustín del
Castillo y Ruíz de Vergara ( Alférez Mayor de Canarias, Regidor Perpetuo y
Decano de su Ayuntamiento, Alcaide del Castillo de la Luz de Las Palmas,
Corregidor y Capitán de Guerra de la Isla, Patrono del Convento de San Pedro
Mártir) y de su esposa Dña. Jerónima del Castillo y Cabeza de Vaca. Casó con
Dña. Luisa Amoreto Manrique, de la importante familia sureña de los
Amoretos. En esta casa nobiliaria es de destacar la figura de D. Agustín del
Castillo y Bethencourt, IV Conde de la Vega Grande, último Alférez Mayor de
Gran Canaria y Caballero de Calatrava. Nació en Las Palmas de Gran Canaria
en 1805. En su persona se ejemplifica el proceso de aburguesamiento de la
terratenencia decimonónica. Se esforzó enormemente en para superar las
formas caducas de explotación de la tierra y adaptar la economía rural al
triunfante espíritu capitalista. Fue miembro de las Reales Sociedades
Económicas de Amigos del País de Santa Cruz de Tenerife y de Las Palmas de
Gran Canaria. Siendo comisario regio de agricultura, promovió diversas
actividades económicas como la cría del gusano de seda y la caña de azúcar.
LOS TÍTULOS NOBILIARIOS DE CASTILLA QUE RADICAN EN LAS ISLAS CANARIAS
Por ALEJANDRO C. MORENO Y MARRERO
14
Como uno de los más significativos líderes del Partido Canario, tuvo una gran
influencia política durante el período 1843- 68: ejerció como Senador Vitalicio
e influyó notablemente en la concesión de los Puertos Francos y en la división
provincial de 1852. D. Agustín del Castillo muere, en 1870, en la misma
ciudad que le vio nacer. Según el escritor Domingo de Laguna, también es
digno de mención su sobrino D. Cristóbal del Castillo y Manrique de Lara,
canario de abolengo, inteligente, desprendido y, sobre todo, muy amante de su
tierra. Este personaje nace en Las Palmas de Gran Canaria el 14 de julio de
1818. Era hijo de D. Diego del Castillo y Bethencourt y de su esposa Dña.
Elvira Manrique de Lara y Cabrera, de la poderosa l��nea de los lezonales de
Fuerteventura. Por sus ideas conservadoras, y para la mejor defensa de los
intereses de Gran Canaria, se afilió al partido cuya Jefatura era ejercida por D.
Juan Bravo Murillo. En distintas elecciones fue Diputado a Cortes, recabando
dos veces la división de provincia, y obteniendo, junto a su tío, el antes
mencionado D. Agustín del Castillo, la beneficiosa concesión de los Puertos
Francos, desde entonces existente en nuestro Archipiélago. D. Cristóbal del
Castillo sería Diputado provincial en 1844 y Alcalde de Las Palmas de Gran
Canaria en 1858. Casó en 1845 con su prima hermana Dña. Luisa Manrique de
Lara y Manrique de Lara, hija de D. Agustín Manrique de Lara y del Castillo y
de Dña. María de los Dolores Manrique de Lara y Cabrera. Formó con D.
Antonio López Botas y su pariente D. Fernando León y Castillo ( Marqués del
Muni) un magnífico triunvirato político. Fue Caballero de Calatrava,
Caballero Maestrante de la Real Caballería de Sevilla, y condecorado con la
Cruz de la Orden de Isabel la Católica. Igualmente, fue Abogado de los
Tribunales de Reino y Secretario honorario de la Reina Dña. Isabel II. D.
Cristóbal del Castillo y Manrique de Lara fue un político sin tacha alguna y
dejó tras de sí una estela de hombre recto, amante como el que más de Gran
Canaria, a la que legó una enorme fortuna. Murió en Telde el 28 de febrero de
1871, sin haber dejado descendencia. El título de Conde de la Vega Grande de
Guadalupe se expidió, mediante carta de sucesión, el 27 de agosto de 1977 en
favor del D. Alejandro del Castillo y Bravo de Laguna, casado con Dña. María
del Carmen Benítez de Lugo y Massieu, hija del Marqués de la Florida ( D.
Luís Benítez de Lugo y Ascanio) y de Dña. Rosario Massieu y Fernández del
Campo, Marquesa de Arucas, recientemente fallecida.
La merced de Marqués del Buen Suceso es concedida, por Real Decreto
de 14 de marzo de 1783, a D. Bartolomé Francisco Hernández Naranjo y
Gutiérrez del Castillo ( nacido en Las Palmas de Gran Canaria) por Carlos III.
