Texto para Evolución reciente de la población de Arucas y perspectivas futuras de crecimiento demográfico

              EVOLUCIÓN RECIENTE DE LA POBLACIÓN
DE ARUCAS Y PERSPECTIVAS FUTURAS
DE CRECIMIENTO DEMOGRÁFICO
P O R
RAIM~ND ~ A ZH ERNÁNDEZ
1. A MODO DE INTRODUCCIÓN
El conocimiento científico de la realidad geodemográfica
de un territorio concreto, como es el caso del Municipio de
Arucas, reviste una especial relevancia para aquellas institucio-nes
y organismos públicos y privados que tienen como objeti-vos
básicos de su actividad la ordenación del espacio, la pla-nificación
o la intervención en el mismo con fines económicos
y sociales. A nadie se le esconde a estas alturas del proceso
histórico de la existencia de íntimas relaciones que se estable-cen
entre las características de una determinada población con
prGpiG gecgráfice, y de ]us ~ c ~ I ~ u c ~nlGle I . , r~e~-
Y"'
quieren para que los recursos con que cuenta puedan op-timizarse
como herramientas del desarrollo integral, siempre
con la vista puesta en la búsqueda del bienestar colectivo.
Máxime, como sucede en nuestro caso, cuando se trata de un
limitado espacio físico de tan sólo 33 kilómetros cuadrados,
que supone el 2,12 por ciento de la isla y el 0,44 por ciento
del territorio canario. Además del exiguo recurso suelo, se da
la circunstancia de que está fuertemente tensionado por su
~ ú m4.7 (2001) 279
proximidad a la extensa área metropolitana situada al noroes-te
de la Isla de Gran Canaria, en donde se encuentra la pu-jante
y dinámica capital insular y provincial, con todo lo que
ello comporta, y que naturalmente condiciona en gran medi-da
el deseable sostenimiento de un modelo de aprovechamien-to
territorial basado en el carácter plurifuncional del mismo.
Hecho este último que, por otro lado, entronca mejor y más
adecuadamente con la tradición y vocación del Municipio de
Arucas. Otro factor que ha irrumpido con inusitada fuerza en
el Municipio es la reciente apertura del corredor viario del
Norte y de la nueva red de circunvalación de Las Palmas de
Gran Canaria porque no sólo están facilitando la necesaria
accesibilidad, sino que están integrando al Municipio de
Arucas en el complejo espacio metropolitano insular, cambian-do
radicaimente ios parámetros preexistentes a1 poner al des-cubierto
nuevas oportunidades y una amplia gama de posibi-lidades
inabarcables hasta el momento presente.
Arucas es municipio con Ayuntamiento propio desde la
puesta en vigor de la Constitución de Cádiz del año 1812. A
la nueva entidad administrativa local se le asignó la organiza-ción
y gestión de un territorio de 33 kilómetros cuadrados,
algo menos de lo que le correspondía a su primigenio distrito
parroquia1 creado allá por 15 15. El actual espacio municipal
está enclavado en el Norte de la Isla de Gran canaria, entre
los barrancos de Tenoya al Este y el de Azuaje por el Oeste.
Limita por e! S'?rj con 10s t6rmino.r; de Teror y Firgasj por e1
Poniente, con Moya y por el Levante, con Las Palmas de Gran
Canaria. Todo el flanco septentrional está bañado por las
aguas oceánicas que baten un litoral de 13,37 kilómetros de
longitud. El relieve es, en general, bastante irregular predomi-nando
las zonas levantadas sobre las llanas. Sobresalen
lomadas descendentes desde las cadenas montañosas interio-res
hasta las zonas costeras, constituyendo en su caída plata-formas
más o menos suaves. Las Vegas de Arucas, la rasa cos-
280 ANUARIO DE ESTUDIOS ATLÁNTICOS
tera de Layraga, los fondos de los barrancos, los piedemontes,
las vertientes poco inclinadas o escalonadas y los valles en U,
son a grandes rasgos, las únicas unidades del relieve que se
pueden calificar de llanas y semillanas y por ello aptas para
las actividades agropecuarias y urbanas. La altitud media del
municipio es de 240 metros sobre el nivel del mar, pero las
máximas alturas las encontramos en Las Cabezadas (660 m.),
Los Picachos (540 m.) o La Montaña de Arucas (410 m.). El
perímetro del municipio mide 38,31 kilómetros y la distancia
de la ciudad a la capital de la provincia e isla en línea recta
es de tan sólo siete kilómetros, pero por las carreteras C-813
y por la autovía GC-2, la distancia es de 17 y 12 kilómetros,
respectivamente. El clima es muy benigno con temperaturas
medias anuales comprendidas entre los 19" C y 24" C. Las llu-vias
son escasas e irreguiares, aumentando conforme se as-ciende
isla adentro. Los vientos alisios, que soplan en direc-ción
NE durante casi un 80 por ciento del año, determinan
una acción refrescante generalizada, por lo que en esta zona
(barlovento) asistimos a una práctica inexistencia de diferen-cias
estacionales.
La segunda mitad del siglo xx ha supuesto para el término
municipal de Arucas un período histórico plagado de sobre-saltos
socioeconómicos. La inestabilidad económica y social en
un contexto de cambio e incertidumbres políticas, caractens-tica
definitoria de la primera mitad de la pasada centuria, tie-
~nie m hit^ imprtinte cii,nc?~ p r fin se hgra consolidar los
mercados peninsulares en exclusiva para la producción pla-tanera
canaria en los años cuarenta. Esa medida de claro sig-no
proteccionista generó indudablemente una euforia agroex-portadora
en todas las islas aptas para los cultivos bananeros
durante las décadas de los 50 y 60, consiguiéndose a resultas
de todo ello considerables ventajas. Arucas, municipio bien
dotado por la naturaleza para aquellas actividades productivas,
aprovechó hasta el límite la coyuntura que se le ofrecía para
Núm. 47 (2001) 281
cubrir con plataneras más de la mitad de su territorio. La fuer-te
dependencia del monocultivo alcanzó tales extremos que se
olvidaron otras fuentes de riqueza alternativas por si el nego-cio
frutero pudiese sufrir algún percance en cualquier momen-to.
La fiebre del plátano obnubiló a la burguesía local de tal
manera que podemos decir que perdió toda capacidad de ra-ciocinio
previsor en la búsqueda de otras opciones ge-neradora~
de riqueza y empleo, llegando en su insensatez in-cluso
a interrumpir un incipiente ciclo agroindustrializador sin
precedentes en Canarias auspiciado por la saga de los Gourié
en unión de otras lúcidas familias burguesas, que aportaron
tecnologías y capitales, y cuyos resultados fueron los focos
fabriles, importantes para aquella época, situados en la Era de
San Pedro, en las calles de Los López, La Cerera o en el case-no
de Montaña de Cardones (tabaco, azúcar, destilerías, pas-tas,
granjas avícolas, molinos, materiales de construcción, ar-tesanía,
etc.). Paralelamente, y a nivel estatal, se producía
también en estos mismos años lo que se ha dado en denomi-nar
((etapa desarrollistan de la economía, caracterizada por un
fortísimo crecimiento de actividades productivas de elevado
valor añadido, fuertemente concentradas, que dejaban al mar-gen
al conjunto del sector primario. La onda expansiva de ese
fenómeno llega a las Islas focalizándose primordialmente en
la aglomeración de Las Palmas de Gran Canaria en donde sus
puertos, servicios, construcción y turismo experimentaron un
subido crecimiento, siguiendo el modelo de desarrollo prefi-gurado
de perfiles claramente polarizados. Arucas, pues, que-daba
doblemente condenada a la postergación por estar situa-da
fuera de los ejes oficiales del desarrollo y por definirse su
territorio como primordialmente primario. Esto último, unido
a otros factores locales de tipo endógeno como son la falta de
liderazgo social, económico y político y la fuga de los benefi-cios
finqueros a otras actividades más rentables a corto pla-zo,
determinaron que en los decenios siguientes (años 60, 70
y parte de los 80) el modelo económico predominante susten-tado
en el monocultivo platanero entrase en profunda crisis
con manifestaciones tan palpables que van desde el cese de
numerosas explotaciones, el incremento del paro forzoso ru-
282 ANUARIO DE ESTUDIOS ATUNTKOS
EVOLUCI~NR ECIENTE DE LA POBLACI~ND E ARUCAS Y PERSPECTIVAS FUTURAS 5
ral, la emigración masiva y la descapitalización del agro local,
cuyo desánimo se extiende a todos los sectores sociales y eco-nómicos
incluidos los no primarios. En los años siguientes
(gran parte de los ochenta), la inercia siguió arrastrando la
sombra del desánimo y la incertidumbre con pérdida de ca-pacidad
objetiva hasta para reconvertir los recursos de un ci-clo
decadente por otro alternativo. Algo que nuestros antepa-sados
supieron acometer cuando se produjeron las recurrentes
recesiones de la caña de azúcar, el viñedo o la cochinilla. Los
estragos de la crisis en todos los ámbitos aún se pueden per-cibir
en el paisaje y sus secuelas sociales se evidencian en as-pectos
tales como la falta de liderazgo emprendedor, la debi-lidad
del tejido empresarial, sindical, cultural y protagonismo
cívico en las necesarias tareas de reconstrucción económica.
