Nuevamente ha expuesto Jesús
Arencibia en la Sala Cairasco,
dependiente, como es
sabido, de la Caja Insular de
Ahorros, Fue Jesús Arencibia
quien, hace un par de años ,_ colgara
por primera vez sus obras
en aquella sala, inaugurándola.
Sus nuevas pinturas suponen una
continuación de las anteriores,
ahondando más en su temática
habitual (gente popular) yalcanzando
mayores cotas en cuanto a
expresividad se refiere. Con
frecuencia se ha insistido en
desta~ar el carácter religloso
de la pintura de Arencibia. Y, en
efecto, no hay duda de que el
mismo existe en ella. No obstante,
yen líneas generales, la estética
de Arencibia se aparta por completo
del arte religioso convencional.
En sus cuadros no son fácilmente
hallables los sÚnbolos tipificados
por la tradiéi6n, ni las
características representaciones
de los mitos religiosos convencionales.
Sus compos.iciones reflejan,
por el contrario, un mundo
eminentemente familiar y hasta
cotidiano. Los "santos" -convengamos
en denominarlos asíasumen
la apariencia física del
hombre del pueblo ,dentro ,incluso
de su propio entorno~ Arencibia
pretende, de esta menera, simplificar,
hacié'ndolos más asequi-
JESUS dREnelBld
PlnTURdSDE
LAZARO SANTANA
métricos y de la estilización del
dibujo. El dibujo que ahora traza
Arencibia previamente actúa sólo
de pauta indicadora: la materia lo
va deformando implacablemente
hasta hacerle perder su condición
realista ,convirtiéndose, ella misma
en signo suficiente. Entre el
ligero modelado de las figuras y el
fondo del cuadro se establece unas
zonas de ambigüedad " Los planos
quedan a muy parecidos niveles
dentro del mismo espacio dramático
cuya atención central, es,
desde luego, la figura, pero como
un relieve mas marcado del paisaje,
y no con independencia de
él. Arencibia ha vuelto de nuevo
a envolver en un mismo ámbito a
hombres y tierras.
Por lo que respecta al color,
éste ha quedado drásticamente
reducido a los básicos negros y
blancos, ya su tono intermedio:
el gris. A veces" estos colores
tienen una función autónoma, ya
que a él, con independencia de las
figuras, está confiada la realizacióndelclima
dramático del cuadro
(unos monjes blancas, sin
rostro); en ocasiones,elcolor,
aunque significativo en s(mismo,
se adjunta a unas líneas compositivas
(dos viejas en diálogo), sumándose
sus valores significativos
y significantes.
La insistencia del pintor en
esos elementales colores negros,
blanco, gris es indicio claro del
concepto vida" muerte, lucha que
le sugiere la isla. A diferencia
de Monzón, cuya interpretación
dramática del mundo circundante
se veía contenida por la rigurosa
linea de su composición"Arencibia
da salida en sus activas pinceladas
a todo el dramatismo insular,
de una forma dinámica,
sublimándolo hacia una interpretación
religiosa. El sobrio ascetismo
de su paleta parece haber
trascendido tanbien a las figuras,
infundiéndoles una sufrida temperancia.
bIes a la comprensión popular,
las significaciones de la éfica
religiosa.
Es ta funcionalidad, eminentemente
práctica, y por tanto
pública del arte de Arencibia, lo
ha llevado a cultivar profusamente
el muralismo. Es, prá:cticamente,
el único pintor indigenista
canario que ha realizado a
gran escala la pintura sobre el
muro.
Al comienzo de su trabajo en
su pintura de caballete, Arencibiapropend{
a -como casi todos
los alumnos de la Escuela- a una
estilización muy geométrica del
dibujo, Tal actitud., compensada
antes por una ligazón adecuada a
los modelos -reales o imaginarios,
pero desde luego observados, de
sus cuadros- lo condujo, en su
desarrollo, a desvincularse de
sus referencias habituales trazando
una pintura desconectada
con la realidocl. geográfica y étnica
que presidiera el trabajo de sus
primeros años. Sin duda,. el pintor
había llegado a saturarse de
su propio estilo y buscaba unas
formas expresivas nuevas. Este
paréntesis de busca concluyó
-tras un largo silencio- en 1970,_
materializándose en un gran mural
que el pintor elaboró en dicho
año para la iglesia de San Antonio
Abad,de Tamaraceite. Este mural
marca un reencuentro con sus
antiguas formas; pero no para
volver insistentemente a lo . que
ya había hecho y de la misma manera.
Durante su etapa experimental,
Arencibia había enriquecido
poderosamente su técnica.
Tanto en el mural aludidq, como
en la exposición que le siguió al
poco tiempo, yen la que actualmente
exhibe en "Cairasco"- el
pintor se aparta de sus obras de
inmediato precedente, insertándose
en un expre::¡ionismo muy
decantado donde, el mensaje, ~e
un contenido dramatismo, se confía
enteramente a las posibilidade
s del color y de la materia, con
abandono de los lineamientos geo-
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