LOS TÍTULOS NOBILIARIOS DE CASTILLA QUE RADICAN EN LAS ISLAS CANARIAS
Por ALEJANDRO C. MORENO Y MARRERO
15
El título de Marqués de Santa Lucía es otorgado, según el Real Decreto
de 1 de julio de 1819, a D. Francisco de Borja de León Molina Huerta y Graaf,
Regidor Perpetuo de Tenerife, por S. M. el Rey D. Fernando VII. El 29 de abril
de 1970 se expidió carta de sucesión en favor de D. Estanislao Brotons de
Ascanio.
La dignidad de Conde de Lucena es concedida, por Real Decreto de 25 de
julio de 1847, a D. Leopoldo O ´ Donnel y Jorris por Isabel II. D. Leopoldo
O ´ Donnell nació en Santa Cruz de Tenerife el 12 de enero de 1809. Sus padres
fueron D. Carlos O ´ Donnell Anetham, Teniente de Rey, y Dña. Josefa Jorris,
una cartagenera que había sido camarista de la Reina. Su infancia la pasó muy
cerca de su padre y, según Ibo Alfaro ( uno de sus biógrafos), desde muy joven
se le entreveía una decidida tendencia a la carrera de las armas. En 1819
ingresa en el ejército con el grado de subteniente, desempeñando sus deberes
en el Regimiento de Artillería. El 19 de abril de 1828 ascendió a Capitán. Casó
con la catalana Dña. Manuela Bargés. La primera guerra carlista supondrá el
desarrollo de una fulgurante carrera para nuestro personaje. Su destacado
papel en esta empresa le permitió ser ascendido a Coronel de Infantería. Según
Real Cédula de 5 de diciembre de 1834, es galardonado con la Cruz Laureada
de San Fernando. Tras un año apartado de los frentes de combate a causa de
una herida sufrida, en 1835 fue elegido Comandante de la Guardia. En 1836 se
le confió el mando del Regimiento de Gerona. Su gran actuación en la batalla
de Unza contra los carlistas le supuso su segunda Cruz Laureada de San
Fernando. Un año más tarde, por su comportamiento en Fuenterrabía e Irún,
recibió la Gran Cruz de Isabel la Católica. El 7 de agosto de 1937, es
designado General del Cuerpo del Ejército de la Costa Cantábrica. Ese mismo
año, por sus proezas al mando de este cuerpo, es ascendido, a propuesta del
General Espartero, a Mariscal de Campo. Con motivo de sus brillantes e
ininterrumpidos servicios prestados a la Reina María Cristina en dicha Guerra,
es nuevamente recompensado con la Cruz de San Fernando. En 1839 se le
designa para el mando del Ejército del Centro y para Capitán General de los
reinos de Aragón, Valencia y Murcia. Antes de finalizar 1839 ya era Teniente
General. No es fácil encontrar una carrera tan fulgurante como la suya en la
historia militar española. En 1840, D. Leopoldo O ´ Donnell, por discrepancias
con el Duque de la Victoria, se vio obligado a emigrar a Francia. Regresó a
España en 1844 para ser nombrado Capitán General de La Habana. Las
aspiraciones políticas de O ´ Donnell comienzan hacia 1851. El tinerfeño es
LOS TÍTULOS NOBILIARIOS DE CASTILLA QUE RADICAN EN LAS ISLAS CANARIAS
Por ALEJANDRO C. MORENO Y MARRERO
16
nombrado Ministro de Guerra y forma un partido político llamado " Unión
Liberal", que jugaría un papel importante en los años venideros. Así,
constituido el Gobierno en torno a los dos personajes más importantes del
momento, en el ámbito político fueron configurándose las diferencias
doctrinales entre los progresistas que apoyaban a Espartero y los moderados
de la Unión Liberal que seguían a O ´ Donnell. La falta de entendimiento entre
ambos, llevó a Espartero a dimitir de su cargo quedando la presidencia en
manos de general canario durante tres meses, siendo luego sustituido por
Narváez. Sin embargo, ante las manifestaciones populares, la Reina se vio
obligada a llamarlo de nuevo, manteniéndose en la presidencia del Gobierno
hasta 1864. Después de cinco años en el gobierno, el desgaste se hizo
ostensible. Los acosos llegaron incluso por parte de antiguos colaboradores, lo
que, entre otras cosas, le hizo dimitir hacia 1863. Fue D. Leopoldo, gran
amigo personal de Napoleón III, quien invitaba a menudo al matrimonio
O ´ Donnell a su palacio de Compiegne. La muerte le sorprendió el 15 de
noviembre de 1867. La Infanta Dña. Luisa Fernanda, cuñada de la Reina,
escribió a su viuda lo siguiente: " la nación ha perdido un buen español, el
Ejército un buen general y el trono constitucional, un baluarte para un día de
peligro". Proféticas palabras, porque poco después Isabel II tuvo que
abandonar España. El título de Conde de Lucena se expidió, mediante carta de
sucesión, el 31 de diciembre de 1957 en favor de D. Hugo O ´ Donnell y
Estrada.