La crisis internacional del capitalismo de los años 1973-1976,
coincidió en las Islas con una terrible sequía y con las lógicas
tensiones de la transición política española. Estos tres hechos,
como en muchas otras partes del Estado, sirvieron de excusa
y de coartada acrítica, extrapolándose a cualquier problema en
una indecorosa instrumentalización política, para responsa-bilizarlas
de todos los males del municipio, ihcluso de los co-rrespondientes
a negligencias y errores exclusivos del ámbito
de decisión local, como fue, entre otros aspectos, el exceso de
confianza en el ciclo platanero. En otras palabras, los respon-sables
de la crisis agrícola fueron la «subida de los precios de
los crudos, la sequía y la muerte de Franco».
No obstante, las crisis enumeradas se han empezado a re-montar
en lo esencial gracias sobre todo a los impulsos exter-nos,
sin desdoro del esfuerzo desplegado en los noventa por
los sectcres s=ci=ecerrSmicos y pjiticos más Ificid~r. del m']-
nicipio. En efecto, los recientes avances en materia de comuni-caciones
(todavía insuficientes) y la creciente movilidad de las
personas, junto a la plena escolarización, acceso a la educa-ción
y a la sanidad, meritorios han supuesto también los lo-pros
obtenidos en formación profesional reglada y no reglada, V
la accesibilidad a todo tipo de mercancías, tecnologías y capi-tales,
unido al esfuerzo en infraestructuras y dotaciones, es-tán
en conjunto propiciando en el municipio cambios profun-
Núm. 47 (2001) 283
dos y, especialmente, nuevos impulsos renovadores. Desde co-mienzos
de los años noventa, la atonía heredada se empieza
a superar en buena parte debido a la decidida apuesta de los
dirigentes sociales, económicos y políticos actuales por un
modelo económico que orienta sus energías en el mejor apro-vechamiento
de todas las potencialidades disponibles en el
espacio aruquense, siendo sin duda la población uno de los
recursos más decisivos.
Todas las actividades productivas como son la agricultura,
el comercio, la industria, los servicios, las funciones residen-ciales,
la artesanía y el turismo, se reorientan y reorganizan
poco a poco, hasta el punto de determinar un claro modelo
plurifuncional de aprovechamiento del espacio local que, de
momento, ha tenido al menos la virtualidad de detener la caí-da
en picado de las actividades económicas supervivientes de
los avatares del pasado y de mantener una tasa de empleo
endógena nada desdeñable. Los años noventa, pues, han ser-vido
para generar un impulso expansivo sin precedentes en las
tres últimas décadas. Las rentas de esta favorable nueva co-yuntura
están empezando a dar sus h t o s en aspectos tales
como la reducción del número de desempleados, la apertura
de nuevos establecimientos industriales, comerciales y de ser-vicios,
el mantenimiento de la capacidad productiva del sec-tor
primario (que ha pasado por una fuerte reconversión
intensificando su capacidad con nuevas tecnologías), el sur-gimiento
de proyectos innovadores (Parque de Actividades
Empresariales, Turismo Rural, tramitación urbanística del Se-gundo
Polígono Industrial en El Perdigón-Hoya López, culmi-nación
de la Facultad de Veterinaria de la ULPGC, instalación
de dos sistemas ter&rios de r~utilizaciSn de agcac re~i&&s,
ampliación de la capacidad de desalación de la Potabilizadora
de Arucas-Moya, instalación de una nueva Desaladora de Uso
Agrícola, el Plan de Modernización de Regadíos, etc.) de alto
valor añadido y con capacidad para generar empleos cualifi-cados.
Como se puede comprobar el municipio ha ido su-perando
la desorientación pretérita con la recuperación del
pulso en esta última década, hecho que se percibe en la capa-cidad
de atracción de antiguos emigrantes aruquenses que
284 ANUARIO DE ESTUDIOS ATL~~NTICOS
EVOLUCI~N RECIENTE DE LA POBLACIÓN DE ARUCAS Y PERSPECTIVAS FUTURAS 7
regresan bien desde ultramar, bien desde otros espacios insu-lares.
Se ha acentuado también el número de familias capita-linas
de clase media que utilizan este territorio para descan-sar
en segundas viviendas durante «los puentes*, festividades,
fines de semana y períodos vacacionales. Algo parecido se re-produce
en relación con jóvenes parejas de las medianías y
cumbres de Gran Canaria que se sienten atraídas por la ofer-ta
inmobiliaria y las facilidades de adquisición de pisos y vi-viendas.
A los típicos «neorurales» residenciales se unen cier-tos
profesionales interesados en el medio ambiente que están
adquiriendo huertas y fincas abandonadas para reactivarlas
con cultivos biológicos, viveros de plantas, huertos terapéuti-cos
e, incluso, introduciendo métodos de agricultura especu-lativa
(es decir, producción intensiva de frutales, hortalizas y
plantas medicinales de acuerdo con ios precios de mercado)
o la típica modalidad de agricultura y ganadería a tiempo
parcial o en las festividades y fines de semana. Por otra par-te,
el mercado laboral está alentando una interesante inmigra-ción
de mano de obra complementaria cualificada en profe-siones
liberales, medicina, educación y servicios terciarios. En
suma, los beneficios del ciclo expansivo ya se están mate-rializando
en un aumento de la población que al 31 de di-ciembre
de 2001 se cerró con un récord histórico: 33.015 ha-bitantes.
Les dates más lre~ientes &re la pnblacjón de Arucas se-ñalan
que actualmente el municipio ha pasado rápidamente de
los 30.673 habitantes de derecho en 1997 a 33.015 personas
al comenzar el año 2001, acelerando el ritmo medio anual de
crecimiento, que se ha elevado en este último tramo a 809,s
habitantes por año. El aumento de los efectivos demográficos
del útimo recuento viene a significar en términos comparati-vos
casi un dos por ciento de la población canaria; el 3,7 por
ciento de la población total de la provincia de Las Palmas y
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el 4,3 por ciento del conjunto de la población de la isla de
Gran Canaria. Arucas es, además, el décimo municipio de
Canarias en cuanto al número de habitantes de derecho se
refiere. De acuerdo con esta somera aproximación debe
resaltarse el dato de que es la primera vez que esta demarca-ción
municipal, creada al amparo de la Constitución de 1812,
obtiene un guarismo demográfico tan notable.
GRÁFICO Y TABLA DE LA POBLACIÓN DE ARUCAS
ENTRE 1950-2000
O
-Poblacion -Crec. Absoluto Crec Absol Acumulado 1
- n
E
a
n
Años Población Crecimiento 70 % anual Densidad absoluto 3
O
TOTAL 6.695 25,40 7,34
Fuente: I.N.E. e ISTAC.
286 ANUARIO DE ESTUDIOS ATUNTICOS
EVOLUCIÓN RECIENTE DE LA POBLACIÓN DE ARUCAS Y PERSPECTIVAS FUTURAS 9
Según los censos oficiales (INE e ISTAC), en el tiempo
transcunido que va desde 1950 hasta el 2000 (la actualización
padronal del 31 de diciembre de 1999 sirvió de apoyo al INE
para la elaboración del Censo Electoral del municipio para los
comicios de marzo del 2000), se ha producido un crecimiento
real de 6.695 nuevos efectivos humanos. Este incremento se
ha efectuado a una media de 136 habitantes por año, lo que
ha posibilitado el que Arucas pudiera pasar de 25.587 almas
registradas en 1950 (es decir, en plena euforia bananera) a
32.282 habitantes de derecho al finalizar el año 1999. En otros
términos, nuestra jurisdicción ha experimentado en cincuenta
años un aumento de una cuarta parte de los valores estima-dos
a mediados del pasado siglo (exactamente, un 25,40 por
ciento), y lo ha realizado a un ritmo medio anual de 0,53 por
ciento, superando con creces los índices estatales. La media
de crecimiento efectuada entre 1997 y 1999 acelera conside-rablemente
el ritmo pausado dominante durante toda la segun-da
mitad del siglo xx, puesto que se multiplica por siete y se
eleva a 809,5 por año.
Para que una evolución de esta guisa se pudiera efectuar y
saldarse con los resultados que se acaban de exponer, se ha
tenido que perfilar un marco económico y social que lo esti-mule
y encauce, así como una dinámica demográfica que se
ajuste a ese proceso, como sucede en todas partes y bajo cual-quier
condicionante. Obviamente se han producido mejoras y
avances sustanciales en todos los órdenes, especialmente en la
última década, pero no debemos subestimar el papel desem-peñado
por la propia población bajo examen que, a lo largo
de estos cinco decenios, ha sido capaz de efectuar nada me-nos
que 10,443 matrimonides, con una insólita tasa
bruta de nupcialidad media de 8,07 por mil (Registro Civil del
Juzgado No Uno de Arucas), con una notable incidencia en la
creación de nuevos núcleos familiares y en la procreación de
nuevos efectivos humanos (la natalidad extramatrimonial es
secularmente exigua en nuestro municipio) lo que a su vez
está influyendo favorablemente en la estructura de edades al
alejar momentáneamente la amenaza de envejecimiento de la
población.
Núm. 47 (2001)
Pero en este mismo período se ha producido, además, un
total de 20.889 nacimientos (con una tasa bruta media de na-talidad
de 16,15 por mil) y 8.283 defunciones (que supone una
tasa bruta de mortalidad media de 6,4 por mil). Puestos en
relación los índices brutos medios de natalidad y mortalidad
de la etapa de referencia, nos arroja un saldo vegetativo me-dio
de 9,75 por mil, equivalente en valores absolutos a 12.606
personas. Este importante contingente poblacional, de no me-diar
una amplísima emigración de aruquenses que se han ido
a otros lugares durante la grave crisis platanera de los años
sesenta-setenta, se habría incorporado sin más al crecimiento
real del municipio.
GRÁFICO Y TABLAS DE NATALIDAD, MORTALIDAD
Y SALDO VEGETATIVO
Natalidad
64 Mortalidad
Anos Natalidad Mortalidad Saldo vegetativo
1950-60 5.216 1.767 3.449
1960-70 5.365 1.492 3.873
1970-81 4.839 1 .478 3.361
1981-91 3.467 2.025 1.442
i 992-97 2.062 i.521 48 i
TOTALES 20.889 8.283 12.606
Fuente: I.N.E. e ISTAC.
EVOLUCI~N RECIENTE DE LA POBLACI~N DE ARUCAS Y PERSPECTIVAS FUTURAS 11
El «éxodo rural)) de Arucas ha sido históricamente el me-jor
termómetro para medir la salud económica y social del
municipio. En e£ecto, el saldo migratorio de esta jurisdicción
(es decir, la diferencia entre los que salen de ella temporal o
definitivamente y los que arriban a la misma para quedarse a
vivir de forma estaciona1 o habitualmente) se salda con un
balance medio negativo ciertamente relevante de -5.911 per-sonas,
cifra parecida a las ganancias demográficas obtenidas
a través del movimiento natural de la población. En otras pa-labras,
si estas salidas se hubiesen podido retener, el creci-miento
del municipio en estos últimos 50 años tendría que
haber aumentado en un 50 por ciento. Pero la historia de lo
que no sucedió tampoco se puede contar, de ahí el que nos
tengamos que atener a los hechos reales documentados que
señalan sin ambages que, en medio siglo, Arucas ha pasado
de una etapa boyante a una crisis que le ha restado recursos
poblacionales, reduciéndole a la mitad las ganancias genera-das
por su propia vitalidad. Sin embargo, entre 1992 y 1997,
el saldo migratorio ha cambiado de signo por primera vez
desde 1940: las altas por inmigración han superado a las ba-jas
por emigración en el Padrón Municipal de Habitantes. El
agregado foráneo le ha supuesto al municipio un aumento de
3.2 18 nuevos pobladores. Estas ganancias endógenas y exó-genas,
como no podía ser de otra manera, se registran por
primera vez en el Padrón oficial de 1996 (INE e ISTAC), fe-cha
en que con 29.699 habitantes de derecho, se superan los
valores más altos consignados en años precedentes (Censo de
1960, en que Arucas consiguió los 27.7 13 habitantes). Todas
las razones fundamentales que se acaban de exponer nos lle-van
a concluir este apartado enfatizando la caracterización de
«pro-poblacionista~ la etapa en que Arucas está instalada en
estos instantes.
Núm. 47 (2001)
GRÁFICO Y TABLA DE LA EVOLUCI~N DE LA POBLACI~N
DE DERECHO Y DE HECHO DE ARUCAS
- - - .-- . - - - - - - - - - .- -
-.- .- -. - . . - .- - - 2 ; - Pob. Derecho - Pob. HechoJ -. . ,- -. - . .- -. . . -. .. .. . - - -. . .. .. ~ .- . .. - j -E
3
Año Población de derecho Población de hecho Diferencia - -
0
m
1950 25.587 25.010 577 E
1960 27.713 25.986 1.727 o
1970 24.096 24.030 66
n
1975 24.865 24.954 -89 -E
1981 25.827 25.770 5 7 a
1986 27.054 26.5 19 535 2
n
1991 26.974 25.986 988 n
1996 29.699 30.132 -433 3
1997 30.673 30.961 -288 O
1999 32.282 31.791 491
Fuentes: I.N.E. e ISTAC.
Para cumplimentar con el debido rigor este apartado se ha
procedido a considerar cinco grandes cuestiones previas:
a) Se ha analizado el crecimiento poblacional según los
datos oficiales aportados por el INE e ISTAC para la
EVOLUCI~N RECIENTE DE LA POBLACIÓN DE ARUCAS Y PERSPECTIVAS FUTURAS 13
población de derecho inscrita en los Censos desde 1950.
La utilización del Censo de 1950, con 25.587 habitan-tes
de derecho, garantizaba una perspectiva histórica
crucial al coincidir con un ciclo económico pujante. En
el otro extremo se decidió elegir el último recuento
municipal realizado al finalizar el año 1999 (elaborado
por el Negociado de Quintas y Estadísticas del Excmo.