El título de Duque de Tetuán es concedido, según Real Decreto de 27 de
abril de 1860, a D. Leopoldo O ´ Donnell y Jorris, I Conde de Lucena, por S. M.
la Reina Dña. Isabel II. El 23 de marzo de 1953 se expidió carta de sucesión
en favor de D. Leopoldo O ´ Donnell y Lara.
El título de Marqués de Bérriz es otorgado el 6 de enero de 1876 por
Carlos VII de Borbón, Pretendiente a la Corona Real, a D. Elicio Bérriz y
Román. Nace en Santa Cruz de Tenerife en 1827. Fue Comandante del
Departamento de la Habana, Director del Parque de Artillería y de la Escuela
Militar de Tiro de Puerto Rico. En 1873 obtuvo su retiro del Ejército,
incorporándose ese mismo año al ejército carlista. Fue Comandante General
de Vizcaya y Ayudante de Campo del pretendiente a la Corona Carlos VII de
Borbón, quien le confirió el cargo de Secretario de Estado y Ministro de
Guerra y la grandeza de Marqués de Bérriz. Finalizada la guerra emigró a
Francia, acogiéndose en 1877 a la ley de amnistía. La protocolización del
LOS TÍTULOS NOBILIARIOS DE CASTILLA QUE RADICAN EN LAS ISLAS CANARIAS
Por ALEJANDRO C. MORENO Y MARRERO
17
marquesado de Bérriz se exhibió ante el Cónsul General de España en Génova
el 20 de febrero de 1957 en favor de D. Vicente de Cárdenas y Vicent.
La dignidad de Conde de Madan es concedido en Cuba, por Real
Decreto de 15 de octubre de 1880, a D. Agustín Madan y Madan, Licenciado
en Leyes, por Alfonso XII. D. Agustín Madan, I Conde de Madan, era hijo de
D. Joaquín Madan y Gutiérrez ( nacido en La Habana) y de su esposa, a la vez
que prima hermana, Dña. Josefa Madan y Lenard.
El título de Marqués de Tenerife es otorgado, según Real Orden de 12
de octubre de 1887, a D. Valeriano Weyler y Nicolau por S. M. la Reina
regente Dña. María Cristina de Austria. D. Valeriano Weyler, I Marqués de
Tenerife, nace en Palma de Mallorca el 17 de septiembre de 1838. Era hijo del
médico madrileño D. Fernando Weyler y Laviña. Fue Capitán General de
Canarias, Baleares, Filipinas, Burgos, Navarra, Vascongadas, Cataluña, Cuba
y Madrid; así como Senador por Málaga y por Canarias, Senador vitalicio por
designación Real, Jefe del Estado Mayor Central del Ejército y Ministro de
Guerra, cargo que llegó a simultanear con el de Ministro de Marina. En
Canarias desarrolló una gran actividad cívica, pues, según palabras D.
Francisco Viera, Alcalde republicano de Santa Cruz de Tenerife, " durante los
seis años que ejerció el mando militar de Canarias, la obra realizada por el que
había de ser hijo adoptivo de esta capital dejó honda huella entre nosotros. Su
recuerdo es imperecedero". La capital tinerfeña le debe a D. Valeriano Weyler
gran parte de su moderna fisonomía: varias de sus mejores calles, la
construcción de la Capitanía General, el Hospital Militar, el establecimiento de
las líneas de vapores interinsulares, el tendido del cable telegráfico con la
Península, la urbanización de la plaza que leva su nombre, etc. Murió el 20 de
octubre de 1930, en la ciudad que le había visto nacer ( Palma de Mallorca).
Tras el fallecimiento del general, el título de Marqués de Tenerife fue
heredado por su hijo D. Fernando Weyler Santacana ( Comandante de
Caballería, Doctor en Derecho, académico numerario de la Real
Jurisprudencia y escritor). El 23 de enero de 1953 se expidió carta de sucesión
en favor de D. Fernando Weyler y López de Puga.