Ayuntamiento de Arucas, que actualizaba el Padrón de
1996 con el que el INE realizó el último Censo Electo-ral)
y que se saldó con 32.282 habitantes al coincidir a
su vez con un período de bonanza económica. En ese
período, como ya se anticipó, la población de Arucas
creció en 6.695 habitantes.
b) Asimismo fueron cotejadas las altas y bajas registradas
en el Departamento de Estadísticas del Ayuntamiento
de Arucas por los conceptos siguientes: nacimientos,
defunciones, migraciones, movilidad intramunicipal en-tre
los años 1976 y 1999. Consultamos también en el
Registro Civil los libros de nacimientos, fallecimientos
y matrimonios desde 1950 y 1999. Y también fueron
cotejadas las inscripciones de bautismos, casamientos
y defunciones de las nueve parroquias del municipio.
c) Decidimos emplear tres hipótesis de trabajo que, en
adelante llamaremos a), b) y c). Arrancan cada una de
tres puntos de partida distintos. La a) del Censo de
1950, la b) del Padrón de 1976 y la c) del Censo de
1991, correspondientes a un período con tres velocida-des
distintas (crisis, recesión y recuperación). Con la
utilización de estos tres hitos se pretendía rehuir de los
posible &C~QS & t g r ~ i ~ ~ ~ &qrce~ y p & e ~ ~ fifiit re-ducir
por cuestiones coyunturales. Pero también para
comparar las posibles alteraciones que podrían sobre-venir
con la inercia y el efecto acumulativo del largo,
medio y corto plazo.
d) Para ponderar los diversos parámetros utilizados y evi-tar
las lógicas desviaciones procedimos a sacar una
media de los resultados obtenidos por los tres supues-tos
descritos con anterioridad. Con ello se añadió a las
Núm. 47 (2001) 291
tres anteriores una nueva hipótesis que llamaremos en
adelante d).
e) Para darle a las proyecciones demográficas un carácter
temporal de futuro escogimos también tres horizontes
(2006, 20 1 1 y 20 16) enmarcados dentro de un período
no superior a los 16 años, por considerar que este tipo
de extrapolaciones demográficas pierden rigor cuanto
más se prolongue el cronograma.
El ~modus operandi» de este sistema consiste en poner en
relación los recuentos demográficos de 1950, 1976 y 1991 con
el correspondiente al año 1999 de donde sacamos el creci-miento
cuantificado y el crecimiento medio anual de la pobla-ción
d. e Arucas (en adelante: CMAPA). Luego calculamos la , UUracion de !us añus q;e van desde e! último rrcuertG hast-.
los diferentes horizontes de forma que sean de 7, 12 y 17 años
para el 2006, 2011 y 2016, respectivamente, a fin de extrapo-lar
cada uno de los distintos ritmos anuales. Se multiplica el
número de años por el CMAPA y al resultado obtenido por
cada previsión se añade la población del recuento más recien-te
de finales de 1999, que arrojará el pronóstico de crecimien-to
de las cuatro hipótesis, teniendo en cuenta que la varia-ble
d) se alimenta de la media de las otras tres restantes.
A continuación pasaremos a analizar cada una de las cua- E
tro hipótesis en relación con los tres horizontes escogidos.
a
2
,?
El primer horizonte se circunscribe a los años 2000-2006, es por palito de siete &os de dUlacio.n , y se pre-&e en este trz-mo
un aumento mínimo de 2,9 por ciento (H.a) y un máximo
de 14,37 (H.c), que representarían un crecimiento en valores
absolutos de 952 a 4.641 personas. Si ya se dijo que entre
1997 y finales de 1999 el ritmo medio anual estaba en torno
a 10s 809,s habitantes; parece razonable descartar de plano las
hipótesis a, b y d por alejarse sensiblemente por debajo de la
tendencia dominante. En cambio, de mantenerse mínimamen-te
el ritmo medio anual del trienio 97-99, cobraría fuerza y
EVOLUCI~NR ECIENTE DE LA POBLACI~ND E ARUCAS Y PERSPECTIVAS FUTURAS 15
verosimilitud la hipótesis c, que refleja un crecimiento de
4.641 habitantes, por debajo de los 5.666 que se obtendrían
tan sólo extrapolando el crecimiento medio de finales de los
noventa. Eso se traduce en unos valores absolutos probables
de 37 a 38 mil habitantes para 2006.
HORIZONTE 1999-2006
Hipótesis 1999-2006 C.M.A.J?A. TOTAL Pob. 1999 Pob. final Variación
A 7 136 952 32.282 33.234 2,95 %
B 7 322 2.254 32.282 34.536 6,98 %
C 7 663 4.641 32.282 36.923 14,38 %
D 7 373 2.611 32.282 34.893 8,09 %
b) Horizonte 1999-201 1
El segundo horizonte se sitúa en el año 201 1, o sea, para
dentro de 12 años, en donde el crecimiento porcentual proba-ble
se inscribe entre un mínimo de 5,05 y un máximo de 24,64
por ciento, lo que determinaría unos valores absolutos de 34
a 40 mil habitantes. Aclaremos de paso que se trata de un
vaticinio mesuradamente prudente, puesto que, si aplicáramos
de nuevo el tendencia1 de finales de los noventa, el crecimien-to
de Arucas se dispararía a 42 mil habitantes, consolidándo-se
otra vez la viabilidad de la hipótesis c.
HORIZONTE 1999-20 1 1
Hipótesis 1999-2011 C. M.A.P.A. TOTAL Pob. 1999 Pob. final Variación
A 12 136 1.632 32.282 33.914 5,06 %
B 12 322 3.864 32.282 36.146 11,97 %
C 12 663 7.956 32.282 40.238 24,65 %
D 12 373 4.476 32.282 36.758 13,87 %
c) Horizonte 1999-201 6
El tercer y último horizonte lo retrasamos para el 2016, es
decir para dentro de 17 años. Es natural el que por mera acu-mulación
mecánica las cifras aquí aparezcan algo desmesura-
Núm. 47 (2001) 293
das, aunque sólo sea aparentemente, porque no olvidemos que
el factor tiempo no es un espectro inocuo, sino que también
juega su papel. Pues bien, las previsiones se enmarcan en una
horquilla de 7,2 a 35,O por ciento, lo que arrojaría unas cifras
de expectativa de crecimiento de entre 37 y 433 mil nuevos
habitantes. Volvemos a reconocerle una mayor credibilidad a
la hipótesis c porque su estimación de 43.553 habitantes para
el año 2016 se queda por debajo y a cierta distancia de la
extrapolación del ritmo de crecimiento anual de las postrime-rías
del pasado siglo, que aporta una cifra todavía más holga-da,
de 46.043 habitantes para la expresada fecha.
HORIZONTE 1999-2016
Hipótesis 1999-2016 C.M.A.P.A. TOTAL Pob.1999 Pob.fina1 Variación
A 17 136 2.312 32.282 34.594 7,1696
B 17 322 5.474 32.282 37.756 16,96 %
C 17 663 11.271 32.282 43.553 34,91 %
D 17 373 6.341 32.282 38.623 19,64 %
En resumen, en la confianza de que la hipótesis c es la más
optimista de las cuatro empleadas, dentro en un contexto ana-lítico
escrupulosamente atemperado, el municipio de Arucas
puede alcanzar los 37 mil habitantes en el 2006, los 40 mil en
el 201 1 y subir incluso a los 43,5 mil en el 2016 si el ciclo
económico consigue sostener en cierta medida el ritmo anual
de crecimiento en la misma o parecida intensidad que lo ha
venido haciendo en los años noventa. 0, en su caso, si en es-tos
años el modelo territorial plurifuncional en ciernes de con-solidación
tuviera capacidad para adoptar medidas previsoras
que, en un momento dado, incluyeran mecanismos anticrisis
para amortiguar un supuesto de recesión generalizada.
GRÁFICO DE PROYECCIONES DE CRECIMIENTO
DE LA POBLACI~N DE ARUCAS
50000 I
v .
1997 2003 2009 2015 - HIPOTESIS A - HlPOTESlS B .- HlPOTESlS - HIPOTESIS D- - -TENDENCIAL
Fuentes: I.N.E, ISTAC y Ayuntamiento de Arucas. Elaboración propia.
En este capítulo se incluyen de modo muy sucinto aspec-tos
de interés general como el análisis de la composición de
la población por grupos de edades y sexo, estado civil,
poblamiento, nupcialidad y mercado de viviendas, nivel edu-cativo?
población activa y en paro forzoso, en su relación con
las actividades económicas del municipio. Estas otras variables
sociodemográficas, lejos de ser meros ~cnmpf imtes~ Q,-u!~s
en los trabajos sobre perspectivas futuras de la población al
uso, suscitan cada vez más interés por condicionar de una
forma u otra su evolución. En ocasiones estas otras variables
influyen decididamente porque ponen de manifiesto indicios
y tendencias sobre aspectos cuantitativos y cualitativos pobla-cionales
que contribuyen a contextualizar las grandes líneas
evolutivas de la prospectiva demográfica.
Núm. 47 (2001)
a) La composición por gmpos de edades y sexos
La distribución de los tramos de edades de la población de
Anicas señalan un descenso sustancial del grupo infanto-juve-ni1
(0-19 años), que sólo en tres lustros ha dejado de ser el
más numeroso (en 1975 contaba con el 48'7 por ciento del
total), y a perder nada menos que 18,3 puntos en 1991, para
quedarse finalmente reducido a 23,7 por ciento en 1996. Para
reforzar lo expuesto sólo cabe insistir que, entre 1975 y 1996,
la población joven del municipio se ha reducido en 5.000 per-sonas,
es decir, una cuarta parte menos que al comenzar esta a
etapa. Todo apunta a que la tendencia general sea la de pro- c.
E
seguir bajando su importancia en términos absolutos y relati- O
vos a consecüeiicia de la eaiciú de !a feundidad. En efecte, d-- m
las tasas brutas de natalidad han pasado de 19,s por mil, en O
E
1975, a 9,7 por mil, en 1996; lo que siginifica que se han de- E
2
E jado atrás pautas reproductivas típicamente premodernas por
la asunción de roles neomalthusianos nítidamente occidenta- 3
les. Esto último, evidentemente, tiene unas consecuencias di- o- -
rectas e indirectas notables. Entre otras cuestiones a conside- m
E
rar, la pérdida de peso específico de la infancia y la juventud O
supone plantear la validez funcional de ciertas inhaestructuras n
y dotaciones (colegios, guarderías infantiles, institutos, servi- aE
cios y comercios especializados, etc.), que hasta el momento l
parecían inamovibles, por otros usos más acordes con la es- d
n
n
tructura demográfica resultante. 5
O
1975 1991 1996
Grupo de edades
En cifras % En cifras % En cifras %
0-19 12.031 8.i73 36,31 'r . ULJ ?3,66
20-64 10.527 42,60 16.118 59,77 18.939 63,80
65 y más 2.151 8,71 2.677 9,93 3.723 12,54
TOTAL 24.709 100,OO 26.968 100,OO 29.687 100,OO
Fuente: I.N.E. e ISTAC.
La población adulta, por el contrario, está de momento
aumentando considerablemente su presencia puesto que, en
tan poco tiempo, ha pasado de representar un 42,6 por ciento
del total (en 1975) a ser, en 1996, nada menos que un 63,8
por ciento. Eso supone que las personas comprendidas entre
20 y 64 años de edad han incrementado su porcentaje en 21,2
por ciento en quince años, alcanzando en términos absolutos
la cifra de 18.939 efectivos. Este importante cambio, el pri-mero
que se conoce históricamente documentado, se debe a
la práctica erradicación de la mortalidad infantil, al aumento
de la esperanza media de vida al nacer (76 a 79 años) y al
espectacular «baby boom)) de los años sesenta y setenta que,
en estos instantes, está engrosando por acumulación y trasva-se
al tramo adulto de la población de Arucas, puesto que en
la década de los noventa se registran como tales los nacidos
entre 1930 y 1976. En los próximos años, este grupo adulto
irá inevit&leme_n'te ~ r ~ r i ~ n ~y pn-&, &pf i & pese &Vi& 2
que, por un lado, su fuente de alimentación torrencial (el gru-po
joven) se quedará limitado a un mero goteo porque ya no
tiene el potencial que antaño disponía. Y, por otro lado, el
subtramo adulto, comprendido entre los 45-64 años (que es
también muy relevante desde el punto de vista numérico), se
está trasvasando a buen ritmo a las edades superiores refor-zando
la tendencia al progresivo envejecimiento.
Los nacidos entre 1895 y 1934 integran el grupo de edades
situado por encima de los 64 años. Nuestros mayores, como
sucede en todas las sociedades desarrolladas, no hacen sino
incrementar su porcentaje en relación con la población total.
En efecto, en 1975 sólo alcanzaba un 8,7 por ciento, que en-seguida,
en 1991, pasó a ser de 9,9 por ciento, para finalmen-te
(en 1996) ascender a 12,5 por ciento. En sólo tres quin-quenios
ha aumentado casi cuatro puntos su importancia
relativa sobre el conjunto de la población de h c a s . Se trata
de una evolución indeteniblemente escalonada, que si bien
presenta un ritmo algo más ralentizado respecto a los adul-tos,
tiene en cambio a su favor, el de no estancarse en el fu-turo
inmediato. La carrera hacia una sociedad cada vez más
n n . r a ; n & r l * nr\ +;--o n v ~ n - ~ ; r \ n eD~f ir -ri--:nii:~-+- 1- -----.. LIIVLJLLIUU LIU LLLLLL LALL~LLUII LUL LLJU.L LJ I ~UICI ILG, la p l c u ~ u -
pación por las políticas destinadas a este emergente grupo
social tiene necesariamente que traducirse en dotaciones y
servicios específicos para los próximos decenios.
Núm. 47 (2001) 297
En resumen, la población de h c a s en cuanto a su estruc-tura
de edades se refiere presenta todos los rasgos evolutivos
de una sociedad en tránsito hacia la modernidad, desde una
situación agraria, aislada y premodema con una gran cantidad
de niños y jóvenes, a otra nueva situación de integración y
desarrollo socio-económico en que los adultos y los viejos
constituyen una imponente mayoría.
HOMBRES MUJERES
ANUARIO DE ESTUDIOS ATLJ~NTICOS
EvOLUCI~N RECIENTE DE LA POBLACIÓN DE ARUCAS Y PERSPECTIVAS FUTURAS 2 1
Edad
Año 1975 Año 1991 Año 1996
Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres
1.337 1.301 785 758 723 719
1.438 1.508 943 846 857 803
1.373 1.300 1.068 1.091 915 842
1.051 1.005 1.381 1.301 1.119 1.047
8 72 846 1.416 1.421 1.302 1.271
774 728 1.306 1.162 1.482 1.539
780 767 952 907 1.616 1.496
763 715 797 836 1.237 1.113
875 795 760 777 924 899
709 708 799 775 800 792
565 527 678 655 812 816
380 425 815 756 716 669
485 53 1 647 659 714 74 1
474 485 444 43 7 693 697
298 324 263 352 357 396
121 17 1 247 344 326 381
69 1 04 169 230 17 1 327
38 67 74 117 153 222
12.402 12.307 13.544 13.424 14.917 14.770
Fuente: I.N.E. e I.S.T.A.C.
b) La distribución por sexos y el estado civil
La distinción de hombres y mujeres (((sex ratio))) permite
apreciar en la población de Anicas una ligera disimetna entre
los sexos favorable a los varones. Curiosamente, este desba-lanceo
tiene un rasgo de perdurabilidad a lo largo de todo el
período considerado. Es más, en 1996, parece acentuarse
1evíimamente la diferencia en contra de las féminas. Las ra-zones
de esta atípica estructura masculinizada no son fáciles
de descubrir. Sólo se pueden formular conjeturas del tipo si-guiente:
¿Una mayor tasa neta de mortalidad femenina por
afecciones específicas como malpartos hasta el año 56 en que
se creó la Seguridad Social?, ¿Una mayor participación de la
mujer en la emigración transatlántica y en el masivo «éxodo
rural» de los años sesenta y setenta?, {Una menor supermor-talidad
masculina? o, tal vez, ¿Una inmigración de varones o
~ ú m4.7 (2001) 299
retorno de antiguos emigrantes?. Con éstas y otras interno- '
gantes parecidas se podrían hacer cruces y establecer hipóte-sis
dificilmente anclables en la realidad.