La merced de Conde Santa Pola es concedido, según Real Decreto de 28
de julio de 1892, a D. Juan Bautista de Antequera- Bobadilla y Angosto, por la
Reina regente Dña. María Cristina de Austria. D. Juan de Antequera- Bobadilla
y Angosto, I Conde de Santa Pola, era hijo del lagunero D. Juan Bautista de
LOS TÍTULOS NOBILIARIOS DE CASTILLA QUE RADICAN EN LAS ISLAS CANARIAS
Por ALEJANDRO C. MORENO Y MARRERO
18
Antequera y Bobadilla ( Senador del Reino, Consejero de Estado y Ministro de
Marina), y de su esposa Dña. Atanasia Angosto Sapizburú. El título de Conde
de Santa Pola se expidió, mediante carta de sucesión, el 18 de abril de 1979 en
favor de D. Juan de Antequera y Jordán de Urries.
El título de Marqués de Santa Susana, del que existen antecedentes en
el Archivo General del ministerio de Justicia, es concedida, por Real Decreto
de 27 de febrero de 1893, a D. Antonio Benítez de Lugo y de la Cantera, por
la Reina Regente Dña. María Cristina de Austria.
La dignidad de Marqués del Muni es otorgada, según Real Decreto de
19 de octubre de 1900, a D. Fernando León y Castillo Olivares y Falcón,
Senador del Reino, por la Reina regente Dña. María Cristina de Austria. D.
Fernando León y Castillo, I Marqués del Muni, nace en Telde ( Gran Canaria)
el 30 de noviembre de 1842. Estudió en el colegio de San Agustín, donde
coincidió con Benito Pérez Galdós. En 1860 viaja a Madrid para estudiar la
carrera de Derecho. Desde muy joven había sido un ávido lector, deseoso de
cultivar ciencias y artes que le permitieran desarrollar y enriquecer su espíritu.
En 1866 se licencia en Derecho. Fue un gran orador, quizá pomposo y
grandilocuente pero nunca vacío; sabía lo que decía y lo decía bien, pues
preparaba minuciosamente sus discursos. Su primer triunfo como orador lo
obtuvo en un debate sobre la abolición de la esclavitud. En 1872 fue elegido
para representar al distrito gran canario de Guía en las Cortes. Su victoria más
señalada en la Cámara tuvo lugar en 1887 al discutirse la ley civil, sesión en la
que León y Castillo representó al Partido Liberal. Su nombre se ha recordado
como uno de los más grandes tribunos que hubo en España en el último tercio
del s. XIX ( época de oro de la elocuencia española). La Carrera política de
nuestro personaje fue breve, fecunda y brillante. Cuando tenía 26 años edad
fue nombrado Gobernador Civil de Granada. Después estuvo al frente del
Gobierno Civil de Valencia. Ya como Diputado hizo varios ascensos en su
trayectoria política. Así, fue subsecretario de ultramar y en 1881 ministro de
este departamento en el Gobierno presidido por Sagasta. Desde su puesto en el
Gobierno pudo apoyar las aspiraciones para la Construcción del Puesto de la
Luz, que ya defendiera años atrás. El proyecto del Puerto salió adelante y en
1883 comenzó a construirse el que sería pilar fundamental de la economía en
la vida de Gran Canaria. Como Ministro de Ultramar llevó a cabo reformas en
las colonias que persistían bajo el dominio español: Cuba y Filipinas. En el
cargo de Ministro de la Gobernación consagró su atención a las cuestiones
LOS TÍTULOS NOBILIARIOS DE CASTILLA QUE RADICAN EN LAS ISLAS CANARIAS
Por ALEJANDRO C. MORENO Y MARRERO
19
sociales, todavía poco entendidas por España. Tras ser nombrado Embajador
en París, quizá el mayor cargo de representación de España en el extranjero
por entonces, su talento político se reveló bajo un nuevo aspecto. Allí
desarrolló una política dirigida a captar las simpatías de Francia e,
indirectamente, el respeto de Europa. Durante muchos años asistió en París a
los grandes acontecimientos que modificaron la situación de España y de
Europa, sobre todo en el último período de su misión diplomática, que
coincidió con la Primera Guerra Mundial. Junto a la defensa del papel de
España en el norte de África, le tocó garantizar la neutralidad española durante
la gran conflagración. Estos fueron los dos ejes de la política exterior española
de la época, que llevó León y Castillo con gran inteligencia y habilidad. Este
canario ilustre fue una figura muy destacada de la política nacional y siempre
tuvo una más que señalada presencia en los problemas políticos de su tierra.