Descendiendo la escala del análisis se comprueba que la
asimetría a favor de los hombres se concentra sobre todo en
los tramos O a 45 años, y, a partir de ahí hacia arriba, las
mujeres obtienen mayorías más amplias cuanto más altos sean
los peldaños de la cúspide de la pirámide. Globalmente consi-deradas,
el hecho de que las personas de un mismo sexo sean
más que las de otro sexo poca incidencia puede tener a efec-tos
prácticos. Pero no puede ser así cuando esa disparidad se
produce precisamente en Arucas entre las personas de 20 a 45
años que, con frecuencia, son las edades consideradas ideales
para matrimoniar y tener hijos.
r- 1- - - - * - A - -1-21 -- ---- _ I - - * - ---- - - - - -1 A V 0 -- - - -
LII IU qut. a c bLa u u ~ V I L~ t~.t . l l t .~cU,C S L ~ C ~ I -q ue ei +[,o por
ciento de la población de Arucas es soltera, el 46,2 por ciento
está casada y el resto está en situación de viudedad, separada
o divorciada.
Las segundas nupcias en las que ambos contrayentes son .
separados, divorciados o viudos, en unos casos. O también, en
otros casos, donde, al menos uno de los cónyuges son separa-dos,
divorciados o viudos, se van haciendo cada vez más fre-cuentes.
Eso es un signo de sociedad abierta y de tolerancia
en las costumbres. Aspectos estos que todavía no se perciben
con la misma claridad en la natalidad extramatrimonial ni
tampoco en las parejas de hecho tanto heterosexuales, como
homosexuales.
c) LA dispersión como paradigma de poblamiento
Arucas cuenta con 14 entidades mayores de población con
un tamaño medio de 2.123 habitantes por localidad. Muchas
de esas entidades no constituyen un núcleo urbano formaliza-do
y compacto, sino que engloban a su vez una serie de otros
pequeños caseríos suburbiales, aledaños o periféricos. Ahora
bien, los nomenclátores oficiales recogen un total de 72 enti-dades
de población entre mayores y menores. h c a s es, des-
de este punto de vista, uno de los municipios más dispersos
de Canarias. Su origen, además de la desigual orografía, pare-ce
encontrarse en la adscripción semifeudal de los primeros
campesinos a las tareas agrarias1 desde el comienzo de la co-lonización
castellana durante el ciclo sacarocrático (siglos xv
y M). Cada finca, explotación cañera o ingenio azucarero lle-vaba
aparejado un modelo de alojamiento poblacional ideado
para jornadas laborales intensivas en donde todo estaba bajo
el control y la atenta mirada de los mayordomos. Los espa-cios
infértiles (vertientes, lomadas, riberas de barrancos, pe-dregales,
palmerales, malpaises y humedales) de escaso valor
edáfico y de claro signo marginal, fueron los que se utilizaron
para los asentamientos rurales (cuarterías) toda vez que el
modelo agroexportador requería de los mejores suelos para los
cultivos. Desde entonces se ha venido consolidando ia disper-sión
del poblamiento hasta alcanzar límites exagerados, gene-rando
un hábitat difuso, con una cabecera comarcal débil, que
no llega a concentrar más que un tercio de los efectivos hu-manos
del municipio, y dos pujantes núcleos (Cardones y San-tidad)
que, prácticamente unidos morfológicamente a través
del sistema viario, rivalizan con el Casco Histórico de Arucas
en población, influencia comercial y atractivo residencial.
1981 1991 1997 1999
Variación
81-99
Arucas 36,25 % 33,97 % 30,68 % 30,93 % -5,32 %
Cardones 12,40 % 9,98 % 9,63 % 10,78 % -1,62 %
Santidad 11,20 % 13/54 % 15,29 % 19,29 % 8,09 %
Bañaderos 9,76 % 9,49 % 9,31 % 8,72 % -1,04 %
Resto 30,39 % 32,92 % 35,09 % 30,28 % -0,ll %
TOTAL 100,OO % 100,OO % 100,OO % 100,OO % -
Paralelamente al aumento de la densidad demográfica (ac-tualmente
cercano al millar de habitantes por kilómetro cua-drado),
se aprecia una mayor preferencia por los estableci-mientos
urbanos situados por debajo de la cota de los 300
metros. Coincide con un ciima más benigno, un relieve me-
Ordenanzas del Consejo de Gran Canaria, Ed. Cabildo Insular de Gran
Canaria. 1975.
Núm. 47 (2001) 301
nos accidentado y con los característicos estímulos que pro-porciona
la proximidad y cercanía a los servicios ciudadanos
intramunicipales y metropolitanos. Por encima de los 300
metros al municipio le queda poco espacio idóneo para
asentamientos urbanos masivos. No obstante, el «marketing»
inmobiliario y el neorruralismo rampante están reconvirtiendo
antiguas zonas de agricultura tradicional, pastoreo y resérvas
forestales en urbanizaciones residenciales de moda. Gracias a
los cuales se revalorizan sus suelos y se construyen nuevas
residencias de fines de semana y de estancias habituales.
TABLA: RELACIÓN ENTRE POBLAMIENTO Y ALTITUD
Altitud 1950 1960 1991 1996 1999
0-200 10.852 42,41 % 11.988 43,26 % 9.886 36,65 % 10.513 3540 % 11.041 34,20 %
201-300 11.851 46,32 % 12.570 45,36 % 13.042 48,35 % 12.889 43,40 % 14.393 44,59 %
301 y más 2.884 11,27 % 3.155 11,38 % 4.046 15,N % 6.296 21,20 % 6.848 21,21 %
TOTM. 25.587 100,OO % 27.713 100,OO % 26.974 100,00 % 29.699 1N,00 % 32.282 100,OO %
Fuentes: I.N.E., ISTAC y Excmo. Ayto. de Arucas.
d) La demanda de vivienda
En los años 50 y 60 del siglo m, la ocupación media de las
viviendas del municipio se aproximaba a las ocho personas2
por unidad, lo que pone de manifiesto la existencia de un fuer-te
hacinamiento, máxime cuando la mayor parte de las vivien-das
carecían de servicios o los tenían compartidos y a que
numerosas cuevas y habitáculos se habilitaron como «vivide-ros
» indecentes. Las familias amplias, con varias generaciones,
polinucleares, convivían promiscuamente en medio de la esca-
--- --L- iiiii:iiiL- r- 1-- - 1 L - - - 1 - - ^:--:^-A-^ 1- :-:-:^A:-.- --'.
SCZ m a b auxlallLc. JXI la3 ucC;aua> >L~UI~IILlCa Sl,l uuauva pu-blica
y, en menor medida, la privada realizaron diversas ac-tuaciones
que rebajaron la ocupación media heredada al
aumentar el número de viviendas. Tal es así que, en estos
momentos, roza ya las 13 mil unidades, con un promedio de
-?, -5 n--ri-i pant- por unidad, La sit~ac.ií>na c t u a l , p e s , ha mejo-rado
considerablemente desde este punto de vista al menos.