D. Fernando León y Castillo murió en Biarritz en 1818. El título de Marqués
del Muni se expidió, mediante carta de sucesión, el 21 de diciembre de 1956
en favor de la señora Dña. María del Pino León y Castillo y Manrique de Lara.
El título de Marqués de Arucas es concedido, por Real Decreto de 29 de
abril de 1911, a D. Ramón Madan y Uriondo Cambreleng y Duggi, Caballero
Gran Cruz al Mérito Agrícola, por Alfonso XIII. D. Ramón Madan, I Marqués
de Arucas, era hijo de D. Juan José Madan y Cambreleng, y de su segunda
esposa, hermana de la primera, Dña. Isabel de Uriondo y Duggi. El origen de
este marquesado se remonta a 1859, fecha en la que el mayorazgo de Arucas
es dividido en dos partes. Una de ellas, fue comprada por el D. Alfonso Gourié
Álvarez, y la otra por D. Bruno González Castellano, padre de Dña. María del
Rosario González y Fernández del Campo ( quien heredaría todo el
patrimonio). Dña. María del Rosario casó con el tinerfeño D. Ramón Madan y
Uriondo, a quien, como indicábamos anteriormente, le sería concedido el
marquesado en 1911. Este matrimonio no dejó descendencia, con lo que el
título pasó a su sobrina, y posteriormente, a una hija de ésta, Dña. María del
Carmen Fernández del Campo y Madan ( casada en 1915 con D. Felipe
Massieu de la Rocha). El marquesado de Arucas ha sido ostentado desde el 25
de octubre de 1973 por la hija nacida de este matrimonio, Dña. Rosario
Massieu y Fernández del Campo ( casada con D. Luís Benítez de Lugo y
Ascanio, Marqués de la Florida), recientemente fallecida.
El título de Condesa de Rodríguez de Azero y Salazar de Santa María
de Abona es otorgado, según Bula de S. S. el Papa Pío XII de 1 de julio de
LOS TÍTULOS NOBILIARIOS DE CASTILLA QUE RADICAN EN LAS ISLAS CANARIAS
Por ALEJANDRO C. MORENO Y MARRERO
20
1950, a Dña. María de las Mercedes Rodríguez de Azero, autorizado por
Decreto de 3 de agosto de 1957.
En España, a día de hoy existen aproximadamente unos 390 títulos
nobiliarios legalmente ostentados. De ellos, alrededor de unos 37 fueron los
concedidos por la Corona de Castilla a las Islas Canarias; no obstante,
conviene destacar que entre la doctrina aún no existe un acuerdo unánime a la
hora de cifrar en un número concreto las dignidades habidas en nuestro país.
Antes de finalizar, me gustaría dedicar este pequeño trabajo a la memoria
del insigne tratadista nobiliario D. Francisco Fernández de Bethencourt,
canario ilustre y fundador de la Historia Genealógica Moderna en España; a la
figura de D. Juan Régulo Pérez, reimpulsor de esta disciplina en las islas; así
como a todas aquellas personas que, directa o indirectamente, han contribuido
para que este estudio se haya podido hacer realidad.
BIBLIOGRAFÍA:
ABREU Y GALINDO, Juan: Historia de la Conquista de las Siete Islas de
Canaria. Santa Cruz de Tenerife, 1977.
ARENCIBIA DE TORRES, Juan: Militares Canarios Célebres. Tenerife,
1990.
ARENCIBIA DE TORRES, Juan: Diccionario Biográfico de Literatos,
Científicos y Artistas Militares Españoles. Madrid, 2001.
LOS TÍTULOS NOBILIARIOS DE CASTILLA QUE RADICAN EN LAS ISLAS CANARIAS
Por ALEJANDRO C. MORENO Y MARRERO
21
AZNAR VALLEJO, Eduardo: La Integración de Canarias en la Corona de
Castilla ( 1478- 1526). Las Palmas de Gran Canaria, 1992.
BETHENCOURT Y MASSIEU, Antonio: Historia de Canarias. Las Palmas de
Gran Canaria, 1995.
BLANCO, Joaquín: Breve Noticia Histórica de las Islas Canarias. Madrid,
1983.
CASTILLO Y RUÍZ DE VERGARA, Pedro Agustín ( del): Descripción de las
Islas de Canaria. Madrid, 1994.
CASTILLO Y RUÍZ DE VERGARA, Pedro Agustín ( del): Descripción
Histórica y Geográfica de las Islas Canarias. Madrid 1948.
CEBRIÁN LATASA, José Antonio: Ensayo para un Diccionario de
Conquistadores de Canarias. La Laguna, 2003.
CHAPARRO D ´ ACOSTA, Lino: Heráldica de los Apellidos Canarios. Las
Palmas de Gran Canaria, 1979.
CIORANESCU, Alejandro / NÚÑEZ MUÑOZ, María F: Bicentenario de la
Universidad de La Laguna. Tenerife, 1992.
FERNÁNDEZ BETHENCOURT, Francisco: Nobiliario de Canarias ( edición
corregida y aumentada). La Laguna, 1952- 67.
GARCÍA CARRAFFA, ALBERTO y ARTURO: Enciclopedia Heráldica y
Genealógica Hispano- Americana. Madrid, 1921.
GONZÁLEZ- DORIA, Fernando: Diccionario Heráldico y Nobiliario de los
Reinos de España. Madrid, 1994.
GONZÁLEZ- DORIA, Fernando: Diccionario Heráldico y Nobiliario. Madrid,
2000.
GUIMERÁ PERAZA, Marcos: Biografía Política e Histórica Canaria. Santa
Cruz de Tenerife, 2003.
LOS TÍTULOS NOBILIARIOS DE CASTILLA QUE RADICAN EN LAS ISLAS CANARIAS
Por ALEJANDRO C. MORENO Y MARRERO
22
GUIMERÁ PERAZA, Marcos: D. Antonio Porlier, Marqués de Bajamar
( 1722- 1813). Santa Cruz de Tenerife, 2001.
GUIMERÁ PERAZA, Marcos: El Radical Marqués de la Florida ( 1837- 76).
Santa Cruz de Tenerife, 1982.
LAGUNA, Domingo ( de): Personas en la Vida de Canarias. Santa Cruz de
Tenerife, 1987.
LEÓN Y CASTILLO, Fernando ( de): Mis Tiempos. Madrid, 1978.
MARÍN DE CUBAS, Tomás: Historia de las Siete Islas de Canaria. La
Laguna, 1993.
MESSÍA DE LA CERDA Y PITA, Luis: Heráldica Española. Madrid, 1998.
MILLARES CARLÓ, Agustín: Biobibliografía de Escritores Canarios.
Valencia, 1975.
MILLARES TORRES, Agustín: Historia General de las Islas Canarias. Santa
Cruz de Tenerife, 1974.
MILLARES TORRES, Agustín: Historia de la Gran Canaria. Las Palmas de
Gran Canaria, 1997.
MILLARES TORRES, Agustín: Biografías de Canarios Célebres. Las Palmas
de Gran Canaria, 1982.
MORALES LEZCANO, Víctor: León y Castillo, Embajador ( 1887- 1918).
Telde ( Gran Canaria), 1998.
PALMA CHAGUACEDA, Antonio: El Historiador Gonzalo Argote de Molina.
Las Palmas de Gran Canaria, 1973.
PÉREZ DEL CRISTO, Cristóbal: Excelencias y Antigüedades de las Siete
Islas de Canaria. Tenerife, 1996.
LOS TÍTULOS NOBILIARIOS DE CASTILLA QUE RADICAN EN LAS ISLAS CANARIAS
Por ALEJANDRO C. MORENO Y MARRERO
23
PLATERO FERNÁNDEZ, Carlos: Los Apellidos en Canarias. Las Palmas de
Gran Canaria, 1992.
PUERTA CANSECO, Juan ( de la): Descripción Geográfica de las Islas
Canarias. Madrid, 1988.
QUINTANA, José: Poetas de las Islas Canarias. Bilbao, 1970.
RODRÍGUEZ PADRÓN, Jorge: Primer Ensayo para un Diccionario de la
Literatura en Canarias. Madrid, 1992.
SCHNIEPER, Jacques: Armorial de Apellidos Españoles. Madrid, 1999.
SOSA, José ( de): Topografía de la Isla Afortunada de la Gran Canaria.
Madrid, 1994.
VIANA, Antonio ( de): Antigüedades de las Islas Afortunadas. Madrid, 1991.
VIERA Y CLAVIJO, Joseph: Noticias de la Historia General de las Islas
Canarias. Santa Cruz de Tenerife, 1982.