Censos de Población y Viviendas del INE
302 ANUARIO DE ESTUDIOS ATLANTICOS
Pero en donde mejor se comprueba el cambio cualitativo
señalado anteriormente es que el mercado inmobiliario y la
iniciativa pública han posibilitado el que, entre 1980 y el 2000,
nada menos que cuatro mil personas (el 8 por ciento de los
habitantes del término) han podido cambiar de domicilio,
realojarse en suma, sin tener que abandonar el municipio. En
efecto, numerosas familias han conseguido al fin satisfacer
alternativas alojativas más confortables al amparo institucional
o a través de una reactivación del mercado de la vivienda.
Pese a ello, quedan todavía ejemplos sobrecogedores de
sobreocupación y de masificación en infraviviendas. Aun se
encuentran habitáculos en azoteas, aprovechamiento de sóta-nos
y cuevas que constituyen un universo socialmente inadmi-sible
en nuestros días. Determinados brotes de chabolismo
marginal se aprecian también puntualmente en ciertas áreas
del litoral, en las entradas o salidas de algunos barrios,
semiocultos y confundidos con alpendres y barracas de anima-les.
Los solares abandonados, las naves de antiguos pozos o
almacenes de empaquetados de plátanos en desuso también
son objeto de asentamientos humanos de hecho.
Un recorrido somero por los numerosos caseríos aru-quenses
permite comprobar la cantidad de edificaciones aban-donadas,
en ocasiones decrépitas, semirruinosas o en avanza-do
estado de derrumbe. Muchas de las cuales eran casas de
peones y capataces de las antiguas fincas que hoy están im-productivas,
en lo que se ha dado en llamar ((barbecho so-cial))
3 . El cese de la explotación agrícola ha quitado sentido a
la función residencial de estos hogares, la mayoría de las ve-ces
infradotados de los servicios mínimos de habilitabilidad y
enclavados en lugares aislados o inaccesibles.
La demanda de viviendas en esta jurisdicción parte de un
déficit histórico heredado desde comienzos del pasado siglo.
La promoción pública de viviendas sólo ha podido edificar
hasta el momento presente unas 513 unidades para las capas
sociales más necesitadas. La iniciativa privada empezó a ha-cerse
notar tardíamente, a partir de la segunda mitad de la
' Expresión que se aplica a los propietarios de suelo rústico con ex-pectativas
de reclasificarlo como urbano.
Núm. 47 (2001) 303
década de los ochenta, con pequeñas agrupaciones, hasta al-canzar
poco tiempo después un respetable volumen de pro-ducción
y ventas. Sin embargo, una buena parte de las actua-les
viviendas del municipio fueron edificadas en régimen de
autoconstrucción, la mayoría de las veces sin proyecto técni-co,
ni dirección facultativa, de ahí que las calidades arquitec-tónicas
y urbanísticas con un peculiar gusto estético resientan
considerablemente el paisaje urbano resultante.Todo lo expues-to
explica el que la actual demanda apenas se ha mitigado
respecto a períodos anteriores. Prueba de ello es que el regis-tro
voluntario de demandantes de viviendas sociales de pro-moción
pública abierto por el Ayuntamiento alcanza la cifra
de más de 800 familias. A su vez, la media de licencias de
primera ocupación de viviendas de renta libre y de VPO de
promoción privada para ia demanda solvente, concedidas por
la Comisión de Gobierno del Excmo. Ayuntamiento de Arucas,
entre los años 1991 a 1999, se sitúan a una media anual de
240 a 250 unidades, con clara tendencia a seguir aumentando
si persisten los beneficios de la actual coyuntura económica.
Las empresas privadas constructoras y promotoras de vivien-das
tienen en sus respectivas carteras de pedidos cientos de
clientes que esperan la terminación de las obras que se ejecu-tan
actualmente o que se inicien las que están todavía en fase
de tramitación. Arucas se ha convertido en un buen mercado
por el déficit heredado y por la creciente demanda tanto sol-vente
como insolvente y que ya no se limita a satisfacer las
necesidades del ámbito municipal, sino que va camino de ex-teriorizar
la oferta a nivel insular. La mejora de las comunica-ciones
en los últimos tiempos y el reforzamiento del papel
metropolitano de Arucas, con lo que ello conlleva de aumento
de servicios y de actividades económicas diversificadas pro-puestas
en la recién aprobada Revisión de las Normas Subsi-diarias
de Planeamiento4, sin duda, ejercerán de catalizador de
una demanda de crecimiento que desbordará las previsiones
demográficas que no pueden contemplar este nuevo e inédito
Comisión de Ordenación del Territorio y Medio Ambiente de Cana-rias.
Consejería de Política Territorial, sesiones del 29 de enero y 11 de
marzo de 2001.
304 ANUARIO DE ESTUDIOS ATLÁNTICOS
escenario. Pero la creciente carestía del dinero a préstamo hi-potecario
y la fragmentada y envejecida estructura de la pro-piedad
del suelo, que hacen muy compleja la gestión de las
actuaciones previstas, ponen un plus de dificultades a las que
ya existían. De ahí la necesidad de no autolimitarse excesiva-mente
en lo relativo a las previsiones de clasificación de sue-lo
para uso residencial.
Otros componentes relevantes de carácter sociodemográfico
deben incorporarse también al presente análisis. Se trata de
estudiar los cambios bruscos acaecidos en la esfera familiar.
Hasta hace poco la mayoría de las familias de este municipio
eran amplias y polinucleares. Sin embargo, en poco tiempo,
los núcleos familiares se reducen a tres o cuatro miembros por
unidad. Pero las separaciones, divorcios, segundas y terceras
nupcias coexisten con componentes familiares tradicionales
fuertemente arraigados y que tienen, que duda cabe, repercu-siones
muy visibles en todo lo relacionado con la tenencia,
alquiler, acceso en propiedad, usos y precios de las viviendas.
Veamos a continuación y de forma muy somera algunos de
estos aspectos: entre 1981 y 1997 han contraido matrimonio
canónigo o civil nada menos que 3.012 parejas según el Re-gistro
Civil de Arucas. El promedio anual de uniones matri-moniales
es de 172,3 por año. La tasa bruta de nupcialidad,
en contra de lo que sucede en otras partes del territorio insu-lar,
ha crecido ligeramente situándose en un 6,l por cada mil
habitantes. Eso significa que el número de familias se ha
incrementado en tres mil más en sólo 16 años.
De estas cifras pocas de las nuevas familias han podido
acceder en herencia, préstamo, donación, en régimen de alqui-ler
o compraventa a viviedas iiczdas.
La demanda de viviendas de alquiler tiende a intensificar-se,
especialmente a partir de la emancipación de los jóvenes
o de la relativa frecuencia de fenómenos como la desestruc-turación
de familias por diferentes motivos, el crecimiento del
número de hogares monoparentales o por la proliferación de
segundas nupcias. A su vez, la instalación de la Facultad de
Veterinaria de la ULPGC en el municipio, con unos quinien-tos
alumnos, el volumen de profesores del sistema educativo,
28 RAM6N DfAZ HERNÁNDEZ
el personal sanitario y los funcionarios públicos (Ayuntamien-to,
Juzgados, ICFEM, etc.) y privados consolidan una intere-sante
demanda de inmuebles en arrendamiento con una ofer-ta
tremendamente deficitaria.
El retorno de antiguos emigrantes, el regreso de los parti-cipantes
en el «éxodo rural» de la etapa desarrollista de los
años sesenta, junto a la demanda de segundas residencias,
unido a la lógica inercia de la situación de Arucas en el borde
metropolitano de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria,
desvela un aspecto esencial: la presión que desde el exterior
se realiza por establecerse en esta municipalidad va en pro-gresivo
aumento. Simultáneamente, el «márketing» inmobilia- a N
no, aprovechando las mejoras en las comunicaciones, ha pues- E
to de moda la inversión en viviendas, o en productos tipo o -
«casa-huerta», «casas rústicas», «casas pareadas», «chaiets», -- m
O
etc., para consumo de los llamados cneorrurales~y~ «capas E
emergentes)), que acentúan y añaden presión social sobre el te- 2
E
rritorio local.
-
Contener un eventual desbordamiento y racionalizar el cre- 3
-
cimiento residencial es un objetivo primordial del proyecto de -
0
m
Revisión de las Normas Subsidiarias, en tanto en cuanto que E
la previsión en las mismas de unas 7600 nuevas viviendas para
U
un horizonte de 15 años parece lo más sensato, toda vez que, -
E como ya se ha apuntado anteriormente, el envejecimiento de -
a
la población, unido a la gran fragmentación de la estructura -2-
de la propiedad, entre otros factores, hacen enormemente di- -
fícil la gestión y el consiguiente desarrollo de la totalidad de O 3
las previsiones en esta materia.
Por estos motivos, se hace preciso prever con una cierta
hdgi?ri !a &rta residencial, contando con que parte de la
misma tendrá serias dificultades para su ejecución. Y, sin
embargo, el crecimiento debe en todo momento atemperarse
con la demanda para que el municipio no vea bloqueadas sus
espectativas de desarrollo socio-económico en base al modelo
diversificado propuesto.
Así, en los términos planteados en la proyección demográ-fica
elegida como más probable para el horizonte temporal del
año 2016, se deduce una población potencial de 43.553 habi-
306 ANUARIO DE ESTUDIOS ATLJ~NTICOS
tantes, de los que deducidos los 32.282 habitantes de derecho
existentes a finales del año 1999, supone un saldo de creci-miento
potencial neto de 11.271 habitantes, a los cuales, si se
les aplica la media actual de ocupación existente en el muni-cipio
(2,5 habitantes por vivienda), supone una demanda de
4.500 nuevas viviendas. No obstante, es la realidad contempla-da,
unida al importante papel a cumplir por Arucas en el con-texto
geográfico insular, los que aconsejan aumentar la citada
previsión hasta los límites propuestos.
e) Características sociolaborales de la población
Los elevados valores de escÓlarización (tanto en las ense-ñanzas
obligatorias, como en las no obligatorias), el incre-mento
de las dotaciones económicas con fines educativos y
ocupacionales registrados durante los últimos años en el mu-nicipio
de Arucas, han supuesto un importante revulsivo en la
promoción sociolaboral y en la lucha contra las dos plagas que
empobrecen a las poblaciones: el analfabetismo y el paro.
En relación con la formación académica de la población,
ésta muestra un alto porcentaje de personas de ambos sexos
con estudios acabados de EGB, BUP, FP 1, FP 11, diplomados,
licenciados y expertos universitarios (máster, doctorado,
practicum, etc.). En la actualidad unos mil doscientos alum-nos
cursan estudios universitarios y cerca de cuatro mil per-sonas
son alumnos de la Escuela Oficial de Idiomas, Educa-ción
Permanente de Adultos o de las enseñanzas promovidas
por Radio ECCA, IBAD y UNED. Paralelamente están tenien-de
m u grun uceptuciSn !es es t~diesm iisicu!es, he!!us 2rtes,
artes aplicadas, capacitación agraria y la formación profesio-nal
ocupacional impartidos por organismos públicos y entida-des
privadas colaboradoras. En términos generales se cuenta
con una población formada e instruída y con un amplio dis-positivo
para ello: tres institutos de enseñanzas secundarias
(que pronto serán cuatro cuando se termine el 1.E.S de Ba-ñaderos),
tres colegios privados y 19 colegios públicos. A ello
se suma la Facultad de Veterinaria de la ULPGC y la Escuela
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de Capacitación Agraria junto a las Escuelas Municipales de
Bellas Artes, Danza, Centro de Profesores, Agencia de Desarro-llo
Local, Escuela de Adultos, Artes Escénicas y Enseñanzas
Musicales. Los índices de analfabetismo son ínfimos y se de-tectan
básicamente en personas mayores. No obstante, existe
un preocupante colectivo sin estudios o con estudios de EGB
sin finalizar y con escasa o poca formación profesional, cuya
inserción laboral es compleja por las carencias formativas que
arrastra.
En las dos últimas décadas, la Formación Profesional Ocu-pacional
ha consumido cuantiosos recursos institucionales,
recursos que rozan los mil millones de pesetas. Pese al am-plio
despliegue de medios orientados a la cualificación de los
demandantes de empleo, los resultados obtenidos están lejos
de ser los deseados. Es por eiio que, entre los Ciesempieados
locales, el colectivo de los sin estudios o con estudios básicos
sin terminar es mayoritario, especialmente entre los que bus-can
su primer empleo.
Y dicho ésto, el paro forzoso de esta localidad afecta a casi
22 de cada 100 personas, lo que en cifras absolutas represen-ta
unos 3.000 activos mayores de 16 años. La mayoría de ellos
son jóvenes o menores de 40 años, constituyendo las mujeres
el grueso de los desempleados. Por sectores socioprofesionales,
el paro se hace sentir de forma acuciante en el sector servi-cios,
en tanto que en transportes,' industria, construcción y
agricultura el número de demandantes de empleo es eviden-temente
menor.
La población ocupada del municipio está aun poco desa-rrollada,
puesto que apenas rebasa los 8.000 empleados por
cuenta propia o ajena. En los últimos años ha experimentado
un cierto incremento y es previsible que siga aumentando a
causa de la creciente incorporación de la mujer en el merca-do
laboral y por las buenas expectativas que se están abrien-do
a nivel local e insular.
Alrededor de un 80 por ciento de los ocupados del munici-pio
de Arucas trabaja fuera del mismo. De ahí la importancia
de los transportes y las comunicaciones para ir y venir ato
desde los centros de trabajo situados en Las Palmas de Gran
308 ANUARIO DE ESTUDIOS ATLANTICOS
Canaria, Telde o el Sur de la Isla. El vehículo particular y el
transporte colectivo son los medios más comunes de estos
desplazamientos pendulares, lo que ha determinado un desor-bitado
crecimiento del parque automovilístico local que, en
pocos años, se ha situado en torno a los 14000 vehículos con
tendencia a proseguir su expansión.
Un 20 por ciento de los ocupados realiza su vida profesio-nal
en el mismo municipio. Una buena parte de ese porcenta-je
trabaja en la agricultura, ganadería, canteras y pozos. Otra
parte vive del comercio, los transportes y los servicios. La in-dustria
y la constnicción son los sectores que más dinamismo
están adquiriendo en los últimos años. La artesanía, el turis-mo
y el subsector de bares y restaurantes empieza también a
despuntar con iniciativas originales que se apoyan en los va-iores
cuituraies y paisa~ísticos del municipio.
En 1992 el municipio se dotó de una Agencia de Desarro-llo
Local con el fin de impulsar el desarrollo económico
endógeno, rentabilizar recursos ociosos y fomentar la forma-ción
y el empleo. El servicio que ha venido realizando a lo
largo de los noventa ha repercutido positivamente en la
dinamización económica y en aliviar las tensiones de un mer-cado
laboral limitado. Ello ha permitido detener la curva des-cendente
de la actividad productiva, reducir el desempleo y
crear un clima propiciador de iniciativas empresariales e
inversoras. La ADL, además, ha organizado prácticas en em-presas
de alumnos de centros educativos, ha creado Escuelas
Taller, Casas de Oficios, Jornadas de Estudios sobre Desarro-llo
Sostenible y Empleo, Cursos para Emprendedores, Orien-tadores
de desempleados, Creación de Empresas y acciones de
formación permanente de trabajadores.
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